Catástrofe (aprender es inventar tu yesbody (no tu nobody))
"
[...] ser inteligente, y, sin embargo, realizar su trabajo; tal es la conciencia infeliz en la forma modernizada y enferma de la Ilustración"
(En Sloterdijk: "Crítica de la razón cínica")
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1.-
Para empezar a sacar algo hemos de pedir lo imposible (si no no vamos a ningún sitio):
en cierta forma sería estrictamente "necesario" para nuestra supervivencia -y por empezar por algún sitio- prohibir tajantemente el trabajo (esa guerra contra las cosas y contra nosotros con una cínica y universalmente admitida "obvia necesidad de disciplina").
Obviamente, ¿cómo no vamos a necesitar disciplina estúpida y consumista después de haber estado sentados cual baba pringosa encima de un pupitre escolar (con suerte) y perdiendo todo tipo de dotes imaginativas y prácticas?
No se podría exagerar suficientemente las dimensiones de esta catástrofe respecto al tiempo: empleamos cada vez más horas en "trabajar": entendiendo 'trabajar' como todo lo que tenemos que hacer para poder vivir o sobrevivir:
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hacernos el desayuno,
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lavarnos,
- comprar, pensar-desear o cocinar las compras,
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ir y volver al/del "trabajo" -esto a veces ocupa varias horas- (si se pertenece a la amplia minoría "consumista"),
- "trabajar"
en el lugar de trabajo,
- etc...
Si bien es verdad que en el trabajo hay parte que se interseca con el "ocio" (por ejemplo cuando realmente en el trabajo "da puntos" en cuanto a la socialización por ejemplo el comentar los programas de televisión, como el famoso "gran hermano").
Y también en el ocio hay partes que se intersecan con el trabajo (comprar): por ejemplo los anuncios publicitarios en televisión.
El colmo -para empezar a calentar este texto hasta el punto de máximo "lío" y desde el principio- sería visualizar el ejemplo de la política en el caso actual de un "presidente", como el que está (2006) o estará/estuvo en Italia (Berlusconi), que trabaja a la vez en la televisión y en "su trabajo", que es la política y/o las mafias económicas. ¡Qué increíble embrollo de funciones, ocio, trabajo, diversiones varias...!
También es verdad que esta es una "sociedad" que -quizá anquilosadamente- mantiene una organización/megamáquina donde se ponen a producir capacidades muy especializadas de cada individuo y a cada individuo sólo se le requiere por una de esas tales capacidades "mínimas" empobrecedoras (a veces universalmente fáciles y prestas a ser sustituidas cada vez más por máquinas) y todo ello para luego poder consumir su parte: la parte correspondiente de "sociedad" (televisión) o de productos vitales (comida, etc.).
El todo es a veces menos que la parte, un individuo "humano", visto como organización/organizante cuasi-individual es -digamos- factor de "multitud", de sorpresa y de variedad; tiene la potencialidad, es virtualmente capaz de no ser ya un intermediario sino un mediador capaz de sorprender-tensar-destensar-crear la "red" de nuestro colectivo de humanos y no-humanos. Somos "un gigantesco equipo" al cual parece que alguna mano mágica (¿la "vida"?) le hubiera encargado acabar con -por ejemplo- todas las materias primas lo más rápidamente posible (¿creced y multiplicaos de Jesucristo y/o el profeta del Islam?).
2.- Segundo texto introductor de esta sección 'catástrofe':
El mundo tal cual lo conocemos presenta las mayores disparidades. Recordemos que en cierto modo orden y desorden se "co-implican" en una cadena donde cada uno de los dos conceptos se complica.
El mundo marcha creando caminos contingentes, irreversibles, anudando orden y desorden.
A veces el desorden viene dado por una simple representación en un cuerpo culturalmente mal calentado, por una "imagen": "estar-bajo-el-cielo" por ejemplo, en la mayor de las soledades: piedra abajo, azul arriba, nubes deslizándose y nosotros: un ejemplar de "ser humano" con la sensación de ser una frágil turbulencia... ante "el universo", o ante las multiplicidades supra-invididuales-culturales que a veces se imprimen mal en su cuerpo... A veces en un tal cuerpo mal calentado un grito provoca la mayor de las reacciones contra el desorden mal entendido... (lo reaccionario es cuestión quizá de velocidades de reacción respecto a los diversos tipos de "violencias").
