Una polémica importante: 1. Sobre las publicaciones científicas. 2. Lanka y Kremer: un caso polémico, el vih-sida.

Ver este video, antes de nada, para introducir el problema de la falsedad de la hipótesis que liga vih con sida:

Antes de trasladar aquí los dos textos (no escritos por el que escribe estas líneas) y que en el título numeramos 1. y 2., es quizá conveniente introducirse leyendo por ejemplo el texto que tengo en este enlace sobre la polémica en cuestión (este texto sí que es responsabilidad del autor de estas líneas).

Hace un tiempo que nos impactó encontrar esta especie de "guerra" interna a lo científico. Es importante saber esto, que cada campo se basta para ser apasionante y estar sesgado por conflictos que atañen a la sociedad; con cada campo me refiero sin ir más lejos a aquello que Badiou llama procedimientos de "verdad": ciencia, política, amor, arte. Que contra el oscurantismo la mejor receta es ver que cada campo deviene algo muy frágil, en concreto el campo de lo científico y la delicadísima situación de la biomedicina en relación a "la verdad", por el muy especial
lugar que ocupa en "lo social".

Quizá lo ideal para este tema, para entrar en este escándalo que ha sido siempre tapado por los medios de comunicación en general, es por ejemplo mirar el documental "The Other Side of AIDS", que véis aquí al lado, pues ya lo han subido entero -o casi lo está-, en google video, no sólo en "p2p".

Está en inglés, pero el pdf con la transcripción está en el siguiente enlace, y os puede permitir además leer y escuchar a la vez en inglés, a mí eso ahora, por ejemplo, me viene muy bien:

- guión de "The Other Side of AIDS".

En su propia página dan extractos del mismo, del documental, pero éste se puede conseguir -como dije- en p2p, si tenéis buena conexión y algún programa que lo haga. Podréis meter este enlace tipo "ed2k" en vuestro navegador (firefox... por ejemplo) y si dicho programa en cuestión se encuentra en el ordenador donde estéis, lo llamará:

ed2k://|file|The Other Side of AIDS (1984 AIDS HIV US Government Lie Exposed by Experts and Victims 2004).avi|732191100|844F8296FD5DFE8F55694D57BD768DB8|/

De todas maneras basta con hacer una búsqueda en los programas de acceso a las p2p con las palabras mágicas "The Other Side of AIDS".

En youtube lo que hay -la última vez que miré- era básicamente los videos de muestra de la propia página del documental.

El primer enlace que puse, a un texto "mío" sobre la polémica, es una introducción a este problema tan señalado, algo bastante sintomático de lo que podrían ser, si no lo evitamos, "nuevas" formas de regulación del colectivo humano mediante "mentiras" que vienen proporcionadas por una industria técnico-científica en estado general de putrefacción (en el documental basta con ver el estado de éxtasis en que se encuentra un científico (Wainberg) cuando en el caso del sida ve que alguien no cree en las hipótesis oficiales. Curiosamente es el sida un lugar donde se permite muy poca duda. Esto lo comento más, creo recordar, en mi introducción, pero tiene que ver con el problema del "sexo", etc. etc.).

Es una polémica increíble que hace tiempo casi nos deja sin habla, qué le vamos a hacer. Y todavía más sin habla de lo que se suele quedar a veces alguien sin tribuna pública donde ejercitar eso tan básico pero tan "privatizado" del hablar, ligado de forma fundamental, por cierto, al desarrollo de las capacidades cognitivas, de la mente, que siempre fue "pública". Señalemos -para acabar la introducción a lo que sigue- que también esta polémica está en cierto modo aún escondida.

Quizá se abre una época paradójica de "oscurantismo científicamente fundado", eso parece en este caso al menos, y de una forma muy grave y peculiar porque estamos metidos para colmo en asuntos sexuales.

Parece que creamos sociedad con afirmaciones forzadas oscurantistamente por la industria técnico-científica aliada con nuestra globalización de los medios de incomunicación, etc. etc. Esperemos que podamos "hacer democracia", de alguna manera, con todo esto tan "nuevo" que tenemos en el mundo.

A continuación pondremos ya los textos 1. y 2. y algunos añadidos al final (entrevista a Mbeki, etc.).

1. Las publicaciones científicas al servicio del Poder

Por Jesús García Blanca

Un artículo de Jesús García Blanca, artículo muy "cabreado", con razón, acerca del devenir podrido de la ciencia. Aunque el devenir podrido no sea cosa sólo de ella, por cierto. Las generalizaciones de este artículo, las afirmaciones generales, a la vista del tamaño del problema, no son tan odiosas como puedan parecer a primera vista. Ya vimos lo que pude la burocracia sola, solita, en el caso de un estado asustado como el alemán de los nazis, aunque en unas condiciones económicas y sociales muy concretas, seguro que no repetibles de esa forma, pero en el futuro veremos lo que puede la burocracia capturando, sumándose, "la ciencia", como lo está haciendo. Por lo menos aquí estamos para verlo.

Cita previa:

"No hay forma de Poder sobre la gente que pueda ejercerse si no es a través de la mentira (...) es la mentira y la mentira presentada como verdad y como objeto de fe lo que ha dado siempre fuerza al Poder y sigue dándosela hoy día (...) de forma que ¿qué duda os cabe de que la encargada del mantenimiento de esta mentira es la Ciencia y que no puede declararse inocente de nada?" Agustín García Calvo. Transcripción de su intervención en la mesa redonda "Ciencia: pro y contra", celebrada el 15 de noviembre de 1994 en la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona.

Artículo:

Los herederos de Comte.

Los católicos quemaron a Giordano Bruno. Los protestantes hicieron lo propio con Miguel Servet. Eran los últimos coletazos de poder de un aparato represivo en decadencia. Otra fuente de verdades y certezas comenzaba a tomar el relevo. Y el profeta del positivismo, Agust Comte, reclamaba el método científico como la única fuente de dogmas para esa nueva "religión científica de la humanidad" que rescataría a Occidente del "caos y la anarquía".

Ciento cincuenta años después, la Ciencia se ha investido de los mismos poderes que acabaron con Bruno y Servet. Tal y como quiso Comte, es la única fuente de dogmas indiscutidos. Y el mecanismo fundamental por el que se da a conocer la palabra revelada de la nueva religión son las publicaciones científicas.

Estudios publicados por las propias revistas científicas, declaraciones de sus editores y un análisis de sus relaciones con la Industria Farmacéutica permiten concluir que la manipulación y falsificación de datos, la censura a través del peer review y las perversiones metodológicas y morales, no son hechos puntuales protagonizados por tal o cual persona deshonesta, sino un problema estructural derivado de la función de la Ciencia como sostenedora del Poder.

La evidencia es aplastante:

* Estudio publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA) por el Dr. Jim Nuovo: revisados 359 estudios sobre nuevos medicamentos publicados entre 1989 y 1998 en revistas consideradas como prestigiosas – la misma JAMA, The New England Journal of Medicine, The Lancet, The British Medical Journal and Annals of Internal Medicine - tan sólo 26 de ellos habían publicado estadísticas que realmente recogieran los efectos de los tratamientos en los pacientes. Es decir, 333 estudios mentían o falseaban datos.

* Estudio publicado en JAMA por Lisa M. Schwartz y Steven Woloshin: analizados los comunicados de prensa de seis números consecutivos de las revistas The Lancet, British Medical Journal y JAMA – en total 127 comunicados - los autores concluyen que las revistas escriben "frecuentemente" exageraciones y ocultan datos. Significativamente, sólo un 22% menciona la financiación por parte de la industria farmacéutica.

* Estudio de Wolins (ver Creation Research Society Quarterly, Vol. 21(2) 89-91. septiembre de 1984): se pidieron a 37 autores de artículos de psicología los datos que habían utilizado como base de sus estudios. De los 32 que contestaron, 21 lo hicieron para informar que "desafortunadamente sus datos habían quedado traspapelados, se habían perdido o habían sido involuntariamente destruidos". De los 9 conjuntos de datos que fueron enviados, 3 contenían graves errores en sus estadísticas.

* Broad y Wade (en "Betrayers of the Truth". New York, NY: Simon and Schuster, 1982) analizan varios estudios que demuestran la falta absoluta de criterio a la hora de recomendar artículos para su publicación. En uno de ellos se utilizaron artículos "de alta calidad" ya publicados, y se volvieron a enviar a las revistas que los habían publicado cambiando los nombres de los autores: sólo dos de ellos fueron aceptados; el resto fueron rechazados por los mismos editores que los habían publicado tres años antes.

* Declaraciones del editor de una de las más importantes revistas científicas del mundo:

El editor de The British Medical Journal (BMJ), acaba de realizar una de las declaraciones más duras que puede recibir la comunidad científica: «El fraude de las investigaciones clínicas es como el abuso infantil. Una vez que se reconoce que existe se empieza a observar lo frecuente que es». Richard Smith pronunciaba estas palabras durante la celebración reciente del Primer Congreso Internacional de Medicina de Hong Kong. El editor del BMJ insistió en que tanto los métodos de detección, de investigación, como las conclusiones de los ensayos clínicos, son deshonestos y «absolutamente inadecuados», declaró Richard Smith. Los casos de fraude incluyen la fabricación de datos o la invención completa de los mismos. Este experto insistió en la necesidad de que las instituciones creen mecanismos para evitar esta conducta poco ética. (El Fraude de los estudios científicos. Mundo, 13-12-98. Patricia Matey).

