1.- La "realidad" y el antagonismo como lo "real"
Para clarificar la "lógica" del antagonismo como lo "real", Žižek da/interpreta un ejemplo muy simplificado de Lévi-Strauss, de su Antropología estructural, sobre la "disposición espacial de los edificios" en una de las tribus de los grandes lagos. Esta tribu está dividida en dos grupos: los de "arriba" y los de "abajo" y cuando se le pide a uno de ellos que dibuje su aldea se dan dos tipos muy diferentes de respuesta, dependiendo del grupo de pertenencia.
La aldea es un círculo para los dos grupos, pero uno de ellos pinta un círculo interno al círculo total, con las "casas centrales", y el otro grupo divide directamente el círculo global por la mitad con una línea. Osea, el grupo conservador-corporativista nos dice que el mundo es un sistema orgánico y armonioso donde es mejor que no toquemos-pensemos demasiado, que "de perdidos al río" (pues ellos tienen la barca), y el grupo "antagónico" percibe el asunto algo menos floridamente, como una separación. Pensemos, como hace Žižek, en el ejemplo de nuestra sociedad entre izquierda y derecha y su "incomprensión" mutua. En ambos casos, en el de la aldea y en la de nuestra aldea mediática globalizada, no podemos "sobrevolar" y hacer un mapa de lo que tenemos "allá abajo" y quedarnos con que eso es "lo objetivo", "la realidad", y que así, entonces, sería posible una cierta mera narración "relativista cultural" que nos hace ver un mapa de las diferentes posiciones "multiculturales" y ya. La propia realidad, la "demasiado humana", como partida en dos percepciones interdependientes e incompatibles, nos debe hacer ver no ya las diferentes posiciones subjetivas desde el aire -que es la forma en realidad distorsionada de ver la realidad- sino darnos de narices con un "núcleo" no simbolizado, traumático, un antagonismo fundamental que no podemos internalizar/simbolizar/aceptar, más "real" que la realidad misma.
"Esto es lo que Lacan tenía en mente al decir que la verdadera distorsión y/o la disimulación misma es reveladora: lo que emerge mediante las distorsiones de la "representación precisa de la realidad" es lo real, es decir, el trauma en torno al cual la realidad social está estructurada."
" La "realidad" misma, puesto que está regulada por una ficción simbólica, oculta lo real de un antagonismo, y es este real, forcluido de la ficción simbólica, el que regresa en forma de apariciones espectrales (...)"
Pero entonces, se pregunta, ¿por qué entonces no hay realidad sin el "espectro", sin esta aparición "fantasmal", "fantasmagórica" , de fantasías/apariciones-fantasmáticas, de cosas que, "no siendo en realidad nada", "escriben" nuestro mundo, lo hacen incluso "posible"? Pues bien:
"la realidad no es "la cosa misma", la cosa en sí, sino que ésta se encuentra siempre-ya simbolizada/constituida/estructurada mediante mecanismos simbólicos -y el problema reside en el hecho de que, a fin de cuentas, la simbolización siempre falla, nunca logra "ocultar" totalmente lo real, que siempre involucra una deuda simbólica irresoluta e impagada. Este real (la parte de la realidad que permanece no simbolizada) regresa bajo el aspecto de apariciones fantasmales. Consecuentemente,(...) las apariciones espectrales se materializan en la brecha misma que separa eternamente la realidad de lo real, y gracias a la cual, la realidad posee eternamente el carácter de ficción (simbólica): el "espectro" da cuerpo a aquello que escapa a la realidad (simbólicamente estructurada).
2.- La "fantasía". "La verdad está ahí fuera"
Pensemos en el siguiente texto para empezar a vérnoslas con el concepto de "fantasía":
"...cualquier contacto con un otro real, de carne y hueso, cualquier placer que se obtenga de tocar a otro ser humano, no es algo evidente, sino algo inherentemente traumático y que sólo puede ser tolerado si el otro entra en el marco de la fantasía del sujeto."