Esta web presenta
en su sección de factichología casos increíbles (ejemplos de auténtica "librería alternativa"), casos "inaceptables", que crean disonancias y/o enfriamientos/calentamientos enormes. Son casos respecto a lo que en occidente nos damos en entender como presentación de lo "ordenado", de nuestra comprensión y práctica del fenómeno general de "las enfermedades", que es extraño, o incluso digamos "caótico" por naturaleza. Las maravillas de la biología molecular han estallado proporcionando datos y más "datos", y por otro lado, respecto a "la medicina", los medios de comunicación (y partes de "lo científico") se apuntan al suministro de ceguera, de literales "mentiras" o a veces de medias verdades (excesivamente "medias"), y ello en el otro polo, en el de la medicina, el polo más distante de la lejana e "interna" biología molecular. Cierto reduccionismo grosero aún actúa, semi-inconscientemente, y quizá vaya a ser uno de los vectores que ayude al crecimiento de las desigualdades.
Aún estamos quizá, tras tanto tiempo, excesivamente bajo el imperio de las "leyes" de la física y de concepciones realmente por superar y ya "superadas" por mucha gente dentro de las propias "ciencias", concepciones que permiten oscuridades allá donde se usan y donde se usan tan mal. Pero ya nos dimos cuenta de que -a no ser que cambie la significación- las recetas llamadas "leyes generales" son a menudo recetas para y por los tontos.
Síntomas: de que la sociedad puede ser también (o debiera ser más a menudo) "(n)objeto de (nueva)ciencia", aunque para una tal ciencia se requieran las ciencias complejas de la diversidad "individual"... y otras cosas (aquello que le hacía decir a Morin hace dos o tres décadas que la sociología estaba aún en realidad por nacer). Hace falta factichología, complejidad, esferología...
En nuestro mundo conviven los mayores "entendimientos" y "sabidurías" (ciencias-filosofías de la complejidad-organización-físico/matemática/biológica/filosófica... por ejemplo) y las más caóticas mezclas de humanos, agentes-no-humanos, "ideas-agentes-teóricos", etc. Conviven, por decirlo pronto y mal, los más dispares torbellinos y las formas artificiales más disparatadas de estruendosos silencios-caos, hechos de mezclas agresivamente indiscernibles.
El caos es a menudo el silencio, la igualdad de los estímulos, la planitud de ese cielo que a veces asusta... Es curioso que en la "incompleta" (por vocación) teoría de la información se llame en cierta forma "ruido" a lo que no dice nada o molesta a lo que se quiere decir, se le llama ruido en realidad al "silencio" (teoría de la información que como dice Morin lleva a la cuasi-completa cibernética, a la cual le faltan ciertos toques de condimentación compleja). Por otra parte es tópico que nuestra comunicación sea la lúcida presentación de un ruido silencioso, que no dice nada.
Formamos individualidades de mayor-menor rango (rango creativo) que el "individuo humano", esferas, espirales más bien, individualidades más-menos complejas que nos superan o que superamos (y para formarnos necesitamos que nos superen o superarlas, y nunca hay otra cosa) y que por tanto nos "automatizan" o las automatizamos, nos usan y las usamos, proporcionándonos a veces la posibilidad de hablar de libertad o el propio concepto de liberación... etc. etc.
Pero hay muchos tipos de culturas, hay muchas formas más o menos exageradas de tirar individuos y creatividades a la basura de lo contingentemente sojuzgado.
Hay asimetrías en el mundo de las multiplicidades individuales de las "sociedades": las "felicidades" de los individuos de las diversas partes del mundo dependen fiel y arbitrariamente de "innecesarias" infelicidades en otra parte. Nos comemos mutuamente, hemos creado una especie de ecosistema propio cultural-"ideologista" donde los humanos se comen de múltiples formas (recordar que en los ecosistemas los "entes" no paran de co-fabricarse mediante la digestión de los unos con los otros, comiéndose mutuamente unas especies con otras, unos reinos con otros). Este ecosistema cultural-material entra en múltiples resonancias con los ecosistemas que lo contienen esférica/espiralmente, o ecosistemas que contenemos, como metaecosistema que seríamos, metaecosistema hacia el imposible-frío de fuera de la atmósfera..