"Muchos ensayos son demasiado cortos para ser relevantes, y muchos estudios publicados recogen los resultados positivos – hay una gran cantidad de evidencia negativa que nunca ve la luz del día". Hablando en la conferencia anual del Real Colegio de Psiquiatras, el profesor [Richard Smith] dijo que muchos artículos científicos se contradicen entre sí y es casi imposible averiguar cuáles son los correctos. Muy pocos doctores visitan bibliotecas médicas, añadió, y los libros y revistas médicos son "herramientas de información muy primitivas" y de uso reducido durante las consultas. Fue también muy crítico con el sistema de "peer review" el cual es utilizado para vetar. (Medical Studies mostly rubbish. Medical Observer 24/7/98. Andy Whyman).

Así es como funcionan las "prestigiosas" revistas científicas.

Teniendo en cuenta que la Industria Farmacéutica controla la inmensa mayoría de publicaciones especializadas y revistas de divulgación científica, financia proyectos de investigación, concede becas, subvenciones y empleos... y finalmente influye poderosamente en los medios de masas, ¿qué otra cosa se podía esperar?

La recomendación de Einstein –"lo importante es no dejar nunca de cuestionar"- o las lecciones de rigor y honestidad de Niels Bohr o Erwin Schrödinger parecen enterradas definitivamente por una ciencia cuyo motor fundamental no es, como escribe Galimberti, "la voluntad de saber, sino la voluntad de dominar", y ello mediante procedimientos refinados de censura de los cuales es especialmente significativo el sistema de revisión por pares o peer reviw que garantiza desde el anonimato la perpetuación de una élite al servicio del poder, el control del reparto de fondos y la administración de credibilidad ante una cada vez más indefensa sociedad.

De hecho, las publicaciones científicas no son más que un caso particular de "Medios de Comunicación de Masas" con sus mismos mecanismos y objetivos:

El ciudadano medio cree que lo que lee en los periódicos, oye en la radio y ve en la televisión es algo real; que realmente provocar una matanza en Iraq es legitimo y se hace para proteger la democracia, la libertad y la paz; que realmente en Palestina existen soldados luchando contra terroristas; que realmente se prohiben partidos políticos para defender la democracia, y así sucesivamente.

De la misma forma y por los mismos motivos, el lector medio de las publicaciones científicas cree que lo que publican es real, que el desciframiento del genoma humano permitirá erradicar las enfermedades y fabricar seres a la carta; que las vacunas han servido para acabar con las enfermedades contagiosas o que hay un "VIH" que se dedica a matar las defensas de millones de personas (aunque no se sepa cómo), y que la única solución es atiborrarlas de productos químicos cada vez más agresivos, que son proporcionados por las benefactoras de la humanidad – las multinacionales farmacéuticas - que pagan a quiénes los desarrollan, fabrican, recetan y publicitan.

¿Qué sucedería si el ciudadano de a pie se hiciera consciente, de repente, de que la información que recibe no es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, sino que está elaborada por quiénes controlan los medios de comunicación? ¿Qué sucedería si decidiera darse por enterado de que existen informadores honestos e independientes, que ofrecen análisis e información alternativa?

Sencillamente: sería una catástrofe. Le sería imposible soportar el peso de la responsabilidad que supone tener que decidir: ¿Será Chávez un dictador amigo de terroristas o uno de los pocos que se atreven a enfrentarse al Imperio? ¿Estará Sadam preparando la destrucción de Occidente en arsenales secretos, bajo las arenas de Mesopotamia, o será petróleo lo que busca Bush junior en el subsuelo iraquí? Etcétera.

Y de la misma forma: ¿Qué sucedería si el médico de a pie se hiciera consciente de repente de que la información que recibe no es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, sino que está elaborada por quiénes controlan esas revistas – que en muchos casos son los mismos que controlan el resto de los medios? ¿Qué sucedería si decidiera darse por enterado de que existen científicos e investigadores honestos e independientes, que ofrecen análisis y resultados alternativos?

La catástrofe sería aún mayor por el efecto rebote sobre el resto de la sociedad, porque a nuestro médico de pueblo le sería igualmente imposible soportar el peso de la responsabilidad que supone tener que decidir: ¿Serán GlaxoSmithKline, Abbot, Boehringer Ingelheim, Roche y demás, benefactoras de la Humanidad, o estaré aterrorizando a mis pacientes y condenándolos a la enfermedad y a la muerte? ¿Estarán equivocados los abnegados investigadores que reciben miles de millones de dólares cada año, publican en las revistas más prestigiosas y cosechan premios a diestro y siniestro? Etcétera.

Pero tranquilos. De momento no hay peligro. La capacidad de poner en duda es inversamente proporcional a la complejidad de la cosa. No se trata de un problema de conocimiento, sino de confianza en el especialista – ese ser que cada vez sabe más de menos, y que por pura lógica terminará sabiéndolo todo de nada.

Las publicaciones científicas cumplen regularmente su misión de adoctrinamiento de la misma forma que los medios de masas, sólo que en un nivel superior de complejidad y por ello mismo, con un nivel superior de impunidad. Y los médicos de a pie (y el resto de los profesionales de a pie, cuyo trabajo esté ligado de una u otra forma a los saberes científicos), se aferran a su fe – a esas "ficciones necesarias" de las que hablaba Nietzsche - con las mismas patéticas fuerzas que lo hace el ciudadano de a pie a las encíclicas televisivas.

* Monográfico del Journal of the American Medical Association: http://www.ama.assn/sci-pubs/journals/archive/jama/vol_280/no_3

* http:// www.chem.vt.edu/ethics/ethics.html * http:// www.nyx.net

* http://sci.aaas.org/aaas

* ORI: Office of Research Integrity (Oficina para la Integridad en la Investigación) http://ori.dhhs.gov

Bigliografía:

· BAUER, H "Scientific Literacy and the Myth of the Scientific Method" VPI&SU: Department of Science & Technology Studies, Blacksburg, VA 24061.

· BRAVO TOLEDO , Rafael. Aspectos éticos en las publicaciones científicas. http://usuarios.bitmailer.com/rafabravo/fraude.htm, 1999.

· EDITORIAL. Masking, Blinding, and Peer Review: The Blind Leading the Blinded. Annals of Internal Medicine, 1 January 1998. 128:66-68.

· FEYERABEND. Contra la inefabilidad cultural, el objetivismo, el relativismo y otras quimeras. Archipiélago, 20. Primavera, 1995.

· GALIMBETI, Umberto. La voluntad de dominar. Archipiélago, 20. Primavera, 1995.

· HERXHEIMER, A. Make scientific journals more responsive and responsible. Scientist. March 20, 1989:9, 11.

· IBAÑEZ, Tomás. Ciencia, retórica de la "verdad" y relativismo. Archipiélago, 20. Primavera, 1995.

· KOHN, A. "False Prophets". New York, NY: Basil Blackwell Inc., 1986.

· LOCK, S. y WELL, F, editors. Fraud and misconduct in medical research, 2ª ed. Londres: BMJ Publishing Group ; 1996.

· MARTÍNEZ, Jerónimo. "Ciencia y Dogmatismo. El problema de la objetividad en Karl Popper". Madrid, Cátedra, 1980.

· RENNIE, D. Problems in peer review and fraud: cleave ever to the sunnier side of doubt. In: Balancing Act: Essays to Honour Stephen Lock. London, England: Keynes Press; 1991:9-19.

· SMITH, R. Time to face up to research misconduct. Britai and many other countries are failing to respond to evidence of misconduct. BMJ 1996; 312: 789-790.

· SZASZ, Thomas. "La Teología de la Medicina". Madrid, Tusquets, 1981.

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2º texto:

2. Lanka y Kremer


    Acerca de cómo el VIH es un subproducto del mundo de los retrovirólogos. Por lo tanto, el entierro del VIH significará el fin de toda la retrovirología.

Por: Dr. Stefan Lanka.

    «He aquí un tremendo ejemplo de cómo un distinguido académico que contribuyó mucho al adelanto de la ciencia, luego impide nuevos adelantos con su terca adhesión a un dogma de su propia creación. Si no se hubiese sentido obligado a repetir cosas que son increíbles tan sólo porque fueron dichas un día, habría llegado a ser una persona totalmente diferente. » (Johan Wolfgang von Goethe, Maximen und Reflexionen, Textstelle 586.)

