matematerialismos y turbulencias

Alexander Grothendieck


"Matemático" alemán fugado a Francia. De sus afortunadas manos salieron -según él mismo cuenta- la mayor cantidad de invenciones(i) surgidas en las matemáticas del siglo XX .
A modo de introducción o motivación de la lectura de lo que se encuentra de él en internet escribí esto:

Cómo se construye un genio (o dos) (entiéndase "genio" en sentido antiguo (dual, del "doble" acompañante), ver Sloterdijk)

El matemático Alexander Grothendieck tiene unos cuantos textos semiautobiográficos y amenos ya traducidos en parte al castellano.
Destacamos unas cuantas partes de este que nos ayudan para ver cómo se pueden aún construir "los genios"(i) en este tipo de sociedades y lo que piensan ellos de su largo proceso tras los años:

Sobre oralidad
(y no aburrirse):

"En esa época no recuerdo que nos hubiéramos aburrido jamás en la escuela. Estaba la magia de los núumeros y la de las palabras, de los signos y los sonidos. También la de la rima, en las canciones y los pequeños poemas. En casa, durante semanas y meses, donde hallara quien me escuchase me divertía haciendo versos. En cierto momento ya no hablaba más que rimando. Pero ocasionalmente hago poemas, incluso ahora - pero ya sin buscar la rima si no viene ella misma."

Podéis encontrar una buena argumentación sobre la necesidad de ejercitar más obsesivamente la oralidad (para que la racionalidad y la abstracción funcionen de veras y durante toda la vida) en este libro de Kieran Egan y por supuesto en las indicaciones en el texto de aquí, esferas, que incitan a leer a Rancière y sus preciosas reflexiones.

Desobediencia y motivación independiente, esto es, un proceso de desarrollo del juicio propio.

(Desobediencia que, junto con la inocencia, la paciencia y la imaginación, es también y principalmente la madre de "la ciencia"):

"Aún recuerdo mi primer trabajo de matemáticas, en que el profesor me puso mala nota por la demostración de uno de los tres casos de igualdad de triángulos. Mi demostración no era la del libro, que él seguía religiosamente. Sin embargo, yo estaba seguro de que mi demostración no era ni más ni menos convincente que la del libro, cuyo espíritu seguía, a golpe de los sempiternos y tradicionales "se desliza tal figura con tal movimiento sobre tal otra". Evidentemente quien me enseñaba no se sentía capaz de juzgar por sí mismo (aquí, la validez de un razonamiento). Necesitaba referirse a una autoridad, la del libro en este caso. Me debió chocar esa postura para que haya recordado ese pequeño incidente. Después y aún hoy mismo, he tenido muchas ocasiones de ver que tal postura no es en modo alguno la excepción, sino la regla casi universal."

Asi que si hacemos, en educación y fuera de la educación, que "la regla universal" sea justo la contraria, esto es, una actitud que no asocie aquello -quizá necesario- de religión-respeto-a-la-autoridad con "mediocridad", conseguiremos amargar menos la vida a la gente y disfrutar todo el mundo de "la genialidad" y de la vida -genialidad aplicada en cualquier materia o actividad/es-. ¿Qué complicado no? Disociar "mando" de "mediocridad"... o no.

Fijémonos además cómo enlazaríamos "el saber" con "lo político", esto es, con cierta necesidad igualitaria, digamos incluso "libertaria", que surge en ese acto concreto de intento represivo -del profesor-. Es a base de esos actos cotidianos como conseguimos estas sociedades controladas y de control (de destrucción generalizada tanto de personas como de planeta (seguramente vayan en cierto modo "juntas" ambas cosas), y en las cuales, como dice Latour, tenemos una política aliada con partes de "la ciencia" y dedicada a hacer imposible la política...

Nuestro desastre es un microdesastre en cada una de esas millones de ocasiones en las que la represión (mala conciencia, resentimiento... potencias reactivas... como dice Deleuze cuando leyó a Nietzsche hace muchos años) triunfa -la mayoría-. Debe ser difícil encontrar niños como Grothendieck, osea, tan valientes como para atreverse a desobedecer, y tan cobardes -o tan controlados- como para que su valentía se muestre de otras formas diferentes al mero no ir a clase (saltarse las clases parece ser sin duda la actitud más lógica de cualquier chaval al que le van asociando su curiosidad y sus capacidades a la competición y a un aburrimiento generalizado).

