matematerialismos y turbulencias

hetero y homo sexualidad

 

(Antes de empezar: esto está escrito por alguien con trayectoria heterosexual.)
El liderazgo a veces parece que es o que se construye entrenando la capacidad de cierto dar identidades. También incluidas aquí unas pretendidas identidades fluidas, fluidos surgidos sólo a partir de pobrezas identitarias suministradas por la falsa apertura que por ejemplo te puede suponer cuando alguien que se pretende "mejor" que tú te llega quizá a preguntar -qué pobreza- ¿no será que eres homosexual?
Hablaremos de pasada acerca del anterior ejemplo, de cómo presencié un acto simplificador, parte de lo que imagino será una larga cadena de actos identitarios, identificadores, que quizá forjen una futura y larga carrera-liderazgo (?).
Identificar o "preguntar identificadoramente" y que los demás poco a poco vayan entrando en tu esquema.
Preguntar cual profesor aprovechando una cierta "situación estructural", una que se deje aprovechar (por ejemplo un aula, una relación de poder (un "yo tengo más experiencia"...)), esto es, un tipo de preguntas-profesor que si no te las tomas a recochineo sólo te pueden empezar a indignar: hacer que la pregunta lleve presupuesto el que el ignorante debe tener la respuesta automática o la capacidad de preguntarse en esos términos, esto es, una respuesta-proceso dentro del marco que plantea el "profesor" (lo que todavía será peor), una pregunta-rezo activante de una respuesta y/o proceso de respuesta que necesitas dar por supuesto en el esquema presupuesto a la pregunta. Ya estás en la trampa. Pregunta-afirmación anterior que nos puede valer como ejemplo, cuando viene de alguien "superior": a ver si vas a ser homosexual... Para más inri este alguien superior, se supone que es más "deleuziano-guattariano" que tú, lo que es el colmo, pues su esquema torpemente planteado va en contra de todos los "imprescindibles contra-análisis" de estos filósofos (pensemos bien, pensemos que en realidad no se quiere hacer el planteamiento-esquema así y ocurre que no se tienen palabras o no se quieren usar).
Continuar siendo tú en tanto que sometes -en principio sólo en tu cabeza- a los demás, a unos 'otros' que tienen que agachar la cabeza, sometiéndose a sugerencias y suposiciones varias. "A ver si vas a ser...". La sospecha vestida de niña buena.
El líder se planta en su mundo-cultura no ya para rechazar el cierto "engaño" que es el "presente", lo que siempre ya-se-fue (tarea de rechazo propia de "la filosofía"), el líder en este caso es el bienpensante progresismo que puede preguntarte-afirmarte en cualquier momento: "a ver si vas a ser...", y más vale que te busques un papel y te identifiques: te hagas currito, o te licencies, o te hagas homosexual, o persona discriminada necesitada de la ayuda social..., o prostituta con necesidad de derechos... etc. ¡Ay! como no te precises... con precisión... te comprometas en su mundo y te inventes algo acorde... ay. Ay como no experimentes en sus coordenadas.

Es curiosa la pobreza de las identificaciones: homosexual, heterosexual y en un alarde de valentía insospechado: 'bisexual' (uf, qué esfuerzo). Así de pobre es la técnica de la combinatoria humano informática: pobre en cuanto al sexo/amor y las ganas de todo ello. Pobre de entrada por la dificultad y la facilidad que nos dan las palabras, expresémoslo exponiendo una disyuntiva: identidades vs procesos.
Todos en alguna medida, antes o después somos o hemos sido un poco de todo, aunque una componente pueda ganar o podamos ganarnos luchando por una componente que hemos hecho más nuestra. Una parte de intelectuales, de artistas, de tontos, otra de x-sexuales, otra de inocentes, de perversos, de psicóticos, de acomplejados, de chulos...
A veces por puro juego, a veces tardío, no lo sé, un juego meramente sexual puede llegar una "homosexualidad". Lo llamaron perversidad; y a los niños infinitos perversos. ¿Del juego quién sabe qué (se) puede salir? ¿Qué procesos se retroalimentarán?
La perversión por tanto es otro nombre para el juego y condición previa a todo "lo superior": perversión que inocentemente se planta y se burla quizá de lo que llamamos "amor" y con aburrimiento o con deseo o con ninguna de las dos cosas se dispone a jugar, probar la compañía sexual de alguien como tú, todo el mundo es principalmente homosexual pues si no se suicidaría o se volvería loco: no te puede dar muchísimo asco tu cuerpo.
(casi) Todo el mundo es sexi para sí mismo. Obviamente no vas a reprimir la homosexualidad de nadie: entonces habría que reprimir la existencia de cualquier animal y humano, pues todos nos auto-queremos.
En el fondo "ser" significará sexo-amor-vínculo-relación (auto-follar-ser). Habrá que fijarse en que si se es esto es debido a que se conserva una (auto)relación básica; uno es porque se autorrelaciona consigo mismo a lo largo del tiempo (manteniéndo-se, siguiendo en sus trece de seguir comiendo y relacionándose, o sea, uno es porque es en principio homosexual). Uno se folla a sí mismo continuamente en todo.
El mundo es se(r)xo, las cosas nos recomponen: comida... las mujeres embuclan el mundo con nuevas espirales creadoreas de cosas-comida y nuevos seres humanos para que salgan fuera de ellas...