Los lectores deben ser conscientes de que ha habido un cierto número de reacciones, y las respuestas correspondientes, al premio ofrecido por la revista inglesa Continuum como recompensa por «el virus perdido». Han ido desde peticiones de clarificaciones como, por ejemplo, de cuál es el tipo de prueba requerida, pasando por comentarios irónicos acerca de la irrelevancia de la prueba pedida, hasta una demanda en toda la línea del premio por parte del Dr. Peter Duesberg. Los lectores recordarán que el punto inicial de toda esto fue mi articulo explicativo de que el VIH en realidad no existe, planteado como algo opuesto a la más frecuentemente formulada cuestión de si el VIH es o no responsable del SIDA

El equipo científico australiano dirigido por la Doctora Eleni Papadopulos ya ha elaborado una detallada réplica a la solicitud del Dr. Duesberg, por lo que me dedicaré a abordar cómo el erróneo concepto de «retrovirus» incide decisivamente en la presente situación.

Los enormes servicios prestados por el Dr. Duesberg a la humanidad están más allá de toda disputa. Desde 1987 ha sido, firmemente y con un gran coste personal, el bastión de la cordura y la decencia en un mundo llevado a la locura por la simplista teoría VIH=SIDA. Que el VIH exista y que sea la causa del SIDA son cuestiones muy académicas: ¿cuando fue la última vez que Ud. se encontró con un heterosexual «normal» -es decir, alguien que no hace depender su vida de la perpetuación del pánico en torno al SIDA- que preste la menor atención a la historia oficial sobre el SIDA? En la práctica, el mérito del Dr. Duesberg para tener nuestra gratitud es su contundente e inquebrantable oposición al AZT (y a otros productos análogos), cuyo uso lleva a la muerte.

Dicho esto, también es cierto que el propio Dr. Duesberg es víctima de otra falacia colectiva (el «Denkkollectiv» -pensamiento colectivo- elaborado por Ludwig Fleck), que él mismo contribuyó a formular y en el que aparentemente ahora se encuentra preso.

Los retrovirus fueron postulados como especies de microorganismos que causaban la transcripción inversa, lo cual era totalmente razonable al inicio de los años setenta como hipótesis de trabajo. El error consistió en elevar la hipótesis a dogma. Las primeras técnicas de detección genética dieron alguna credibilidad a la existencia de una entidad que sería transmitida de una célula a otra, lo cual fue desafortunado porque también se vio posteriormente que era erróneo. Suceden errores de este tipo siempre que la tecnología pone al alcance de la utilización general un procedimiento experimental nuevo que impulsa a un ejército de investigadores a la producción masiva de datos experimentales, descuidando el significado biológico que su trabajo pueda tener, si es que tiene alguno. Aún peor es el hábito de hacer un número interminable de reajustes ad hoc de la teoría original, lo cual distorsiona completamente la hipótesis original. La ciencia rigurosa exige que se haga un radical replanteamiento cuando esto ocurre. Y si no se hace, como sucede en el caso del SIDA, siguen avanzando en la mayor confusión unos planteamientos fundamentalmente erróneos, y llevan al desastre.

El Dr. Duesberg estuvo junto a los investigadores principales del SIDA, limitando sus objeciones al relativamente menor aspecto de si el VIH puede o no causar el SIDA, cuando lo que realmente debería haberse atrevido a cuestionar es el concepto mismo de retrovirus, dada su anterior y valiente posicionamiento, mucho antes que cualquier otro, de admitir el error de la hipótesis acerca de los retrovirus como causantes de cáncer, incluso a pesar de que estuvo implicado durante mucho tiempo en esta otra falacia. Desde mi punto de vista, es razonable considerar que el Dr. Duesberg podía llegar a plantearse que no existe en absoluto una entidad tal como un retrovirus. Pero en lugar de ello se permitió dejarse embaucar con las hazañas técnicas de los «retrovirólogos», capaces de reproducir de manera consistente ciertos fenómenos peculiares de determinados constituyentes biológicos de las células. Al hacer esto, se dejó extraviar en la creencia de que dichos fenómenos eran debidos a un virus. Se trata de un non-sequitur completo. Según una metáfora moderna, esta falta de rigor intelectual ha transformado la biología molecular en una ciencia virtual, llevando a la deplorable situación de tener una enfermedad virtual (el SIDA) definida virtualmente y presentada como debida a un agente patógeno virtual (el VIH). Desgraciadamente para la humanidad, el SIDA no es único al respecto sino que representa tan sólo la punta del iceberg.

Para un observador perspicaz podría haber sido claro ya en 1973 que era insostenible la hipótesis de trabajo que adscribía a retrovirus el fenómeno experimentalmente observado de la transcripción inversa, cuando se supo que dicha transcripción inversa era cualquier cosa menos un fenómeno escaso. Como máximo en 1980 dicha hipótesis debería haber sido abandonada por todos. De hecho, las extraordinariamente artificiales y circunscritas condiciones en las que podía inducirse transcripción inversa en los laboratorios debería haber alertado a cualquiera acerca de la extrema improbabilidad de que tales condiciones exclusivamente de laboratorio tuviesen significado alguno para los fenómenos que ocurren de manera natural. Aún más cuando no fue posible mostrar la existencia de ningún retrovirus, por ejemplo siendo capaces de aislarlo y caracterizarlo, y de demostrar su transmisibilidad. Estos fracasos (obviamente no por falta de intentonas) deberían haber bastado para arrinconar todo el enfoque. Puede resultar difícil de creer que todos los mapas que pretenden representar un retrovirus completo, incluido el VIH, son tan sólo compilaciones de pedazos y piezas puestas juntas por sus autores a mayor gloria de sus creencias. Entre colegas... Ni in vitro ni in vivo se ha probado que exista ningún retrovirus ni su ARN en su totalidad.

Una dificultad complementaria para la hipótesis VIH=SIDA es que nunca ha sido posible demostrar que las observaciones experimentales atribuidas a los retrovirus sean exógenas a las células utilizadas en los experimentos, es decir, que vengan del exterior de la célula. En realidad, toda la evidencia disponible apunta a lo opuesto, es decir, a que son endógenas (inherentes, interiores) a las propias células. Parte de la evidencia consiste en que la llamada actividad retroviral sólo se ha podido inducir experimentalmente en un tipo determinado de células, mientras que se supone que el VIH infecta en el cuerpo a muchos tipos distintos de células. Las dos aseveraciones son claramente incompatibles. Toda la teoría se vuelve aún menos plausible cuando se tiene presente que las concentraciones «retrovirales» son siempre extremadamente bajas, por lo que se precisa una gran cantidad de material celular de los «pacientes» para poder señalar que hay algún «virus replicante». A propósito, ésta es la base de la afirmación de que el VIH tiene una muy baja tasa de infectividad... Una explicación mucho más racional es que ahí en absoluto hay virus alguno.

La historia proporciona un desgraciado precedente de esta forma de investigación. A fines del siglo XIX e inicios del XX se realizó una larga serie de experimentos con animales de laboratorio altamente endogamizados. Bajo condiciones estrictamente circunscritas, desarrollaban mayor susceptibilidad a enfermar que animales no endogamizados. Se «olvidó» la frase «altamente endogamizados» y se hicieron generalizaciones sobre infectividad viral que se mostraron erróneas pero de las que la medicina sigue presa hasta nuestros días.

Análogamente, se está realizando hoy en día experimentos con cultivos celulares en vez de hacerlos con animales completos, y ello por la sencilla razón de que así se acelera enormemente dichos experimentos. La desventaja es que esto limita la experimentación a sólo una de entre unas pocas líneas celulares que siempre son cancerosas, porque únicamente éstas crecen continuamente en el laboratorio. La historia se repite: se generaliza a la conducta de células normales los resultados obtenidos con unas células altamente anormales.

Estas células pueden incorporar dentro de su propio ADN trozos de ADN extraño que se añaden a los cultivos de crecimiento (proceso de integración que también pueden realizar, aunque más lentamente, las células normales). Las células que han incorporado ADN manifestarán, como es obvio, las características que codifique dicho ADN, lo cual es interpretado como que un virus ha entrado en acción cuando no ha ocurrido nada de este estilo. A partir de ahí es fácil darse cuenta de la aparición de la extraña noción «ADN infeccioso», y de la errónea conclusión de que en el proceso está implicado un virus en el convencional significado de esta palabra. Sin embargo, todo el argumento se colapsa cuando se demuestra que se puede hacer que el ADN no-viral también actúe así, tanto in vivo como in vitro. Si ocurre que el ADN utilizado es el ADN que arbitrariamente se ha definido como ADN del VIH o una parte de él, entonces lógicamente la célula que ha incorporado este ADN se comportará como si hubiese sido infectada por el supuesto VIH.

Esta es la base de la reclamación del Dr. Duesberg. En su celo retrovirológico, no parece apercibirse de que «ADN infeccioso» es una contradicción en los términos. Porque, ¿qué es normalmente llamado virus sino un trozo de ADN envuelto por una cobertura proteica a fin de que el ADN pueda ser transmitido de una célula a otra? Un pedazo de filamento de ADN no puede hacer esto por sí solo, pues estaría expuesto a la degradación enzimática o sería mezclado con otros componentes. Además, ¿cómo podría identificar su célula diana?, ¿cómo podría alcanzarla?, ¿cómo podría entrar en ella sin un mecanismo específico que lo permitiese?.