En nuestro caso muy a menudo no competimos cual leones por las hembras/machos, no tanto por nuestro genotipo... Dependiendo del lugar, el momento, la competición ya no es tanto (o se da) porque seamos o queramos ser más bellos/listos, sino que hay casos donde nos comemos por el tipo-fitness-cultural, para rendir cuentas a los diversos órdenes-supra/individuo de las cosas, de las distribuciones actuales en nuestras culturas y/o prácticas (por ejemplo seres humanos por definición ignorantes se encuentran en muchos puestos políticos con "la vida" asegurada, seres cuya sofística no es ya ni siquiera algo que pretenda embelesar en el vacío...). A veces estas partes-en-competencia están o se co-fabrican en proximidad, otras no. Por ejemplo, por aquí es algo familiar el caso del profesor que cobra su (correcto) sueldo por explicar a -"demasiados"- alumnos que en realidad "nadie entiende" y que necesitan que se les explique para poder comprender algo... (o sea, "explicarles" también en realidad que es necesario que él cobre correctamente su sueldo... y que es necesario que ellos sean "muchos" y que "no entiendan", que entiendan incorrectamente ...)... Y así, miles de "complejas" posibilidades más a estudiar, miles de tipos de individualidad (imaginamos que está cercana la unión irreversible y compleja de ciencias y humanidades).
3.- Tercer texto antiguo introductor de "catástrofe".
¿Cómo es posible que siendo "tantos" sea a veces tan difícil y costosa la vida, siga existiendo tanta estupidez en el hacer*?
¿Cómo hemos hecho para en cierto modo "estructurarlo" todo alrededor de una especie de cultura de la queja? Agricultores quejándose por esto o por lo otro cuando el mero hecho de que pueda suceder es absurdo: dependemos de eso, de la agricultura, ellos no inventaron la maquinaria, ellos no inventaron el petróleo, etc. ¿Por qué dejamos que todo se queje? ¿Quién se ríe de todo esto?
"Nosotros" también nos quejamos: nosotros porque ni nos atrevemos a llorar (y quien no llora no mama...) pues no sabemos bien dónde quedan nuestras perspectivas entre el barullo de
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por una parte lo que "nos propone la sociedad"
pedir un piso con alguna ventaja... pedir subvenciones... esclavizarse -y encima sólo "si hay suerte"- en trabajos contraproducentes...
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y por otra "los sueños".
Cuando se ven esos gigantes postes de publicidad de grandes marcas, o esos anuncios de las mismas... no puedo dejar de pensar en esa especie de estupidez que conlleva, la cultura de la queja ¿qué tiene que ver esa cultura con la cultura del anuncio? Anunciamos quizá el orden creado, la sociedad se autoanuncia: mira, aquí estamos (pero nosotros ya lo sabemos, no lo queremos ver quizá tan exageradamente representado, sino que queremos a veces buscar cómo presentarlo por nosotros mismos...).
Sin duda todo nos exige que
pensemos la organización y cómo en ésta se involucran orden y desorden.
Somos muy graciosos los humanos: ¿cómo hemos dejado que el petróleo se anuncie tras millones de años desde su sedimentación y formación, e incluso tenga dueños?(!), ¿Cómo nos hemos abandonado a esta proliferación a veces casi inerte y con ella nos representamos y proliferamos? Se abre con esto una gran oportunidad (el petróleo habla) y forma parte del surgir de las nuevas ciencias que nos esperan (ver introducción a la web).
Esos anuncios: símbolos de la animalidad desprovista de la animalidad, una animalidad anti-compleja. Esos gigantescos anuncios, quizá, y la animalidad humanamente hecha estandarte maquinal especializado y especializante: el colmo de la tontería, anuncio de un vacío, el vacío de anunciar lo obvio, pues ya lo sabemos, somos animales, esto es, los jefes de las marcas de turno, sus empleados pelotas y bien pagados...: se quieren reproducir... quieren bien vivir por el mero hecho de lo que llamamos "vivir bien".... ya. Y por eso plantamos esas estatuas en honor a sus genitales, muy bien.
