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Acerca de: "nunca hemos sido modernos"

Acerca de "nunca hemos sido modernos" (nsm). (versión pdf)

(Nota: ese es el título de un pequeño texto de Bruno Latour: nunca hemos sido modernos ("nsm" para nosotros). Ver también
1.- el glosario y comentarios/citas de su texto "la esperanza de Pandora".
2.- empezando con el "politiques de la nature".
3.- sección "factichología".

En nsm se abren algunas pistas que aclaran rápidamente ciertos problemas clave. Me refiero a que son de los textos que creo que son bastante fáciles de entender se venga desde donde se venga (casi para todos los públicos), y que tienen una "claridad" que podríais necesitar si es que váis a poneros a "perder el tiempo" interesándoos por la inmensidad de los escritos "ensayísticos" (sociología, filosofía, etc.), y para siquiera empezar a pensar de forma general y a la vez práctica "la propia materia" (procesos, engranajes...) de la que están hechas "las sociedades".)

Hace unos siglos científicos como Boyle -que aparece en nsm- dijeron cosas tan claras como que ellos sólo eran representantes de las cosas mudas, que la muda naturaleza y sus fenómenos y objetos hablaban gracias a su mediación, que su papel era el de meros mediadores (lo que conforma una de las partes simétricas del nacimiento de la asombrosa ingenuidad que cae -en el otro lado de la simetría- bajo el nombre de "leyes de la naturaleza").
El esquema es claro y fructífero, así como un político supuestamente se abandona en manos de la multitud representada para ser su mero portavoz, sin demasiados intereses (lo contrario a lo que normalmente ocurre y puede ocurrir en la realidad), los objetos testifican con todo el derecho del mundo entre las cuatro paredes del laboratorio y con la ayuda de gente que puede especializarse en hacer hablar a esa pobre mudita que es la naturaleza, con procedimientos y materiales variados de "descomposición", "análisis"... Esquema también demasiado simple si nos pretendemos filósofos-científicos hasta las últimas consecuencias y queremos conceptualizar todo lo que verdaderamente se pone en juego, sobre todo a estas alturas, en nuestras sociedades hiperpobladas de híbridos natural-culturales.
Obviamente, esos intereses, en el caso de los representantes de los objetos, también existen: desde la observación más chabacana y principiante de que ahora la mayor parte de "la ciencia" en el país donde más hay de esto (EEUU) depende del dinero privado, hasta cualquier observación más profunda sobre lo que significa un concepto ampliado de "intereses" en relación a que "la ciencia es la política por otros medios".

Lo que Latour llama la 'constitución moderna' necesita para funcionar de unos mediadores de laboratorio que hablen por los objetos, un trabajo de mediación. Este trabajo, para ser moderno a la antigua usanza, ha de ser purificado inmediatamente, para pasar así a hacer proliferar más tipos de mediaciones y más procesos de purificación que nos den más puras leyes del universo y demás herramientas teórico-técnicas. La contradicción de los factiches (no sólo fetiches, no sólo "hechos", sino factiches) es que cuanto más independiente se muestra un "hecho" más trabajo, más aparatos, más teorías, necesitamos: es más construido.
Mediación y purificación: estas dos cosas se traslucen en nuestro lenguaje en lo siguiente: hay dos polos, la naturaleza y la cultura, completamente separados. Cuando mediamos en el laboratorio extraemos propiedades de la naturaleza y nos queremos olvidar de todas nuestras concepciones culturales. Sin embargo, cuando estamos metidos en cultura, política, etc., nos pretendemos olvidar de todos los representados mudos, los que no sean sujetos humanos, y pasar a reunirnos -con copa y puro si hace falta- con los nuestros: partidos políticos, etc. para representar a "los votantes", "los parados", etc. etc.