Un hombre con los conocimientos del Dr. Duesberg no debería necesitar la ayuda de nadie para comprender que replicar (es decir, clonar) algo en un tubo de ensayo y después detectar este algo (es decir, ADN clonado molecularmente) en un lugar en el que previamente se le ha colocado, es un argumento circular, luego no es ningún argumento en absoluto. Pero ocurre que las tautologías son parte indispensable de la retrovirología, como ya señalé en el articulo en el que abordaba la falacia inherente a los tests de anticuerpos para el «VIH».

Conclusión.

Las reglas que demuestran la existencia del VIH (y de los retrovirus en general) no han sido nunca cumplidas por aquellos que las inventaron, así como nunca han sido validadas. Esto hace ahora más fácil comprender porqué muchas personas sienten la necesidad de preguntar lo que significa el, en principio bastante evidente, término «aislamiento»: sinónimos adecuados podrían ser «puro» y/o «libre de contaminantes». Claramente tienen una preocupación en su mente cuando se dan cuenta de que el término aislamiento ha sido utilizado en retrovirología de la forma enunciada por Alicia en el País de las Maravillas: «Significa lo que yo digo que significa».

Hasta la invención del SIDA, los retrovirólogos constituían una pequeña secta minoritaria y eran felices aceptando acríticamente cada uno las fantasías de los otros. Podían ir tocando violines para mayor alegría de sus corazones, tranquilos sabiendo que «los retrovirus son los menos peligrosos de todos los virus». Colegas bienintencionadas y crédulos, así como aspirantes a virólogos, periodistas y, a través de ellos, público en general, fueron hipnotizados por la incomprensible jerga de los retrovirólogos, en la creencia de que la enorme masa de datos acumulados sobre el VIH y los retrovirus de alguna forma significaba algo. En realidad, puede demostrarse que cada propiedad atribuida al VIH, y a los retrovirus en general, pertenece a las células utilizadas en los experimentos de co-cultivo. En ningún momento ha habido base alguna sólida para creer que estas propiedades y componentes tengan nada que ver ni con los virus en general ni con el «VIH» en particular.

Ninguna partícula de «VIH» ha sido nunca obtenida pura, libre de contaminantes. Nunca se ha probado la existencia de una pieza completa del ARN atribuido al «VIH» (ni del ADN transcrito).

Artículo aparecido en la revista inglesa «Continuum», volumen 4, número 3, septiembre-octubre de 1996.

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Criterios de aislamiento de un retrovirus.

Los requisitos de aislamiento de un «retrovirus», acordados en un encuentro de «retrovirólogos» celebrado en el Instituto Pasteur en 1973, fueron formulados como sigue:

1. Cultivo de tejido supuestamente infectado.
2. Purificación de especímenes por centrifugación en gradiente de densidades.
3. Micrógrafos electrónicos de partículas que muestren las características morfológicas y dimensiones (100-120 nM) de las partículas retrovirales, en densidad de sucrosa de 1,16 gm/ml, y que no contengan nada más, incluido partículas de otras morfologías o dimensiones.
4. Prueba de que las partículas contienen transcriptasa inversa.
5. Análisis de las proteínas y del ARN de las partículas, y prueba de que son únicos.
6. Demostración de que lo obtenido en los puntos 1 a 5 es propiedad solamente de los tejidos considerados infectados y no puede ser inducido en los cultivos de control. Éstos son cultivos idénticos, es decir, tejidos obtenidos de personas similares a las enfermas, y cultivados en idénticas condiciones, con la única diferencia de que se supone que no están infectados por un retrovirus.
7. Prueba de que las partículas son infecciosas, es decir, de que si se introducen partículas puras en cultivos o animales no infectados, se obtienen partículas idénticas como resultado de aplicar los pasos 1 a 5.

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Respuesta a las preguntas formuladas por el presidente de la República de Sudáfrica, Thabo Mbeki, y por su ministra de salud, Dra. Manto Tshabalala-Msimang, respecto al mecanismo de acción del AZT (23 de febrero del 2000) y a las causas del SIDA (6/7 de mayo del 2000).

¿Cómo funciona el AZT? y ¿Qué causa el SIDA? por el Dr. Heinrich Kremer (director médico emérito).

Pregunta: ¿Se incorpora el AZT al ADN?.

La azidotimidina (AZT) es un nucleósido, al cual, al contrario del nucleósido timidina natural, se ha agregado un grupo azido (ºN3), con lo que pasa a ser un nucleósido análogo. Como todos los nucleósidos naturales o sintéticos, el AZT sólo puede ser aceptado como nucleótido al unirse a tres átomos de fósforo inorgánico en un ADN o en un ADN provirus. Numerosas investigaciones experimentales han demostrado que el nucleósido AZT en un 99% no se metaboliza en el nucleótido azidotimidín-trifosfato (AZT-TP). Así, teóricamente, un 1% del AZT absorbido por células humanas podría incorporarse al ADN del núcleo celular o a algún ADN provirus. Sin embargo, hasta la fecha nadie ha demostrado la incorporación real del AZT-TP al ADN del núcleo celular o a un ADN provirus en células humanas vivas. Cualquier afirmación en otro sentido es una pura invención.

Pregunta: ¿Puede el AZT detener la replicación de los llamados virus VIH?.

Glaxo Wellcome.La posibilidad teórica de que el 1% del AZT absorbido se incorpore al ADN como AZT-TP significa que 5 mg de la dosis mínima prescrita de 500 mg, o 15 mg de la dosis máxima prescrita de 1500 mg de AZT, podrían incorporarse al ADN del núcleo celular o a algún ADN provirus. Según los informes de la empresa productora del AZT, Glaxo Wellcome, después de la absorción en el tubo digestivo, la sustancia nucleósido-análoga AZT se absorbe en numerosas células inmunitarias y no inmunitarias. Así, de esta pequeña cantidad de sustancia, los 5-15 mg de AZT, sólo quedaría disponible una fracción para ser incorporada a los linfocitos TH-1 (es decir, las células T4 o células CD4 del tipo 1) supuestamente infectados por los así llamados virus VIH. De acuerdo con las teorías sobre el VIH/SIDA vigentes desde 1995, los virus VIH se reproducen diariamente miles de millones de veces. Entonces, la cantidad de AZT-trifosfato correspondiente a todas las células linfáticas TH-1 infectadas por el VIH en comparación con la cantidad de AZT-TP correspondiente a todas las células linfáticas TH-1 no infectadas sería, teóricamente y en la realidad, demasiado pequeña para poder detener la replicación de los así llamados virus VIH. La determinación de la dosis efectiva de AZT para inhibir los llamados virus VIH parte, no obstante, de la afirmación objetivamente rebatida de que el AZT en forma de AZT-TP se incorpora con mayor afinidad exclusivamente al ADN provirus de los así llamados virus VIH.

Pero el mecanismo de acción del AZT, en cambio, es otro. La cantidad 99 veces más elevada de AZT que no puede incorporarse al ADN y que no se une a 3 átomos de fósforo inorgánico, reacciona, en realidad en un plazo considerablemente más corto, con moléculas que no son ADN en células linfáticas TH-1 supuestamente infectadas por el VIH y en células linfáticas TH-1 no infectadas por el VIH, así como en otras células inmunitarias y no inmunitarias. El grupo molecular reactivo azido se emplea en la investigación experimental sobre las mitocondrias para bloquear la enzima citocromo-oxidasa en la cadena respiratoria de las mitocondrias. Las mitocondrias intactas, originalmente simbiontes celulares bacterianos, que se encuentran en todas las células humanas excepto en los glóbulos rojos, producen, por medio del oxígeno molecular (O2), el 90% de la molécula portadora de energía adenosíntrifosfato (ATP), esencial para la vida de la célula humana.

El bloqueo de la enzima respiratoria citocromo-oxidasa producido por la azidotimidina impide la transferencia de electrones al O2. La consecuencia directa es una reducción de la producción de ATP y un aumento de la síntesis de radicales de oxígeno tóxicos. La célula sufre un déficit de energía. Esta reacción del AZT no incorporable al ADN se produce dentro de los siguientes minutos o, como máximo, a las tres horas, mientras que la replicación del ADN del núcleo celular o de algún ADN provirus (la cual siempre depende de la replicación del ADN del núcleo celular de la célula huésped) precisaría, según la incorporación teórica del AZT-TP, de 40 a 72 horas. Concretamente, el bloqueo de la respiración de oxígeno y de la producción de energía en las células linfáticas TH (células T4 o células CD-4) como consecuencia de la medicación con AZT significa la muerte prematura de las células inmunitarias o, en determinadas condiciones, el paso regulado de células inmunitarias TH en maduración a células inmunitarias TH del tipo 2 (TH1-TH2 switch o cambio) como parte de una contrarregulación biológica tipo II.