La animalidad de las puras no-relaciones entre anti-sujetos (que son-somos menos-que-animales), hablando de sí, enseñándose abstraídamente en anuncios a personas con todos sus derechos humanos, derechos a pasear sus mercancías: toneladas de hierros y motores, explosiones.
Desde luego, no creo que haya nadie que pensando con un poco de contexto y con fuentes variadas vea atractivo este monumento a la estupidez que llamamos 'capitalismo'. Quizá este capitalismo sea lo último que hacemos antes la desaparición de nuestra especie (no pasa nada), desaparición que como individuos-a-realizarnos nos importará un pepino (desaparición que quizá sin duda algún día tiene que pasar, y aún queda por ver qué serán nuestros herederos, aunque no nos hacen falta: los universos son infinitos).
Claro que tenemos unas ciencias inventadas, las económicas, que sacan de contexto, chabacanamente, ciertas "maneras", ciertas formas de tratar problemas de la física matematica, y extienden la aplicación de dicho bello carácter -de esos nuevos tipos psico-sociales de los que hablan Stengers/Deleuze- en un despliegue de retórica que alcanzará seguramente -digo yo- los mayores niveles nunca alcanzados por la humanidad en materia de oscurantismo y "religión".
Decir que los mayores criminales y las mayores estupideces están del lado del orden, y de lo aparentemente oficial y sin brechas, se ha hecho algo tan obvio, desde hace incluso tantos siglos... las mayores estupideces están del lado de lo que llamamos "el orden", el "sistema", pues aún no entendemos la inseparabilidad del orden/desorden. Esas características criminales son algo que ya se admite como se admiten las tormentas, los tornados, terremotos... quizá reflejo, simetría, de la impotencia mostrada -por ahora- por nosotros para hacer no ya sólo un contrato social, sino también un contrato natural. Impotencia que es quizá reflejo de nuestra cultura de la catástrofe-sin-catástrofe, del orden sin desorden y por ello de un orden muy desordenado.
¡Cómo nos las habremos apañado para crear el infierno en la tierra! No pasa nada, de todas maneras, alegría. ¿Por qué? Una nueva génesis nos esperará, seguramente, tras la supernova a punto de estallar que es ya quizá nuestra especie: inmensas cantidades de materia humano-biológica condensándose quizá preludiando una explosión genésica a modo de supernova, nuevos mundos esperan.
Dentro de este torbellino de organización humana-no-humana nos las arreglamos para devenir máquina de guerra mundial. Nuestros jefes, y nosotros (comparémoslos con aquellos jefes de la manida Alemania "nazi", cual pelotas de turno... a modo de aquellas piezas conscientes o semiconscientes de una maquinaria que usaba la capacidad organizacional maquinal-manipulativa para cometer eso que aún llamamos "uno de los mayores crímenes de la humanidad" ...) somos, ahora, trasladando, cómplices de una de las mayores tonterías nunca inventadas, tonterías obvias que plasman lo excesivo de la vida, el "no hace falta vivir" obvio que todos sabemos: "no hace falta vivir, luego ponte a erigir postes y carteles, toneladas de luces de publicidad... con el único fin de competir con otras marcas" (para entre tanto vender posiblemente "mierda" o por ejemplo hacer más difícil el acceso de los clientes a "las comunicaciones").
Parece que, por lo general, el ser muchos (millones y millones de "personas") sumado al uso generalizado de por ejemplo el petróleo -vía propiedad privada de los señores del petróleo-, no nos ha deparado un mundo algo más sistémicamente "liberado" de la desorganización y el militarismo en el trabajo o la vida (curiosamente separados aún).
¿Cómo se construye día a día esta utopía realmente existente, esto es, el que en realidad la unión no hace la fuerza? (Contra el dicho, del sentido común, que dice lo contrario...: la unión hace la fuerza.) Una clave de ello la estamos poniendo en el texto que abre la sección "esferas". La clave está, claro, en qué es "la fuerza", ¿fuerza para qué? ¿Para que unos podamos escribir y quejarnos -dentro del poco tiempo que queda- mientras que otros o nosotros mismos podamos acaparar vete a saber qué cosas para nada o a veces para tirarlas simplemente a la basura?