Entre medias de todo ello está la realidad de los procesos que involucran y mezclan a humanos y no-humanos, traducen intereses, experiencias, conocimientos... pues nunca hemos abandonado lo que en nsm se dice la "vieja matriz antropológica": no hubo jamás nada más que naturaleza/cultura juntas, de lo cual cada vez más encontraréis una muestra no sólo en los libros de antropología, sino en los periódicos: miles de híbridos de naturaleza y cultura/política son puestos a hablar (y por otra parte sin haber explicitado aún un "contrato natural". Dentro de la amplia diversidad de las ciencias, no son todas igualmente sensibles a nuestra espectacular y global cultura de masas: las farmacéuticas/televisión-medios-de-comunicación/biomedicina son enlaces muy preocupantes, que preocupan a cualquier persona con algo de "espíritu científico".
Por tanto sólo factiches: a mayor independencia de unos pretendidos "meros hechos" más construcción necesitan.
Por tanto hemos de fijarnos en el trabajo de construcción-mediación: ¿cómo lo hacemos? ¿De qué manera es "repetible"? ¿De qué partes parece surgir en un momento determinado el mayor apoyo a lo buscado: poder decir "esto es un hecho"?
Por mucho que nos enfoquemos en los "antiguos" experimentos simples, caracteres simples de la naturaleza, reproducibles o estudiables casi en cualquier sitio y con cualquier cosa... siempre hay que hablar de lo que ocurre para que esa realidad exista y para ponerla en juego: ¡organismos!

"Trascendentes hechos (ir)repetibles" que "dan derecho" y derecho a extrapolar: sólo existen esas trascendencias del "tomar apuntes" de algo sucedido, aunque sea simple, generalizar gracias a la simplicidad... tomar nota de los procesos y mezclas, de las inscripciones y traducciones que nos permite realizar nuestra experiencia anterior o nuestros aparatos y riquezas acumuladas para conseguir "hacer hablar a las cosas". Siempre se trata de "colectivos" de humanos y no-humanos, siempre se hace natural-culturalmente, sin separar ambos polos realmente, pues son inseparables, como decimos: a mayor independencia y profundidad de los pretendidos "meros hechos", más "construcción" necesitan. Así es la realidad y así se la hemos contado, pese a que la separación trascendental en dos polos fue condición para la actual proliferación de híbridos natural-culturales (proliferación obviamente "peligrosa" si no extendemos la democracia con el conocimiento de los procesos reales: y dicha proliferación es "políticamente significativa": Latour hablará al final del libro de la extensión a la democracia de las cosas).

No vale decir o pensar que "claro, la intuición de la realidad a la vieja usanza es tan básica como que obviamente cuando nos morimos sigue habiendo cosas, naturaleza, y por tanto la creencia está plenamente justificada". No: se trata de terminar con la noción de creencia. Pues debe haber, tras desaparecer nosotros, más humanos-natural-culturales para seguir hablando y mezclándose (co-evolucionando) con "la realidad". No se trata de creer o no creer en "la realidad", por supuesto, sino de conseguir los instrumentos conceptuales que hacen falta, filosófico-políticamente hablando, para aclararse con lo que siempre pasó y pasa, y para "progresar" en cierta manera en nuestra comprensión y estudio de la materia de las sociedades-mundo.

Cuando hacemos entrar en sociedad a lo que verdaderamente son híbridos natural-culturales, a nuestras teorías, nuevos aparatos, etc... estamos cambiando el contexto, co-evolucionamos con la sociedad co-fabricando la materia de la cual está hecha en tanto tal. Imaginando cómo ven el mundo aquellos mudos objetos, representándolos, materializamos otros devenires que no sabemos hacia dónde llevarán mientras reprimimos el trabajo de mediación con el cual conseguimos todo ello, y todo para seguir purificando y purificando sin cesar más y más trabajos de mediación, dando lugar a más y más híbridos.

No es que el mundo deba exactamente "parar", se trata de que el oficio de la humanidad siempre fue también el pensar, y nunca ha habido condiciones más idóneas para ello ante la actual monstruosa proliferación de híbridos.