Ambas formas de reacción tienen como consecuencia una deficiencia inmunitaria. La muerte prematura afecta sobretodo a las células TH-1, cuya disminución es la característica inmunológica de los así llamados VIH positivos y de los pacientes de SIDA. La función de las células TH-1 es la de eliminar agentes patógenos intracelulares, como parásitos, hongos, micobacterias y virus. Desde el descubrimiento de la producción de gas NO (monóxido de nitrógeno u óxido nítrico) en células humanas (Furchgott y Ignarro 1987, Premio Nobel en el año 1998), se demostró sin ningún tipo de duda razonable que la producción de gas NO en las células TH-1 es imprescindible para la eliminación de agentes patógenos intracelulares. Si hay una falta de células TH-1 productoras de gas NO, pueden desarrollarse los agentes patógenos oportunistas (SIDA). La función de las células TH-2 es la de estimular la producción de anticuerpos. Las células TH-2 no producen gas NO para eliminar agentes patógenos intracelulares.

Numerosas investigaciones han demostrado que los así llamados VIH positivos presentan, desde el inicio de la así llamada VIH-seroconversión, una disminución de las células TH-1 y una predominancia de las células TH-2. Biológicamente es inconcebible que todas las células T, en el momento de la supuesta infección por los así llamados VIH, sean colonizadas por los llamados virus VIH, ya que las predominantes células TH-2 se encuentran intactas y la producción de anticuerpos se ve incluso aumentada. El paso de TH-1 a TH-2, que lleva a una deficiencia inmunitaria celular, debe entonces, según las leyes de la lógica, tener otras causas.

El mecanismo de acción del NO y el del AZT (º N3) son idénticos: La inhibición de la citocromo-oxidasa en el complejo IV de la cadena respiratoria de las mitocondrias es el efecto fisiológico y patofisiológico fundamental del NO así como del AZT en células humanas. Dependiendo de la duración y de la dosis de la producción elevada de NO, se produce una mayor desintegración celular (apoptosis, necrosis) y/o una predominancia de las células TH-2 (infecciones oportunistas=SIDA), formación de tumores (por ejemplo, sarcoma de Kaposi, linfoma, carcinoma) o degeneración de las células de los músculos y de las células del músculo cardíaco así como de las células nerviosas.

Pregunta: ¿Cuáles son las causas del SIDA en los países occidentales?.

Las causas del SIDA en los países occidentales quedan inequívocamente aclaradas a nivel epidemiológico y patofisiológico más allá de toda duda en miles de estudios experimentales y clínicos. Se ha comprobado sin duda alguna que todos los así llamados grupos de riesgo presentan factores de estrés acumulables inusuales que conducen a una sobrestimulación del NO inducida exógena y/o endógenamente. No existe ningún fundamento biológico racionalmente explicable para suponer que la combinación de estos inmuno-estresores (factores causantes de estrés inmunitario) en la civilización occidental hubiese podido quedar sin efectos y sin consecuencias patológicas reconocibles. Una sobrestimulación (fuerte o duradera) de NO produce como contra-reacción una desintegración celular incrementada y/o, en el caso de las células inmunitarias TH, el paso de TH-1 a TH2, con una consiguiente inhibición de la producción de NO en la propia célula y una alteración de la respiración de oxígeno en las mitocondrias.

Las consecuencias clínicas (entre otras el SIDA) no son en modo alguno enigmáticas sino que están programadas de acuerdo a las leyes de la biología de la evolución. Hasta la fecha, realmente nadie ha aislado los llamados virus VIH según las reglas estándar de la virología. Se ha concluido su existencia meramente a partir de marcadores moleculares inespecíficos. Postular que estos llamados virus VIH son el factor causante del SIDA no es ni suficiente ni necesario. Este postulado encubre las verdaderas causas del SIDA. Cuando se desarrolló la teoría «el VIH causa el SIDA» se desconocía la producción de NO en las células humanas y la existencia de dos tipos de células inmunitarias TH, unas con y otras sin producción de gas NO, así como tampoco se conocía que la función de eliminación de agentes patógenos intracelulares dependiera de las células TH-1 y de su producción de gas NO, ni se conocía el debilitamiento de la respiración de oxigeno en las mitocondrias por medio del NO y sus derivados. El hecho de que la investigación en el campo del SIDA no tome en consideración estos datos de estudios científicos inapelables se debe a no saber o a no querer saber.

La presente explicación de las causas del SIDA y del mecanismo de acción del AZT se apoya en el hecho de que, después de la introducción del tratamiento clínico en formas malignas de cáncer de las células linfáticas con sustancias nucleósido-análogas (que presentan el mismo mecanismo de acción que el AZT), apareció de manera uniforme en todos los pacientes tratados una masiva disminución de las células TH-1, una inversión de la ratio T4/T8 de células linfáticas T4 y T8, así como infecciones oportunistas. Exactamente estos datos inmunológicos y estos síntomas clínicos definen el síndrome llamado SIDA. Desde la existencia de los concluyentes datos de las investigaciones sobre el NO, sobre las citocinas, sobre las mitocondrias y sobre otros ámbitos de investigación experimental y clínica, desde mediados de los años 90 ya no hay ninguna duda racionalmente argumentable sobre las causas reales del SIDA en los países occidentales.

Pregunta: ¿Cuáles son las causas del SIDA en África?.

Los estándares clínicos en la diagnosis de «SIDA» y los estándares de los procedimientos de test para demostrar la presencia de anticuerpos contra los así llamados virus VIH en los países africanos no muestran congruencia alguna con los estándares de los países occidentales. Sin embargo, independientemente de la raza y de las prácticas de diagnóstico especificas de cada país, las respuestas programadas en la biología evolutiva de las células inmunitarias y no inmunitarias del ser humano ante estados de estrés nitrosativo y oxidativo son idénticas en todos los seres humanos. En África se trata sobre todo de procesos inflamatorios e infecciosos crónicos, falta de proteínas y nutrición deficiente (SIDA nutricional), contaminación de las aguas potables por bacterias nitrificantes y la carga nitrosamínica en los alimentos; factores que pueden llevar a una sintomatología clínica de infecciones oportunistas (SIDA) después de inducir el cambio TH1-TH2.

Infecciones crónicas por: A) micobacterias, como la tuberculosis crónica o la forma lepromatosa de la lepra; B) bacterias espiroquetas, como la forma terciaria de la sífilis; C) el agente causante de la malaria, tripanosomas, toxoplasmas, y otros parásitos; D) hongos como el Pneumocystis Carinii, formas de cándidas, histoplasma, criptococos; y muchas otras, son siempre resultado de una respuesta inmunitaria TH-1 demasiado débil y de un desplazamiento del equilibrio inmunitario celular TH1-TH2 hacia un estatus inmunitario TH-2 con un aumento en la producción de anticuerpos. Las infecciones por lombrices desencadenan desde un principio una respuesta inmunitaria TH-2, que puede hacerse crónica. Desde 1985, cuando en África aparecen síntomas clínicos crónicos en una forma y duración inespecíficas, se diagnostica como SIDA en base a la definición de Bangui, y además incluso sin realizar el test de los llamados anticuerpos contra el VIH. Este procedimiento, pragmático aparentemente, ha venido a demostrar el repentino aumento en África de las enfermedades indicadoras del SIDA causadas por los así llamados VIH.

UNAIDS.La proyección arbitraria de reducidas muestras de los llamados tests séricos del VIH y de diagnósticos clínicos no exhaustivos de SIDA en África, sirve hasta el momento a la Organización Mundial de la Salud (OMS), a UNAIDS, a los países occidentales y a los medios de comunicación internacionales como fundamento básico para afirmar la existencia de una pandemia de VIH/SIDA en África, de la cual se induce una amenaza para la humanidad en su conjunto. Puesto que en las condiciones generales de vida de los países en vías de desarrollo, numerosos niños, mujeres y hombres pueden sufrir procesos inflamatorios e infecciosos crónicos, se aducen estos casos de SIDA tomados en bloque y manipulados a voluntad en estadísticas médicas, como prueba en África del contagio heterosexual y del contagio madre-hijo de los así llamados virus VIH.

Ya que estos hechos indudables son lógicos a la vista del alto estándar científico de la medicina occidental y son fáciles de comprender sin necesidad de un gran esfuerzo intelectual, no hay ninguna base racional para suponer que se trate de un trágico error científico la mandada intoxicación a nivel de masas con azidotimidina (AZT) que, según está comprobado, es un inactivador de las mitocondrias.

Ningún investigador del VIH/SIDA ni médico alguno ha podido hasta la fecha responder a la ineludible pregunta de ética médica de porqué la aplicación médica del AZT y de otras sustancias -que, como se ha demostrado, provocan un déficit de las células inmunitarias TH-1 y la inversión de la ratio de células linfáticas T4/T8 y el desarrollo de infecciones oportunistas- puede estar indicada para tratar de forma preventiva y terapéutica a personas que están en situación de riesgo precisamente de desarrollar una pérdida de células linfáticas TH-1, una inversión de la ratio T4/T8 de estas células inmunitarias T e infecciones oportunistas, o para tratar a personas que ya han desarrollado estos síntomas inmunológicos o clínicos.