Grothendieck era un niño de familia bastante pobre, aunque al menos vivió en una sociedad que necesita gente -por ejemplo los militares en los EEUU necesitan científicos de todo pelo para sus al parecer aún secretos programas de investigación- que destaque por algo relacionado con procesos que atañen a ese "proceso general" que llamamos "verdad", con un verdadero proceso de "ser matemático". Quiero decir, podría ser todo tan falso que lo que se destacara fuera la mera idiotez obediente y no hubiera nada "debajo" (en algunos terrenos sucede ya más que en otros). Por cierto que a veces parece haber tendencias exageradas hacia este tipo de estupidez ya en varios terrenos, pues la ciencia, como se quejaba Grothendieck, degenera, también es capaz de degenerar. Este matemático, tras inventar una parte no desdeñable de lo que de nuevo en matemáticas trajo el siglo XX, dice en esta especie de memorias que lo dejó todo por ver que la financiación, en una organización científica en la que debía participar, era militar.

Citando otro de esos párrafos claros de sus diarios/cartas... sobre creación y soledad:

"Para decirlo de otra forma: en esos años cruciales aprendí a estar solo. Entiendo por esto: abordar con mis propias luces las cosas que quiero conocer, más que fiarme de las ideas y consensos, expresos o tácitos, que me llegasen de un grupo más o menos numeroso del que me sintiera miembro o que por cualquier otra razón estuviera investido de autoridad para mí. Consensos mudos me habían dicho, tanto en el instituto como en la universidad, que no había que plantearse cuestiones sobre la noción de volumen, presentada como bien conocida, evidente, sin problema. Hice caso omiso, como algo que cae por su propio peso -al igual que Lebesgue, algunos decenios antes, debió hacerlo-. En ese hacer caso omiso, de ser uno mismo en suma y no simplemente la expresión de los consensos que imperan, de no permanecer encerrado dentro del círculo imperativo que nos fijan, en ese acto solitario es ante todo donde se encuentra la creación. Todo lo demás viene por añadidura."

"De hecho, no tuve nada del estudiante brillante que pasa fácilmente los concursos prestigiosos, asimilando programas prohibitivos en un santiamén. La mayoría de mis compañeros más brillantes han llegado a ser matemáticos competentes y afamados. Sin embargo, con la perspectiva de treinta o treinta y cinco años, veo que no han dejado en la matemática de nuestro tiempo una huella verdaderamente profunda. Han hecho cosas, cosas bonitas a veces, en un contexto ya construido, que no hubieran soñado ni tocar. Sin saberlo han permanecido prisioneros de esos círculos invisibles y férreos que delimitan un Universo en un ambiente y en una época dada. Para cruzarlos, hubiera hecho falta que encontrasen en ellos esa capacidad que era suya al nacer, al igual que era mía: la capacidad de estar solo."

Y añadamos, aquellos que han aprendido, por tozudez, a guiarse por sí mismos, a investigar, cosa que se puede hacer desde muy temprano -aunque en matemáticas será más fácil que en otras materias, por los pocos medios que se necesitan o necesitaban para ciertas cosas básicas-, también les viene bien, obviamente, no estar literal y eternamente solos, pues necesitan conocer de buena mano por ejemplo la inmensidad de lo ya descubierto. No hay que confundir el -en definitiva- "saber pensar" con algo relativo al aislamiento.

Sobre ese "Universo" se puede leer más en la página 15 del texto.

* sobre su "genialidad":

    - pag 19: "En la historia de las matemáticas, creo que soy el que ha introducido mayor número de conceptos nuevos, y al mismo tiempo el que ha tenido, por eso mismo, que inventar mayor número de nombres nuevos para expresar esos conceptos con delicadeza y del modo más sugestivo que pudiera."
    - pag 20: "Quizás pueda decirse que una gran idea es un punto de vista que no sólo es nuevo y fecundo, sino que introduce en la ciencia un tema nuevo y vasto que lo encarna. Y toda ciencia, cuando la entendemos no como un instrumento de poder y dominio, sino como aventura de conocimiento del hombre a través de los tiempos, no es más que esa armonía, más o menos amplia y más o menos rica según la época, que se despliega a lo largo de las generaciones y los siglos, el delicado contrapunto de todos los temas que aparecieron unos tras otro, como sacados de la nada, para unirse en dicha idea y entrelazarse."
Uno de esos temas que cita Grothendieck es el de los topos, atañe a los fundamentos de las matemáticas (lógica, etc) y es a su vez un uso de un invento de MacLane y Eilenberg, las categorías (un topos es un tipo de categoría muy útil que ayuda a generalizar la topología y proporciona intuiciones conceptualizaciones importantes y nuevas alrededor de la lógica).

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"En nuestro conocimiento de las cosas del Universo (sean matemáticas o no), el poder renovador que está en nosotros no es más que la inocencia. La inocencia original que todos hemos recibido en herencia al nacer y que reposa en cada uno de nosotros, y que a menudo es objeto de nuestro desprecio y de nuestros miedos más secretos. Sólo ella une la humildad y la audacia que nos hacen penetrar en el corazón de las cosas, y que nos permiten dejar que las cosas penetren en nosotros y nos impregnen. (Grothendieck)


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