Vivimos en redes inseparables de colectivos de humanos y no-humanos y queda todo el trabajo por hacer para hablar de ellos.*

* Por ser optimistas, algo que a la vez nos puede despejar el panorama es un sencillo avance en fundamentos de la matemática. Hay una estructura básica y más fundamental que aparece por doquier en matemáticas y que nos plasma una visión fundamental -más "en red"- de las mismas. Ésta depende de cambiar nuestro chip hacia ver que lo fundamental, lo que da cuerpo a los seres matemáticos que conocemos son las relaciones, flechas ("morfismos" es el nombre usual y conocido para las simples relaciones generalizadas en un contexto donde encontramos operaciones, etc., y usado fructíferamente como ladrillo básico en nuestras construcciones matemáticas o incluso filosófico-matemáticas (Badiou)). Por aquí hay más pistas. Intentaremos la espiralización/esferización (de espiral/esfera) de estas matemáticas y con estas matemáticas, aunque para ello va hacer falta tiempo que no tenemos.

(Hice torpemente hace tiempo unas citas y comentarios sobre otro texto de Latour (en "la esperanza de Pandora") que recoloco aquí reformados pues la anterior versión , pese a que tenía pocos comentarios "míos", era equívoca.)

Somos no modernos, y no "antimodernos", "posmodernos" o "modernos".

En "La esperanza de Pandora" ***, de Bruno Latour, empezando por el final se habla de la destrucción de fetiches y un ejemplo de iconoclasta, esto es, un enviado a la Tierra de la diosa de la razón moderna** para alumbrar a los "necios" espíritus de los parias (diosa en la que por cierto de hecho no creen ni siquiera los propios modernos, pues en los actos se desmienten: siempre un verdadero científico debe estar dispuesto a rehacer, recrear, recomponer, "superar", pensar, etc. esto es, a construir para luego poder decir: he aquí los hechos. Nadie mejor que un científico es consciente de en qué manera dichos hechos necesitan en cierta forma ser construidos para que adquieran derecho, un derecho que reposa sobre esa contradicción: a más construcción y reconstrucción más posibilidades de independencia de los actores nuevos que se ponen en el escenario como "hechos", nuevos hechos.).

He aquí pues el ejemplo (pags 322 y otras):

Latour ampliará el esquema de este capítulo para hablar no sólo de los fetiches sino también de los hechos, aquellos hechos correspondientes a la sagrada "realidad" que tanto se esgrime en lo que Latour llama la Constitución Moderna (el polo de la Realidad, Naturaleza... frente al de la Cultura...). Más adelante... "Si añadimos a los hechos la circunstancia de su fabricación en el laboratorio, y si añadimos a los fetiches la explícita y reflexiva fabricación de que son objeto por parte de quienes los fabrican, desaparecen los dos principales recursos de la crítica: tanto el martillo como el yunque se esfuman. Lo que aparece en su lugar es lo que ha sido destruido por el acto de iconoclasia, algo que siempre había estado ahí: aparece algo que invariablemente ha de ser tallado de nuevo y que es necesario para actuar y razonar. Esto es lo que he llamado factiche."

"Fabricación de hechos en el laboratorio"...: entiéndase bien lo de "fabricar", ya que Latour se refiere a que sin la cuidadosa y por otro lado también estudiable experimentación, trabajo de mediación... a que si nos quedamos sin el procedimiento (que construye, procedimiento más realista que el realismo, procedimiento que da el hecho que la "verdad es un proceso"...) esto es, sin entender y poder investigar el cierto anidamiento de "subprogramas" que caracteriza el laberíntico proceder técnico para la solución de los problemas en el laboratorio, etc, no sería posible vérselas con el caos actual que existe en la proliferación de híbridos "naturaleza/cultura" (siempre se ponen en juego tales híbridos, unos de cierta manera más puros que otros) (esos otros híbridos actores que están ahí, por mucho que la utilización "trascendente" de la línea moderna, no expandida, de separación entre realidad y cultura, no los permita pensar). O quizás, en el extraño ejemplo en el que consisten las matemáticas, dejar hablar a básicamente nuestra "materialidad" físico-cerebral-colectiva en ese "estilo" típico en matemáticas, que "purifica" y hace emerger de dicho acto simple (papel-pc, cerebro y comunidad matemática) de purificación los entes matemáticos (nuevos, viejos o reconstruidos-repensados). El mismo Pasteur habló así de su descubrimiento:

Latour comenta en estas páginas sobre Pasteur que éste desarrolla una "ontología variable" para seguir la transformación de su "no entidad" en entidad.