Que el AZT tiene el efecto de inactivar las mitocondrias se deduce del hecho de que en 1961 se aisló azidotimidina en células seminales de arenques. Las células seminales de los animales vertebrados no pueden transferir dichos simbiontes celulares (las mitocondrias) al óvulo femenino y tienen que inactivarlos antes de entrar en el óvulo. La razón radica en que en los animales vertebrados solamente las mitocondrias maternas se transmiten por herencia. En 1964 se fabricó azidotimidina sintéticamente y, después de constatar en experimentos con ratones y ratas enfermos de leucemia que al recibir AZT desarrollaban cáncer de las células linfáticas, no se autorizó la experimentación del AZT en seres humanos. Sin embargo, a partir de 1986 se ha empleado clínicamente azidotimidina en pacientes de SIDA sin prueba alguna de que realmente esta sustancia se incorpore a ningún ADN-provirus y sin comprobar si causa deterioro de las mitocondrias. La pregunta sobre si el AZT puede detener la replicación de estos llamados virus VIH va inseparablemente asociada a la cuestión de si está demostrada la existencia de tales virus VIH.

El así llamado test de anticuerpos contra el VIH se implementó utilizando como antígenos proteínas humanas producidas por células en situación de estrés nitrosativo y oxidativo. Dichas proteínas de estrés fueron obtenidas a partir de co-cultivos celulares de cultivos de, por un lado, células linfáticas de pacientes considerados enfermos de SIDA y de, por otro lado, células linfáticas leucémicas. Los substratos del test se calibraron de tal manera que aparece un resultado positivo del test simplemente a partir de que en el suero sanguíneo de la persona analizada haya una determinada cantidad de anticuerpos inespecíficos pero característicos en casos de una prolongada respuesta de las células inmunitarias TH-2 y de una producción incrementada de anticuerpos. El umbral de reacción y el número de antígenos del así llamado test de anticuerpos anti-VIH han sido determinados arbitrariamente. No existen estándares unificados ni obligatorios válidos internacionalmente. Por ejemplo, en África se considera habitualmente que los llamados tests del VIH dan un resultado positivo con una reacción con menos y con distintos antígenos que en los países occidentales. Puesto que no hay formación alguna de anticuerpos por parte del sistema inmunitario humano que reaccionen exclusivamente con aquellos antígenos contra los cuales se formaron originalmente, ya sólo por esta razón biológica es objetivamente falsa la afirmación de que los llamados tests de anticuerpos contra el VIH reaccionan exclusivamente con los anticuerpos que se han formado en el organismo humano contra antígenos de los llamados virus VIH. Por ejemplo, los llamados tests de antígenos VIH reaccionan, como está demostrado, con anticuerpos contra los agentes patógenos de la tuberculosis, de la malaria y de la pneumocistis, así como con muchos otros anticuerpos contra antígenos microbianos y no microbianos.

También la determinación de la llamada carga viral realizada en los países occidentales por medio de la técnica de laboratorio conocida con las siglas PCR es, de acuerdo con el creador de este método de multiplicación de ADN, el Premio Nobel Kary B. Mullis, totalmente inadecuada para detectar los llamados ARN del VIH. En realidad, hasta la fecha nadie ha aislado una secuencia natural de ARN o una secuencia de ADN-provirus de los llamados VIH. Todas las publicaciones sobre los llamados aislamientos de los llamados virus VIH no muestran otra cosa que el hallazgo de marcadores moleculares inespecíficos que son arbitrariamente interpretados como «huellas digitales» de los llamados virus VIH

No se puede esperar que aparezcan otros datos de hallazgos científico a la vista de los contundentes argumentos epidemiológicos, inmunológicos, biológico-celulares, bioquímicos y clínicos que muestran que la contrarregulación tipo II de las células humanas inmunitarias y no inmunitarias, así como el desarrollo de enfermedades indicadoras del SIDA, están programadas, bajo determinadas condiciones, por la evolución biológica. Para la comprensión fisiológica y patofisiológica de estos fenómenos inmunológicos y clínicos, el supuesto de una infección por los llamados virus VIH no es ni suficiente ni necesario sino que es objetivamente superfluo. En la conferencia en 1997 de los más eminentes investigadores del VIH/SIDA, se asumió que no se puede probar mecanismo patógeno alguno en el que intervengan los llamados virus VIH (M. Balter, 1997, Science 278:11399-1400).

Pregunta: Ya que no los llamados virus VIH, ¿se puede transmitir el SIDA?.

Si se asume que los llamados virus VIH no son la causa del SIDA, a menudo se plantea la pregunta de si el SIDA se puede transmitir de alguna manera: por vía sexual, por vía intravenosa, a través de los órganos respiratorios o por otras vías de infección.

Muchas personas tienen dificultad mental para entender intelectualmente ciertos hechos del sistema inmunitario, ya que se les ha sugerido que las células inmunitarias de los llamados VIH-positivos y de los pacientes de SIDA reaccionan primariamente con agentes patógenos infecciosos que son transmitidos usualmente por vía sexual o por una madre llamada VIH-positiva a su hijo.

Sin embargo, la realidad biológica es que las células inmunitarias humanas, además de ser influidas por inmuno-estresores microbianos, también lo son por un cierto número de inmuno-estresores no microbianos. Luego las enfermedades indicadoras de SIDA no tienen porqué estar provocadas preferentemente por infecciones del tipo que sea, como lo demuestran los ejemplos de SIDA nutricional, de SIDA en el caso de transplantes con terapia inmunosupresiva, o de SIDA después de la medicación con AZT o con otros nucleósidos análogos.

Un homosexual africano, por ejemplo, puede enfermar de SIDA nutricional aunque nunca haya corrido los riesgos de un homosexual anal-receptivo promiscuo occidental. Sin embargo, en África se le registraría sin duda como paciente heterosexual de VIH/SIDA.

Tampoco la aparente transmisión del VIH/SIDA de madre a hijo tiene en absoluto porqué estar condicionada primeramente por una infección. Puesto que durante el embarazo las células inmunitarias y no inmunitarias del feto presentan, respectivamente, un predominio de TH-2 o de citocinas tipo 2, la predisposición a infecciones oportunistas (SIDA) después del nacimiento depende sobre todo de si la madre ha transmitido al hijo suficientes anticuerpos maternos intactos y de si el niño puede lograr un equilibrio estable de células inmunitarias TH-1 y TH-2 durante los primeros meses de vida. En el caso en que la madre tenga una alimentación deficiente o incorrecta, o sufra daño tóxico antes o/y durante el embarazo, la maduración de las células inmunitarias TH del hijo se verá seriamente perjudicada. Ya en los años 40 se diagnosticaron en Europa infecciones oportunistas (PCP) en niños prematuros y en huérfanos. De la misma forma se presentan infecciones oportunistas en niños que nacen con aplasia del timo.

En África, que de repente los hijos de madres con daños previos nutritivos, infecciosos o/y tóxicos tengan que estar infectados por los llamados virus VIH si desarrollan infecciones oportunistas, no se puede comprender a un nivel racional, ni siquiera cuando el llamado test de anticuerpos contra el VIH dé un resultado positivo por las razones antes mencionadas. Medicar a esos niños de forma preventiva o terapéutica con AZT o con otros nucleósidos-análogos es un trato inhumado en el sentido de la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, incluso asumiendo los postulados de que los llamados virus VIH existan y se transmitan de madre a hijo. El tratamiento, por un plazo limitado o no, de un recién nacido, cuyas células inmunitarias todavía no están maduras, con sustancias que, como está demostrado, perjudican enormemente la maduración de las células inmunitarias, cumple la figura delictiva de lesión corporal premeditada con resultados fatales, y debe ser internacionalmente condenado como tratamiento especialmente inhumano.

Las preguntas del presidente Mbeki a la conferencia de expertos de Pretoria de los días 6 y 7 de mayo del 2000 ilustran el malentendido fundamental de ver el SIDA como consecuencia exclusiva de una infección por vía sexual y de descartar a priori todos los otros inmuno-estresores, estén o no asociados al sexo y sean o no infecciosos.

Por ejemplo, en los países occidentales más del 90% de los niños mayores de 6 años de edad presentan anticuerpos que también reaccionan contra el pneumocistis Pero sólo pocas personas enferman de neumonía por Pneumocystis Carinii (PCP), la enfermedad indicadora del SIDA más frecuente en los países occidentales. El agente patógeno es un hongo que se transmite por el aire. Que una persona llegue o no a enfermar de esta PCP oportunista depende únicamente de si dispone o no de suficientes células inmunitarias TH-1 para producir el gas NO que elimine los patógenos de la PCP, activadas por señales específicas de antígenos que representan una estimulación de células o toxinas por los patógenos. En caso de enfermedad, los agentes patógenos de la PCP se benefician de la debilidad de la inmunodeficiencia celular, independientemente de si la previa predominancia de TH-2 se desencadenó a consecuencia de factores de estrés infecciosos o no infecciosos, transmisibles o no por vía sexual.