Es posible que los grados de "x-sexualidad" se puedan testar fácilmente y en realidad lo menos importante sea el sexo: ¿con quién te encuentras más a gusto? Primeras impresiones... A veces es con un libro con lo que la gente se excita-masturba, o a veces haciendo el amor, follándote a tus parejas te estás follando un texto determinado, un devenir, un mundo, y un libro no necesariamente porno o "erótico", un mundo por supuesto no "erótico"... ¿"sexualidad textual"? O a veces con el ordenador, o con una persona que en principio no ves apta para encuentros sexuales y luego sí (o no queda más remedio...). Etc.
A veces ocurre que necesitas un equilibrio: no eres persona ni puedes funcionar si de vez en cuando no tienes alguien amado, si no tienes sexo-amor de vez en cuando... y eso hace más excitantes otras cosas... el mundo, a veces "pura biología".
Qué gran ignorancia -creo, parece- que reparte y dispone nuestra enfriadora incultura respecto al eros, cuando rigurosas ciencias de lo erótico en general están escritas y prestas a ser reentendidas (primeramente están escritas en lo que nos rodea y que no gestionamos).
El eros es la necesidad eterna de esto: → (relación). Lo primero que nos unifica con la física, y que está antes que "las interacciones", es la → capaz de crear turbulencias infinitamente variadas. La digestión-flecha. Componiendo y recomponiendo. Componente.
Es increíble que el querer dar identidades nos parezca a veces que se convierte tan claramente en "lo reaccionario": claramente porque con las cosas de comer no se juega: cuando un niño/a tiene un devenir tan claro que no hay quizá por qué reprimir, cuando a dicho niño sólo le gustan los de su sexo para "sexualizarse"... luego los adultos llegan con sus identificaciones, extraen moraleja, moralizan el mundo ante esa desmarcación-niño-homosexual excepcional, y ya tienen un nuevo operador-moral para clasificaciones futuras. Se ponen a intentar a veces que todo el mundo sea o se haga eso que era antes "raro", dicen: "oh, hemos encontrado un caso a salvar, la historia de niños o no tan niños que tuvieron que por fuerza externa reprimirse duramente años y años... así que ¡eureka! ¡ya tenemos una categoría para celebrar extravíos-que-no-deben-ser-vistos-como-extravíos!", y usan esta nueva liberación-capacidad de ser-hacerse homosexual para intentar encontrar y simplificar en los demás por doquier todos los devenires que puedan, para intentar simplificar catalogando estúpidamente, para intentar buscar rarezas escondidas ante la incomprensión de cómo es el otro. Así que en definitiva, a lo que íbamos: ante un comportamiento o condición no entendida, el buscar en los otros por ejemplo una homosexualidad, supone insultar lo que de liberador tenga o tenía nuestra tradición progresista respecto a por ejemplo "los homosexuales" que sufrieron y no querían sufrir, y que se sienten o sintieron reprimidos y raros por no poder decir lo que les pasa o pasaba tan límpidamente.
Una cosa es no poder decir lo que le pasa a alguien ajeno e intentar "totalitariamente" que ese otro tenga en su cabeza lo que no tiene o sea lo que no es, y otra la "inmanencia-trascendencia" de alguien que quiere y sigue queriendo expresar a lo largo del tiempo y no puede.

Volviendo al ejemplo, por la sorpresa que fue para mí encontrar "filósofos de postal" (ampliando aquello de "punkis de postal" :) ), nunca se me olvidará cuando una persona "con trayectoria" en esto del "ser alternativo" me quiso someter a una tal fechoría inocente en una conversación, cuando me dice que "a ver si es que soy homosexual". Es curiosa la obsesión con estas dos identidades: homosexual/heterosexual. Los seres humanos, quizá fundados por la palabra y su disociación ahora atemorizante con lo pre-significante (el plan de inmanencia) (y disociación también con respecto a que seamos "cosas físicas", también), tenemos seguramente una de las mayores capacidades de simplificación y estupidez. Se aman mundos, claro, ya lo sabíamos ¿a qué esta reterritorialización de filósofo de postal con el "a ver si vas a ser..."? Hay que ver cómo traicionan las palabras y costumbres respecto a la filosofía que uno pretende asumir.

De pequeños estamos indefinidos, y luego, a veces rápidamente u otras veces poco a poco, la excitación viene del sexo propio y/o del otro (y/o de otras cosas).
Pero no hay que mezclar la represión en general con la represión sexual: yo soy un reprimido/tímido -hasta el punto en que no voy a durar mucho más así (muerte o cambio)- en cuanto a por ejemplo búsqueda de nuevas amistades-relaciones que no sean mero texto. Hay dificultades que se suman quizás, dificultades para hacer de la gente como yo algo más raras aún de lo que podríamos ser: familias friquis o algo friquis, sin hermanos, cuerpos no del todo standards (como los de casi todo el mundo por otra parte...)... etc. etc.

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