En su libro, Latour -y esto en general se puede encontrar en lo que se llama "estudios de la ciencia"- insiste constantemente en "examinar científicamente la propia ciencia". Saca a relucir fenómenos y lo que van a ser ciertos conceptos básicos (traducción, articulación...), y todo ello recolocándose frente al esquema de "mundo exterior" vs "mundo cultural"..., objetos/sujetos...

Por ejemplo veamos algo sobre "traducir". Traducir no sólo un texto sino cierto concepto más general. Un científico tiene constantemente que traducir sus metas y articularlas con "el mundo" (como cualquier ser vivo). Las metas científicas se ven traducidas en su articulación con los aparatos técnicos y/o políticos que "las ayudan" o no (en realidad nada es "inocente", "la técnica" no es meramente instrumental, lo que hay es esta "traducción", "lo técnico" es también un "fin por sí mismo", no meramente un medio, y en aquel laberinto de los subprogramas nos podemos perder en cualquier momento). Un ejemplo claro y apartado del tema, un ejemplo basto para esto de la traducción es el de los "guardias tumbados", esto es, las "bandas sonoras" para que los coches vayan menos rápido por la calle o la carretera donde tal cosa interese. La colocación en el asfalto de estos "policías" estáticos e indolentes supone una traducción entre metas, básicamente la meta de los ingenieros: "respetar la vida", y la de los conductores: "respetar la delicada factura y programada obsolescencia de mi automóvil, que no quiero que se me estropee". Y todo se recompone en una especie de "nueva meta".


Factiches = "hechos" "+" "fetiches":
* "El fetichismo es una acusación realizada por un denunciante. Implica que los creyentes no han hecho más que proyectar sus propias creencias y deseos sobre un objeto carente de significado. Por el contrario, los factiches son tipos de acción que no forman parte del juicio conminatorio entre el hecho y la creencia. Este neologismo combina las palabras "hechos" y "fetiches", y deja patente que ambas comparten la característica de denotar un elemento de fabricación. En vez de oponer los hechos a los fetiches, y en vez de denunciar que los hechos son en realidad fetiches, lo que se intenta es tomar en serio el papel de los actores en todos los tipos de actividades, y, de este modo, terminar con la noción de creencia."

** "moderno, posmoderno, no moderno, premoderno: son términos vagos que adquieren un significado más preciso cuando se tienen en cuenta las concepciones de la ciencia que implican. Con el término "modernidad", lo que se señala es una solución que ha creado un tipo de política en la que la mayor parte de las actividades se justifican a sí mismas por referencia a la naturaleza. De este modo, cualquier noción de un futuro en el que la ciencia o la razón desempeñen un papel más extenso en el orden político es moderno. El vocablo "posmoderno" alude a la continuación de la modernidad, excepto por el hecho de que ha desaparecido la confianza en la extensión de la razón. En "no moderno", por el contrario, se niega a utilizar la noción de naturaleza para cortocircuitar el proceso político pertinente, y sustituye la división moderna y posmoderna entre la naturaleza y la sociedad por la noción de colectivo. El de "premodernidad" es un término exótico que se debe a la invención de otro término, el de creencia. Aquellos que no sienten un particular entusiasmo por la modernidad se hacen acreedores de la acusación de poseer una cultura que sólo alimenta creencias pero que no tiene verdadero conocimiento del mundo."

*** Ha quedado ya algo largo este texto, remitirse a la sección del texto de Latour "la esperanza de Pandora" para la exposición de Latour sobre las dos acepciones de "ciencia" y cómo se remonta a un diálogo platónico (Gorgias) para entender el inicio de las absurdas "guerras de la ciencia" en las que absurdamente le han adjudicado un papel de "anticientífico". (Y ver para todo ello el texto "imposturas científicas" (ed. Cátedra)).
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