La vía de contagio sexual y el sexo pueden jugar un papel pero igualmente pueden no tener implicación alguna. Del mismo modo, otros agentes patógenos (hongos y parásitos) que potencian infecciones oportunistas, pueden verse favorecidos por infecciones crónicas precedentes, aunque por sí mismos estos agentes no produzcan infecciones oportunistas.

Tales interacciones se conocen en los países occidentales, por ejemplo en pacientes quirúrgicos después de operaciones y traumatismos, así como en pacientes en pabellones de cuidados intensivos. Tales interacciones entre agentes patógenos crónicos y agentes oportunistas son frecuentes en los países en vías de desarrollo debido a las condiciones generales de vida, y no tienen nada que ver con los llamados virus VIH, incluso si da positivo el llamado test del VIH y si es bajo el número de células T4. Al contrario, tales resultados de laboratorio pueden darse en todos los casos en que hay una marcada predominancia de células inmunitarias TH-2 y preexistentes infecciones crónicas, sin presencia alguna de los llamados virus VIH. No obstante, la medicación con AZT estaría contraindicada aunque se demostrara la existencia de los llamados virus VIH, ya que tales llamados virus VIH sólo morirían juntamente con las células inmunitarias pero el AZT mataría muchas más células inmunitarias no infectadas por los llamados virus VIH.

Sin embargo, estos hechos biológicos no significan que el SIDA «se contagia», ya que el SIDA es el síndrome clínico resultante y no la causa de la deficiencia adquirida de células inmunitarias TH-1 ni de la escasa producción de gas tóxico NO de defensa. Lo que se transmite son agentes patógenos que pueden estar primariamente implicados en el desarrollo de una deficiencia inmunitaria TH-1, o que secundariamente pueden beneficiarse de una preexistente deficiencia de TH-1.

Pero estos contagios no ocurren en absoluto sólo por vía sexual sino por todas las posibles vías de entrada. También es así en el caso de los homosexuales.

La diferenciación superficial entre el contagio heterosexual y el homosexual de los llamados virus VIH sirve al aparato de propaganda occidental del VIH/SIDA como sugestión manipulativa de una llamada infección mortal por VIH transmisible a cualquier persona por contagio sexual. Esta propaganda ignora los inmuno-estresores de tipo infeccioso y la influencia de los inmuno-estresores no infecciosos, los cuales durante millones de años han sido, sin los llamados virus VIH, desencadenantes muy activos de enfermedades. Sin embargo, la transmisión predominantemente homosexual de las llamadas infecciones por VIH en los países occidentales y la transmisión heterosexual de las llamadas infecciones por VIH en los países africanos, no son explicadas por los investigadores del VIH/SIDA por los riesgos demostrables y específicos infecciosos y no infecciosos a los que están sometidos una minoría de los pacientes homosexuales, ni por las condiciones generales de vida en los países africanos, sino por el singular carácter impulsivo de la sexualidad de los homosexuales occidentales y de los hombres y mujeres africanos. En particular, en los últimos 15 años los medios de comunicación internacionales no han dejado de publicar todo tipo de extraños clichés con puras fantasías sobre la vida sexual de la población africana.

World Health Organization (WHO). Para poder evitar que esta supuesta pandemia afecte a toda la humanidad en su conjunto, se exige, aparentemente como protección, que en África se trate con AZT a las mujeres embarazadas y a los recién nacidos. Como primera ayuda y por razones aparentemente humanitarias, las industrias farmacéuticas, en colaboración con la OMS y con gobiernos y ONGs de países occidentales, ofrecen AZT y otros nucleósidos-análogos a bajo coste. La pregunta decisiva en esta novela de intriga económica ya no es si el AZT puede detener los llamados virus VIH, sino si Sudáfrica puede servir de cabeza de puente para la venta del AZT en los países en vías de desarrollo.

Existe un acuciante problema, tanto para los países occidentales como para los países en vías de desarrollo, que no surgió a la luz pública hasta hace unas décadas mediante el cambio de concepción en la investigación médica: el creciente abuso de quimio-antibióticos y la vacunación masiva a partir del fin de la segunda guerra mundial. Ambos factores predisponen a una prevalencia a largo plazo de enfermedades TH-2, como alergias, enfermedades ectópicas de la piel, artritis crónica, ciertas enfermedades autoinmunes, SIDA y cáncer, entre otras. La razón de ello es la falta de entrenamiento de las células inmunitarias TH-1 y el desplazamiento en el equilibrio de la respuesta inmunitaria TH1-TH2. Un indicador de este cambio doble en el perfil de la carga infecciosa en los países occidentales es el hecho de que, estando sujetos a la misma exposición, prácticamente sólo los pacientes nacidos después de la segunda guerra mundial han sido diagnosticados como enfermos de SIDA. Lo mismo se aplica a pacientes con órganos transplantados -sin una predisposición genética- que han desarrollado SIDA después del transplante. Esta predisposición adquirida tiene un impacto incluso más grave en las condiciones generales de vida en los países en vías de desarrollo que en los países occidentales, donde ya se ha reconocido claramente el cambio hacia una creciente y clara predominancia de las enfermedades crónicas en comparación con las enfermedades agudas.

En la próxima década, las leyes biológico-evolutivas de la co-evolución deberán ser nuevamente discutidas a la luz de los descubrimientos fundamentales obtenidos por la investigación médica en los años 90. Una política social y sanitaria prometedora y racionalmente fundamentada deberá orientarse según este contexto, y no en el contexto de teorías irracionales que causan el derroche de enormes recursos académicos y económicos.

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Nota: en www.free-news.org hay mucho más

Un comentario reciente

En el blog del fallecido Paco Vidarte [enlace], he colocado este comentario sobre el tema de este post (que corrijo un poco y añado cosas, faltaba por completar algo):

Qué pena lo que ha pasado, gracias por este blog.

Quería alertar de todas maneras sobre el peliagudo tema del VIH-SIDA. Hay y hubo muchas ganas de asignar causas rápidas en medicina (con los virus y retrovirus pasa y ha pasado un poco como con el terrorismo).

Cuando hace tiempo leí sobre este tema te asustas, pues hay mucha «manía» de asociar a «portar el VIH», con casi cualquier cosa.

Si uno se informa, en internet por ejemplo, algunos de los propios “expertos” que inventaron el propio campo de la retrovirología no están de acuerdo con la hipótesis —que ya ha “movido tanto el mundo”— sobre este síndrome (sida) asociado a un retrovirus (vih) (primero hay que tener en cuenta que un síndrome no es una enfermedad sin más, creo que en principio es algo más resbaladizo).
Y entonces uno, tras ver cómo fueron «erradicadas» tan rápidamente estas otras personas tan importantes, estas otras preguntas y estas otras formas de preguntar sobre una “enfermedad” (que es un síndrome, cosa que no es lo mismo)… se plantea a quién tiene que hacer caso, sobre todo sabiendo la forma tan «borrega» que puede llegar a tener lo burocrático-hospitalario, o en general lo institucional. Uno entra en «disonancia cognitiva», como dicen algunos psicólogos.

Además, por si no fuera suficientemente fácil de darse aquel «borreguismo», te das cuenta de que las prisas son malas y de además se mezcló con mucho miedo. Se hizo «llover» una especie de miedo global a raíz de la salida urgente de la hipótesis —la hipótesis que liga VIH y SIDA supuestamente no siguió el procedimiento de aprobación por pares corriente, pues se anunció al parecer sin ser publicada en un sitio con la debida vigilancia en este sentido—. En el actual capitalismo del shock todo esto tiene mucho sentido. Esta unión de que hablamos, unión «global» entre medios de comunicación, una posible «mentira», mucho miedo y encima miedo relativo a un asunto que atañe a la sexualidad… dará mucho que hablar. Pero no está nada claro. Lo más claro es el borreguismo y la necesidad urgente de «re-institucionalización» de las relaciones expertos-público, etc.

Las estadísticas curan

Declaración ante la próxima "conferencia"; la "verdad" obliga

Otra vez este tema, que sigue siendo escandalosamente importante, y vuelvo a copiar lo que puse al principio del artículo bajo el que está este comentario/declaración:

    Hace un tiempo que nos impactó encontrar esta especie de "guerra" interna a lo científico. Es importante saber esto, que cada campo se basta para ser apasionante y estar sesgado por conflictos que atañen a la sociedad; con cada campo me refiero sin ir más lejos a aquello que Badiou llama procedimientos de "verdad": ciencia, política, amor, arte. Que contra el oscurantismo la mejor receta es ver que cada campo deviene algo muy frágil, en concreto el campo de lo científico y la delicadísima situación de la biomedicina en relación a "la verdad", por el muy especial
    lugar que ocupa en "lo social".

