de enfermedades
De cómo se cogen enfermedades.
¿Quién se tiene que ser, quién puede escribir sin plasmar su ser en tanto que único, contingencia, su pasado o no pasado? ¿Cómo se hace eso? A cada cosa que se escribe se hace más claro que todo lo anterior tiene a su vez una forma de escribirse; también. No hay mayor pesadilla que uno mismo.Al mismo tiempo que en la enseñanza, en general, tiramos los exámenes (de forma material) los papeles, y eso en vez de tirarlos-apartarlos, de verdad, de nuestras vidas... tiramos con esos papeles un material que contradictoriamente sólo significa la continuidad de un tirar la propia experiencia de nuestras propias luchas contra lo no entendido, contra los malentendidos... tirando también las posibilidades de crear en grupo, de investigar y hablar, de crear para ti y tu gente... pero eso es otro cantar... bien, al igual que tiramos esos papeles ocurre que en la vida real tiramos las propias experiencias: por definición:
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la vida como error pero, ¿es que se necesitan tantos?
Tiramos las experiencias y acumulamos una especie de poder infinito incomunicable. Una ilusión me aborda a veces: creo que sé perfectamente lo que podría haber hecho, lo que debiera haber tenido que hacer: "y si..." :)
Todo esto debe ser una forma de decir que se está bien enfermo de la vida, del no cuidarse, que se está en una espiral que ya se conoce demasiado bien. A veces las enfermedades, incluso imagino que en parte las que se ven más "físicas" y no "psíquicas", tienen una historia bien clarita de dejadez en cuanto a eso que se pudo haber hecho y que no se hizo -o que sólo se hizo quizá en la imaginación-. Una historia de pequeñas violencias hechas hábito.
Y no, no me pienso coger un gato o un perro para que haga compañía :)
Hay momentos de debilidad en que me da por preguntar por qué tenemos que pasar tanta gente por lo mismo, errar tanto, pues no podemos llegar al extremo de decir que se debe dejar todo a la suerte, obviamente. Hay técnicas, tanto como hay clases sociales.
Yo tengo la receta, imagino que cada uno tendrá sus recetas para que no suceda lo que sucedió, al menos para que no pase todo el mundo necesariamente por lo peor y por lo más absurdo que ya se vivió... hay recetas para elegir, que a veces se oyen como de lejos y luego resuenan como frases cortas, a veces misteriosas, pero machaconamente olvidadas... recetas para que uno más adelante no tenga que pasar año tras año pensando día tras día, incluso al levantarse, por ejemplo, que quiere morirse. Quizá el utopismo siempre ha tenido o tiene que ver con todo esto.
Se me ocurre una receta colectiva, cultural, una "medida" a tomar rápidamente: abrir el régimen de compartición de los niños, del amor, en definitiva.
Esta postura "psicótica" del querer morirse puede parecer y tiene gran parte de somatización de lo no vivido -al menos lo siento así en mi caso-. Somatizamos la estupidez que te retiró de la vida, tanto que llegas a coger una especie de extraña alergia a ésta. Te autorretiraste de la vida y ahora encima tienes la desfachatez de regodearte en ello: la escritura es un regodeo necesario y combate la locura; los escritores a veces cuentan cómo entraron en el vicio de escribir: para combatir pesadillas diurnas.
Así, ocurre que todos veneramos a locos, la cultura es una locura de composición, una normalización conjunta de las locuras particulares, obviamente. La libertad individual es o se convierte fácilmente en locura individual y también fácilmente en "enfermedad" si no se amolda aunque sólo sea a esa mínima y bendita práctica cultural que llamamos escritura, en estos países algo "fríos", "tontos" y "ricos".
Te retiraste por acumulaciones de más y más nubarrones mentales, físico-mentales, puede ser. Te retiraste poco a poco, bien sea por complejos en cuanto a la acción, los gestos, bien por malos hábitos que no te hacen fijarte, por falta de hábitos... bien sea porque te sentiste, demasiado a menudo, que llegabas tarde, allá donde ibas... siempre perdiendo, pierdes la vida y las causas de la vida, que a veces son las "causas perdidas".
Vas haciendo cosas para las que te crees suficientemente preparado, no quieres estar solo pero sin embargo aguantas, y aguantas tan bien que no pasa nada, lo dejas pasar. Pasará el tiempo y te encontrarás con un muro enorme hecho de los ladrillos de esa falsa ilusión, pues era eso, una ilusión, no te estaba sentando bien, lo que fuera, la soledad.
Aceptar, y, más aún, querer la muerte -que debe tener que ver con aceptar la suerte- puede parecer una aceptación de "la realidad" tan radical... "La muerte"... Fascinante el "ser" de la muerte, para nosotros... tiene esa especie de existencia... virtual... (vamos, como que no existe, vaya). Es increíble la consciencia, la vida, la muerte... Alucinemos pensando y escribiendo la no-vida de la muerte...
Creo que algo tenemos en común con el comportamiento -"ondulatorio"- que demuestra lo puramente cuántico (en esa tonta y oscurantista disyuntiva a eliminar entre "onda vs partícula"), y que se visualiza con esa pura teoría de eso que se llama "cuántica":
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así como las partículas se extienden como si recorrieran todas las posibles trayectorias, por disparatadas que sean -todas sus "vidas" posibles-, y las tuvieran de cierta manera bien en cuenta, a cada una, nuestras vidas no vividas pesan tanto como las que se pretende que sí se vivieron.
PD: No lo dudéis, ya lo sabréis, estáis hablando, aquí, con un "maleducado": que se intenta deshacer de su cuerpo a cada escrito; lo siento si dio la casualidad que os entretuvísteis con palabras mías con algo de penetración, como yo quizá por casualidad lo pude haber hecho con las vuestras.