Incluso, como observa Žižek, cuando realizamos un acto sexual con un "otro" podemos vernos en una situación "absurda", como viéndonos "desde fuera" y/o pensando "¿qué hacemos aquí", en este fregao de gestos repetitivos y mecánicos...? Se trata de cierta "pérdida de realidad" que participa de las características de algo que -creo- tendrá que ver con lo que se llama un "atravesamiento de la fantasía", aunque veamos que nos llega de forma "inconsciente". Un "acto auténtico" también parece llegar desde ahí, por sorpresa a veces y desde algo que no podemos remediar, desde ese núcleo que tenemos de siempre y que nunca "pertenece" al "mundo" y que por otra parte es la garantía de que pueda siquiera haber "mundo", que nos confronta con cierta "negatividad" fundamental y suspende el plano del "deseo" -no importando ya esas fantasías intersubjetivas que conforman nuestras realidades y "chantajes" simbólicos:
"...no es que mi experiencia subjetiva esté regulada por mecanismos inconscientes objetivos que se encuentran "descentrados" en relación con mi autoexperiencia y, como tales, están fuera de mi control, sino más bien algo mucho más inquietante: soy privado incluso de mi más íntima experiencia "subjetiva", del modo en que las cosas "realmente me parecen", de la fantasía fundamental que constituye y garantiza la esencia de mi ser, puesto que no puedo experimentarla conscientemente, asumirla... Según la perspectiva tradicional, la dimensión constitutiva de la subjetividad es la de la (auto)experiencia fenomenal -soy un sujeto en el momento en que me puedo decir a mí mismo: "no importa qué mecanismo desconocido gobierne mis actos, percepciones y pensamientos, nadie me puede arrebatar lo que veo y siento en este momento". Lacan da la vuelta a esta perspectiva tradicional: "el sujeto del significante" emerge sólo cuando un punto clave de la (auto)experiencia fenomenal (su "fantasía fundamental"), se torna inaccesible para él, es decir, es "primordialmente reprimida". En su forma más radical, el inconsciente es el fenómeno inaccesible, no el mecanismo objetivo que regula mi experiencia fenomenológica."
El inconsciente es ..."la máquina racional descarnada que sigue su camino sin tener en cuenta las demandas del mundo vital del sujeto; representa al sujeto racional en cuanto este está originalmente "dislocado", en discordia con su situación contextualizada: el inconsciente es la hendidura que convierte la posición primordial del sujeto en algo distinto del 'ser en el mundo' ".
Vemos cómo en la realidad experimentamos ese "no poder experimentarla conscientemente": cuando realizamos un acto (sexual) podemos en cierto modo acceder a territorios "prohibidos" para la realidad, contra lo cual surge "instintivamente" una autodefensa contra "lo real no simbolizable", contra esa brecha que rellenan las fantasías. Pero aquí, dice Žižek, "el punto clave es que, en este violento trastorno, en realidad nada cambió: la causa de todo esto es un simple cambio de la posición del otro en relación a nuestro propio marco de referencia fantasmático."
Ahora bien, las fantasías no dejan de ser intersubjetivas y "no reconocidas/reconocibles", y son ciertamente "transgresoras". Tenemos el ejemplo abundante de los anuncios que nos representan a mujeres como en actitud de una "felación" -por ponernos finos (felación -eso sí- de inocentes helados o chupachups, etc). Si uno "lo dice", si hablas de esas cosas por ejemplo a partir de ver un anuncio, estás algo "salido" o "chalado", sin embargo, el "mundo material" exterior te lo puede estar representando sin muchos remilgos en unas sensuales y gigantes imágenes.
El mundo material "externo" "alimenta" nuestras fantasías, nuestro acceso a la realidad, pero queda "fuera de tono" observarlo, decirlo, hablar sobre ello, ¿es eso lo "políticamente incorrecto"?