DECLARACIÓN INTERNACIONAL ante el “DÍA MUNDIAL DEL SIDA” (1-12-2007) POR UN DEBATE CIENTÍFICO Y PÚBLICO

SIDA: CAUSAS Y TRATAMIENTOS

El comunicado de prensa emitido el 20 de marzo de este año tras la presentación oficial en México DF de la XVII Conferencia Internacional de SIDA (CIS) que se celebrará del 3 a 8 de agosto del 2008 en dicha ciudad, dice en tres de sus doce párrafos:

“Los organizadores de la Conferencia también hicieron referencia a cierta información falsa que se extendió por México recientemente. Los responsables de la misma fueron los llamados negadores del SIDA – individuos que, a pesar de la evidencia científica clara que sostiene lo contrario, insisten en que el VIH no existe o que, de existir, es un virus inofensivo. “Los negadores del SIDA, con sus campañas de desinformación, han causado una cantidad incalculable de daño y muertes, especialmente en los países en vías de desarrollo”, afirmó el Dr. Cahn. “Dado que la IAS es una organización que apoya los abordajes del VIH/SIDA basados en la evidencia, rechazamos esas proclamas e instamos a otros a hacer lo mismo en cada oportunidad”. “Los alegatos de los así llamados negadores del SIDA han sido rechazadas en otros lugares, más notablemente en Sudáfrica, y deben ser rechazados también aquí en México”, dijo el Dr. Soto-Ramírez. “No podemos permitir que esa falsa información socave los esfuerzos de México por expandir la terapia antiretroviral y de prevenir la infección por VIH a través de intervenciones probadas, como el uso de condón y el acceso a jeringas estériles”, agregó”.

Las personas y asociaciones abajo firmantes tenemos en común que:

1.- Consideramos contraproducentes los tratamientos hospitalarios supuestamente anti-VIH

2.- Consideramos contraproducentes los tratamientos hospitalarios supuestamente preventivos, y

3.- Consideramos que la razón principal para ello es que no está científicamente demostrada la hipótesis propuesta en 1984: “el VIH es la probable causa del SIDA”.

Y declaramos que esto en absoluto significa que seamos “negadores del SIDA”. Por el contrario, ofrecemos distintas explicaciones y formas de abordar el SIDA que solicitamos contrastar y que nos esforzamos en poner a prueba. Hemos constatado, a escala relativamente pequeña, que nuestros abordajes del SIDA, más científicos y bio-lógicos, logran resultados mucho mejores que los oficiales. Ello nos convierte en mejores conocedores de la realidad del SIDA, y nos ofrecemos como candidatos a aportar soluciones que permitan superarlo rápida y definitivamente.

Además, ¿cómo se permiten descalificarnos quienes se han visto obligados a reconocer para el 2006 una diferencia de casi siete millones de “personas VIH portadoras o enfermas de sida” entre la cifra que hace un año dieron por verdadera (39,5 millones) y la que hoy dan por buena (32,7 millones)? ¿Con qué modelo de VIH/SIDA calcularon para el 2006 cifras aumentadas en 6,8 millones, o sea, el 21%? Además, desde el 2003 hablaron, cada año, de 39,5 millones de “personas con VIH/SIDA”, y de “cinco millones de nuevos infectados” y “tres millones de muertos de SIDA”; según esto, cada año habría dos millones más de “personas viviendo con el VIH”, por lo que este año deberían haber ascendido a 47,5 millones, luego el error respecto a los 33,2 millones hoy afirmados para el 2007, en realidad sube a casi el 45%. ¿Con qué modelos también erróneos calculan ahora las cifras que hoy presentan como verdaderas?

No es de extrañar que la revista científica PLoS Medicine del 22 de mayo cuestionase los modelos oficiales empleados al publicar un artículo explicando que con el modelo de VIH utilizado oficialmente, el paso de ‘seropositivo’ a ‘caso de SIDA’ sería cuestión de pocos meses, y no de años (diez de promedio, oficialmente), como ocurre en realidad… si es que ocurre.

Ni sorprende que Rebecca Culshaw, Doctora en Matemáticas aplicadas a la Biología, publicase recientemente el libro Science sold out: Does HIV causes AIDS?; tras diseñar durante diez años modelos matemáticos del VIH/SIDA, con los que obtuvo su doctorado, rompió públicamente en marzo del 2006 con la hipótesis “el VIH causa el SIDA”. Las fantasiosas cifras de los distintos modelos matemáticos utilizados por los diferentes organismos quedan puestas aún más de relieve comparándolas con las cifras más fiables: las de “casos de SIDA” (luego no de “muertos de SIDA”) informados a la sede en Ginebra de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y publicados en su WER (Weekly Epidemiological Record). Desde 1981 y hasta el 22 de noviembre del 2002 (curiosamente, parece que se han dejado de publicar desde entonces) se contabilizaban 1.111.663 “casos de SIDA” para toda África (incluida la no subsahariana), y 2.822.111 “casos de SIDA” para todo el mundo. Sin comentarios.

Son de prever nuevos futuros recortes en las cifras oficiales de la supuesta “terrible epidemia de SIDA, sobre todo en África”, pues aún están muy hinchadas, y el recorte actual proviene en gran parte de haber reducido ¡a la mitad! las cifras para India. Parece, pues, adecuado preguntar estos días a los portavoces oficialistas que lanzan sus cifras alarmistas, lo que el Presidente sudafricano Thabo Mbeki inquirió a un periodista que le recriminaba abrir un debate sobre las causas del SIDA: “¿De dónde salen estas cifras? Yo no lo sé. ¿Lo sabe Ud.?”; el periodista se giró y se fue.

Además, la revista Lancet publicó el 5 de agosto del 2006 un artículo sobre el seguimiento de 22.217 adultos seropositivos tratados con ‘cócteles’ en 12 estudios de Europa, EE.UU. y Canadá. La interpretación que los propios autores hacen de los resultados obtenidos es que “La respuesta virológica después del inicio del tratamiento HAART mejoró durante los años estudiados, pero tal mejoría no se ha traducido en una disminución en la tasa de mortalidad”. Es decir, el tan vitoreado descenso de la (incorrectamente) denominada “carga viral” provocado por los famosos “cócteles”, no va acompañado por alargamiento alguno de la vida. En realidad, de hecho el texto del artículo señala que el riesgo de SIDA era el 30 % mayor en el 2003 que en 1998, y que el riesgo de muerte también ha aumentado en casi un 10%.

Un estudio publicado poco después, el 27 de setiembre del 2006, en la revista JAMA revelaba que “sólo entre un 4 y un 6 % de las pérdidas de T4” pueden ser explicadas por los niveles de la llamada “carga viral”. Luego con toda probabilidad la “carga viral” no significa lo que oficialmente se cree que indica.

Desde el comienzo de la aplicación de los llamados antivirales en 1987, centenares de artículos aparecidos en numerosas revistas científicas han alertado de sus gravísimos efectos tóxicos secundarios -en realidad, efectos primarios, puesto que el afirmado “efecto antiVIH” es intrascendente-, en particular contra las mitocondrias celulares. Teniendo presente que las mitocondrias elaboran el 95 % de nuestra energía y que también son atacadas por los antibióticos dados como supuestos preventivos, queda formulada una hipótesis sobre porqué ahora la mayoría de “muertos de SIDA” fallecen por fallo hepático.

Last but not least, decenas de artículos científicos advierten desde 1985 de que los “tests del SIDA” tienen numerosas reacciones cruzadas y son fuente de muchos falsos positivos.

Hay muchísimo más interrogantes sobre el VIH/SIDA. Este cuestionamiento, reconocido abiertamente ahora sobre las cifras difundidas, e incluso publicado en revistas científicas sobre algunos de los pilares de la versión oficial del SIDA, indica la conveniencia de abrir un Debate Científico y Público sobre las causas del SIDA y sobre cómo abordar correcta y no-agresivamente los problemas de salud que puedan tener las personas diagnosticadas como “seropositivas” o, en su caso, como “enfermas de SIDA”. Los abajo firmantes expresamos nuestra plena disposición para ello. Invitamos a los organizadores de México-2008 a evitar descalificaciones y acusaciones gratuitas, a tener presente el correctivo (por ahora sólo estadístico) que el “establishment del SIDA” ha recibido, y a adoptar una actitud científica. Ello implica contrastar las hipótesis y las supuestas “evidencias” de la versión oficial del SIDA -que tan poco éxito real les está proporcionando-, con las críticas, hipótesis, argumentos y propuestas de quienes, partiendo de creer inicialmente en dicha versión oficial, nos hemos visto obligados a ponerle interrogantes cada vez mayores.

Dicha actitud redundaría en beneficio de las personas diagnosticadas y en superar rápidamente el “tema SIDA”. Que el lema de la XVII CIS sea Acción universal ¡ya!, invita a incluir la acción más importante: un Debate Científico y Público para precisar cuales son las verdaderas causas del SIDA y las mejores formas de prevención y de tratamiento.

Plural-21 www.plural-21.org - Lluís Botinas lluisbotinas@yahoo.es

Immunity Resource Foundation
www.immunity.org.uk y Meditel Productions UK – Joan Shenton
SAS Superando A Sida–Seres Positivos - Manuel Garrido mgsot@yahoo.com
The Ecologist España www.theecologist.net – Pedro Burruezo
redaccion@theecologist.net

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