¿Cómo gobernamos o desgobernamos nuestra unión y/o desunión con los cúmulos de cosas/humanos/aparatos/teorías para que tal cosa suceda?
Cuando uno va "a trabajar" (necesitas ir pues en el colegio-instituto no te cuentan nada de "la realidad" de lo que te espera...), y ya que el trabajo estúpido sigue existiendo a raudales tal cual, aunque el espíritu del capitalismo cambie, las siguientes viejas palabras cobran una vez tras otra sentido, por antiguas o "tontas" que suenen:
"la alienación del proletariado consiste en esto: su trabajo tiene sustancia, pero no libertad; su ocio tiene libertad, pero no tiene sustancia. Las consecuencias de lo que hace no le pertenecen, y lo que le pertenece no tiene consecuencias; no se juega nada. (De ahí la atracción por los “juegos peligrosos”: juegos de azar, alpinismo, legión extranjera, etc.) " (ver "reflexión doble", en el archivo situacionista)
Y perdón por la palabra prohibida: 'proletariado', de mal gusto entre dicho 'proletariado' (seguramente de mal gusto porque para tener prole, hijos, hay que literalmente ser rico, ya que éstos son de lo más caro del mundo, más aún que el seguro de los necesarios autos familiares, por ejemplo).
Y tras esto empecemos a decir lo obvio:
Desorganización: tenemos que "perder" -militarizadamente- horas y horas en el trabajo-fuera-de-la-vida (y está al visto no estarse las 8 o más horas de rigor; aunque sea sólo estando de pie, una mera socialización vacía en el trabajo, siendo síntoma de que aún no tenemos realmente una ciencia de la sociología. Socialización donde igual que en la escuela: nadie te pregunta nada. Y eso si tuviste la considerable "fortuna" de "tener un trabajo/escuela" y estar calentito (en la zona centro de "España" tenemos 9 meses de invierno y 3 de infierno.).
Y es un trabajo acerca del cual normalmente no podemos pensar, pues se supone que cada uno está dedicado a una tarea (para que la fiesta siga no se sabe dónde). Pero la estrategia nadie la configura, si no pensamos todos el derrotero que toman las cosas es demasiado aburrido y estúpido, o eso parece a menudo.
Militarismo: esa disciplina -sin pensar- por la cual las decisiones las toman las cosas, las teorías y metafísicas ya plasmadas en nuestros actos del día a día, "es lo que hay". O decisiones que no las toma nadie y las toma como digo el curso de las pocas o muchas órdenes -sean o no por defecto- que dé el mando capitalista a los colectivos de cosas/humanos/relaciones/tiempos.
Para quien nos diga que "somos utópicos", aquí o en lo sucesivo, simplemente hemos de exponer un caso que quizá a cualquiera le pida "ser utópico" de una manera u otra; se trata de ciertas disyuntivas frente a la inmigración en España:
Podrían decir, o ya se dice: "vienen demasiados inmigrantes a "nuestro" país". Aquí, 'nuestro país' significa: las relaciones mundiales que nos permiten usar el petróleo y apelotonarnos por aquí, junto con las demás materias primas y/o personas de x's formas (algunas materias son extraídas y/o luego elaboradas con mano de obra totalmente esclava, ver el caso de los materiales para las computadoras; al parecer jamás ha habido tal número de esclavos de hecho como los que existen actualmente). Manipulación de la naturaleza, manipulación del ser humano: va junto.
Otros podrán decir: "da lo mismo", "siempre ha pasado, hay que repartir".
Entre medias está todo el -digamos- pensar utópico, pensar-hacer que vaya haciendo "realidades". Entre medias está lo que queremos ir expresando en esta web (que no lo decimos nosotros sólo).
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Más sobre "catástrofe" por ejemplo aquí. Ver la página principal para indicaciones generales y ver esta página que irá cambiando.
(*) A quien le rechine esta -o quizá otras- afirmación que se ponga a trabajar en ciertos almacenes, fábricas, departamentos de (des)atención al cliente, etc.