El caso del totalitarismo -que comenta Žižek- muestra un caso quizá más "sencillo" de ese "la verdad está ahí fuera", donde no tenemos ya eso tan "posmoderno" -aunque no quizá mucho menos "totalitario"- de "lo políticamente incorrecto". En la URSS se dio el caso de unos grandes proyectos de edificios públicos de oficinas encima de las cuales, al parecer, "crecían" progresivamente unas enormes estatuas conmemorando al "Hombre Nuevo" que hacían así que el edificio fuera un mero pedestal para la estatua. Es entonces material, metafórica y externamente obvio que ese "hombre nuevo" ideológico estaba "aplastando" a los hombres de carne y hueso. Pero ay de ti como lo dijeras o, peor aún, como dijeras que estaba prohibido "decirlo", que estaba prohibido "criticar a Stalin": la paradoja de la "ideología materializada".
Así que ante el hecho del control que ejerce sobre nosotros la fantasía, el "goce fantasmático", Žižek se hace la pregunta de cómo minar tal control, teniendo en cuenta que nuestro capitalismo es "desterritorializante" y es un "dominio del discurso de la histeria", que vive supuestamente del "círculo vicioso de un deseo cuya satisfacción aparente sólo amplía la brecha de la insatisfacción".
"El modo correcto de enfrentar el tema "el psicoanálisis y la Ley" es planteando la pregunta: ¿qué tipo de Ley es el objeto del psicoanálisis? La respuesta es, desde luego, el superyó. El superyó emerge donde la ley -la ley pública, articulada en el discurso público- falla; en este punto del fracaso, la ley pública se ve forzada a buscar apoyo en un goce ilegal."
"El superyó es la ley "nocturna", obscena, que dobla y acompaña necesariamente, como una sombra, a la ley "pública". "
Y este "código "no escrito", se dirige "a todos aquellos que, si bien no violan las normas públicas, mantienen una especie de distancia interior y no se identifican plenamente con el "espíritu de la comunidad". "
"...la distancia cínica y el apoyo total en la fantasía son, por lo tanto, estrictamente codependientes: el típico sujeto de hoy es el que, mientras exhibe su cínica desconfianza en toda ideología pública, se permite sin ninguna restricción, las fantasías paranoicas sobre conspiraciones, amenazas, formas de goce excesivas en el otro."
"...un cínico se burla de la ley pública desde la posición de su lado obsceno subyacente, al que, consecuentemente, deja intacto. Mientras el goce que permea este lado subyacente está estructurado en fantasías, uno puede decir también que lo que el cínico deja intacto es la fantasía, el trasfondo fantasmático del texto ideológico públicamente escrito."
Pensad en los judíos como encarnando lo no aceptado y más auténtico del capitalismo, como goce excesivo, amenaza... o en las conspiraciones "superficiales" que tan de moda están hoy en día y que son una pantalla creadora de "distancia para con lo público", y a su vez de una distancia respecto a "las verdaderas conspiraciones", tan reales y caóticas. Estas últimas no serán tanto tales "conspiraciones" sino más bien ese "suplemento obsceno inherente al poder", lo que por ejemplo queda mostrado en la actitud y las actividades y tergiversaciones propias de las multinacionales (farmacéuticas, etc. etc.) o en la película reciente de Fahrenheit 9/11. En esta última, con cierta actitud paranoico-cínica-distanciada podríamos ver denunciadas ciertas "inocentes" conspiraciones, cuando no se trata más que la puesta en escena de "el poder", "con toda su inconsistencia" y todo su "suplemento obsceno", que nos llega e inunda desde la pantalla como una plasta de mentiras, mierda, obscenidades... insoportable. "Una identificación ideológica nos atrapa realmente cuando mantenemos una conciencia de que no somos idénticos a ella, que hay un valioso ser humano tras ella: 'no todo es ideología tras la máscara ideológica, también soy un ser humano', es la forma misma de la ideología, de su 'eficiencia práctica' ". Vamos, que la mierda salida de la pantalla de cine, que nos pone perdidos, es también y en cierto modo un "nosotros".
"Toda pertenencia a una sociedad involucra un punto paradójico en el cual al sujeto se le pide que acepte libremente, como el resultado de su propia elección, lo que le será de todos modos impuesto (todos "debemos" amar a nuestra patria, a nuestros padres... [a la iglesia que nos bautiza sin pedirlo, a la escuela que nos enseña a no aprender, etc]). Esta paradoja de elección (elegir libremente) de lo que es necesario, de fingir (mantener las apariencias) de que hay una libertad de elección aunque en realidad no haya tal, es estrictamente codependiente de la noción del gesto vacío, un gesto -una oferta- que está destinada a ser rechazada..."
"La necesidad de apoyo fantasmático del orden público simbólico (materializado en las llamadas normas no escritas) es un testimonio de la vulnerabilidad del sistema: éste se ve impulsado a permitir las libertades de elección que nunca deben darse, pues causarían la desintegración del sistema, y la función de las normas no escritas es precisamente el evitar la manifestación de estas elecciones formalmente permitidas por el sistema."
Como dijimos antes, en el caso del estalinismo "estaba quizá incluso más prohibido" mencionar la prohibición de crítica que la crítica misma, el sistema quería a toda costa mantener las apariencias:
-"1ª apariencia": la ausencia de crítica demuestra, hace patente, aparente, que Stalin es perfecto.
-"2ª apariencia": debemos entonces hacer aparente a la 1ª, esto es, debemos no perjudicar la apariencia anterior. Por eso en muchos casos diremos "mantener las apariencias", y no sólo "aparentar".
Por este tipo de análisis dice Žižek que lo subversivo fue y sería mostrar el apoyo fantasmático del poder "con toda su inconsistencia" y sus obscenidades, ya que hay que tener en cuenta cómo estas reglas no escritas son paradójicamente a la vez transgresivas y más coercitivas que la ley misma, lo que nos muestra "mejor" la muy "real" realidad, la realidad de la que hablamos antes.
Un ejemplo claro de ese micrototalitarismo posmoderno aceptado, "fantasmático", se me volvió a presentar hace poco tiempo -y a todos creo que nos ha pasado en la escuela, en el mundo del espectáculo, etc.
En una clase de cierta materia de matemáticas, en la universidad -clase compuesta por estudiantes de matemáticas, unos 30 de ellos-, presenciábamos una somera presentación de un alumno -estudiante también de física- sobre aplicaciones en física teórica de la materia matemática en cuestión. Nadie entendió nada, la presentación fue horrorosa, aún así y tras la incitación de la profesora todos aplaudieron "espontánea", emocionada, consensuada y vigorosamente, materializando y haciendo de esta manera un aplastante "monumento" a la ignorancia.
Pero, ay como se te ocurra decir algo en clase, comentar esa palpable verdad que por otra parte había tantas ganas de expresar, esa otra lectura de la realidad, ese "nuestro otro dibujo", el de literalmente todos los alumnos: "nadie ha entendido nada"; ya que con ello también querríamos expresar, paralelamente al caso de estalinismo, que la universidad es cierta administración autocomplaciente de la ignorancia que aplasta a las personas reales mediante la ideología de un futuro "hombre/nuevo/licenciado-que-es-el-que-comprende", y que ese licenciado termina en la mayoría de los casos ignorante perdido, meramente "a por el título", y convirtiéndose en mera carnaza de la empresa capitalista y la "nuda-vida" (o del estado que repite el círculo vicioso de la escuela de la ignorancia, creando artificialmente la ignorancia trascendental que se resume en la ideología de la necesidad de hombres nuevos perfectos -ya teníamos y tenemos una potente y patente perfección activa en la infinita curiosidad y capacidad de los infinitos chavales que tienen que aguantar que les conviertan en unos ignorantes-aunque-titulados).
Ay de ti como sugieras nada de eso, pues misteriosamente, los profesores te mirarían raro -misteriosamente porque ellos ya tienen "un puesto" asegurado y "un buen sueldo"-; pero bueno sabemos que el terreno de la burocracia no gusta mucho de la verdad ni de los "traumas". Sea lo que sea que hubiera sido expuesto el resultado habría sido parecido: ese chico parece estar seguro de lo que dice así que hago caso a la profesora y a la "aparición fantasmal", a la fantasía que se me ha propuesto de toda la vida y me sacrifico por el ideal... "aplaudiendo". Otra "apariencia" que debe ser mantenida a toda costa.
"... desde la posición de su lado obsceno subyacente [el de la "ley pública"] (...) lo que el cínico deja intacto es la fantasía, el trasfondo fantasmático del texto ideológico públicamente escrito..." que constituye más íntimamente al "poder".
Por cierto, son entonces no otra cosa que este tipo de "(auto)operaciones ideológicas" las que aprendemos fatigosamente durante años y años por ejemplo en esos "aparatos ideológicos del estado" que son las escuelas, colegios, etc.
Podríamos decir que las fantasías -intersubjetivas- nos enseñan a desear sujetándonos a un "lo que creemos que los otros creen que se debería hacer".
Nos guían en "la realidad", nos la "construyen", de hecho y de manera "medio inconsciente", haciéndonos "seguir el camino marcado" o simplemente haciéndonos la vida "posible" dentro de los parámetros "normales", configurando el propio marco de la libertad, marco afuera del cual -en general- está "la psicosis", pero "marco" que sólo existe por el hecho de que hay y habrá "actos auténticos" que suspenden dicho marco instaurando "otras reglas".
Por ejemplo cuando queremos algo en la sociedad no es sólo por ser "útil", sino porque con ello nos "contestamos" a la pregunta ¿qué quieren de mí? Como en el ejemplo de Freud que comenta Žižek, el de su hija y el pastel de fresas: ella tendría la "fantasía" de comer el pastel no tanto para "comérselo en la imaginación" cuando éste falte en la realidad -osea, para cumplir un "deseo no satisfecho"- sino en realidad para sustentar un marco fantasmático que le enseñe cómo desear de manera ajustada a la realidad "exterior", a "lo que el otro desea de ti", al "deseo del otro": lo que el otro va a disfrutar cuando me vea comerme el pastel es en realidad mi "alimento", un alimento "ideológico", para el pensamiento, una "fantasía".
"(...)alguien que vive en la gran ciudad y maneja un vehículo de doble tracción, no lleva simplemente una vida sensata y práctica; más bien tiene ese vehículo para mostrar que su vida se rige por una actitud práctica y sensata."
Esa "referencia inocente a la utilidad pura", dice Žižek, que conlleva la reflexividad inherente a lo simbólico, nos da una utilidad como "sentido", no ya directa y objetivamente como utilidad. No sé si habréis sentido esa desesperación en alguna discusión/conversación con alguien, esas reflexividades/círculos de los que es casi imposible "salir": "esto es útil porque es", y es porque es útil (por ejemplo en los contenidos escolares, etc). El vacío estúpido de lo puramente simbólico: significante/significado, no hay "crítica", "no hay más mundo que 'el que hay'".
Entonces, la noción lacaniana de "atravesar la fantasía" es la de un cierto "estatus subjetivo" que se sustrae al chantaje de la "falsa elección libre", se sale fuera de ese círculo del: "te dejamos hacer eso pero si lo rechazas". "... Mediante este cruce, la brecha [entre la ley que permite y el suplemento obsceno no escrito que prohíbe] se cierra, la estructura de la elección forzada es suspendida, la cerrazón del ser es plenamente aceptada, el juego histérico de "te ofrezco X con la condición de que lo rechaces", que estructura nuestra pertenencia a la comunidad, ha terminado".
Žižek asimila este cambio del plano del deseo al del impulso -del sujeto del deseo al de la pulsión- a aquel "eterno retorno de lo mismo" nietzscheano; y también al "más/aún" ("Encore!") de Lacan. Y añade: "¿qué pasaría si [al contrario que en "la doxa"] la fantasía misma, puesto que llena el vacío del deseo del Otro, sostuviera la (falsa) apertura, es decir, la noción de que hay una Otredad radical que hace incompleto nuestro universo?" ("Según la doxa, la fantasía representa el momento de la cerrazón: la fantasía sería la pantalla mediante la cual el sujeto evita la apertura radical del enigma del deseo del Otro".)
Nota:
Los textos son de: Slavoj Žižek. "El acoso de las fantasías". Siglo XXI.
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