turbulencias

La invención de las guerras de la ciencia

 

 


7.- La invención de las guerras de la ciencia. El pacto de Sócrates y Calicles.
Aquí nos toca hablar con el capítulo 7. Inicia recordándonos el siguiente grito de desesperación: ¡si el derecho no puede prevalecer, será el poder quien ejerza su dominio!
¿Es utópico querer librarse poco a poco de la disyuntiva: razón/derecho frente a poder? ¿No crían ellos dos, en realidad, la "indisciplinada masa"? Los "males" vienen a pares y por los pares (?).
En teoría, sólo en la teoría, en el papel, no es necesariamente "utópico" querer librarse de la disyuntiva, así que ¿por qué no abundar y ahondar en la teoría? Latour, con todos los demás capítulos y este nos ayuda en tal empresa.

Sobre aquel grito, dice Latour: "este grito también tiene su historia, una historia que quisiera demostrar, ya que eso nos permitiría, una vez más, distinguir la ciencia de la política y tal vez hasta nos capacite para explicar por qué las estructuras políticas han sido concebidas de un modo que las transforma en algo imposible, en una pura impotencia, en algo ilegítimo, en un simple bastardo".

Latour, acto seguido cita un físico teórico: Weinberg. Es sintomático. No sólo nos sermonean los "científicos duros", sino que fijémonos que esta gente ultra-especializada, que sermonea, no hace "política" de la que normalmente entendemos por "política", y no sólo es que no hagan "política", sino que a veces se pasan años y años calentitos y encerrados en sus despachos cual plantas de interior -y afortunados ellos-, sumidos en más o menos apasionantes y/o aburridos cálculos que, dentro de un siglo -si aún hay humanos y/o máquinas artificiales- serán mucho mejor comprendidos y evitados (técnicamente evitados y/o teórico-conceptualmente evitados). Esta gente a veces sermonea, y tiene cierto "estatus" sermoneador. Lo hacen como sigue (el siguiente párrafo será un ejemplo básico para Latour) (vamos a poner en negrita roja todo lo que "asusta", y lo lejanamente relativo a la fuerza y el poder):

"nuestra civilización se ha visto gravemente afectada por el descubrimiento de que la naturaleza está estrictamente gobernada por leyes impersonales [...]. En el futuro, necesitaremos confirmar y robustecer la visión de un mundo racionalmente comprensible, si es que hemos de protegernos de las tendencias irracionales que aun acechan a la humanidad." (8/agosto/1996).

¡Qué miedo!: fijémonos: el poder, el miedo, la irracionalidad, la fuerza, la impersonalidad inhumana, la amenaza... cuántas cosas feas convocadas juntas en tan pocas palabras.
No es el interés de Latour en este capítulo analizar este texto. Lo que quiere, lo que dice es que este físico aporta una "inhumanidad contra otra inhumanidad", o sea que, lo que Weinberg llama "leyes impersonales", Latour dice que Weinberg lo quiere usar en adelante para luchar contra la otra inhumanidad de la "creciente irracionalidad". A la vista del resto del resto del texto de Latour se hace muy claro lo que ocurre. Nosotros sí hablaremos un poco más del párrafo de Weinberg, por comentar algo más para futuras disquisiciones.

Nuestra "humanidad civilizada" (que ha de protegerse): aquí tenemos el "polo sociedad", la trampa de la solución moderna. Por otro lado: leyes, naturaleza, impersonalidad, racionalidad: el polo naturaleza haciendo de las suyas, ahí afuera; fuera de la "mente en la cuba" asustada que fue capaz de preguntar "¿cree usted en la realidad?
Es cierto entonces que, como dice Latour, Weinberg utiliza leyes impersonales: "hay que robustecer la visión de un mundo racionalmente comprensible" (robustecer parece querer decir "más impersonalidad"), contra las otras leyes impersonales del temido caos que surge de la propia humanidad: "tendencias irracionales". Lo irracional de la propia humanidad debe ser contrarrestado por la impersonal racionalidad cuasi-mecánica del universo.
¿Para qué queremos filosofías, ni a Latoures, ni a Deleuzes, ni... si tenemos esta joya del pensamiento racional sobre la política de nuestro tiempo? Una joya racional de alguien que no tiene demasiado tiempo para hacer el temido esfuerzo de pensar políticamente -que la política es pensamiento también- y entonces escribe unas cuantas líneas que -verdaderamente- asustan (por el susto que dan y por la ignorancia titulada que tienen detrás).
¿Con "tendencias irracionales" se refiere Weinberg a la muy racional capacidad de pongamos un Estado como el alemán de mediados de siglo para inventar los campos de concentración y de exterminio en masa? Si nos refiriéramos a eso entonces por supuesto hay que eliminar de un día para otro el sistema de democracia actual, los votos, etc., ya que mediante irracionales votos se consiguió que los muy racionales alemanes con su tan irracional apego a la vida y a las urnas, y tras votar a aquel gran Partido, se quedaran en casa viéndolas venir. Auto-re-cambiar la democracia: en esto podríamos estar de acuerdo.
¿O quizá más bien se refiere a las tendencias irracionales que un día podrían hacer subir al trono de la presidencia de cualquier Estado a un hombre ya no como Hitler, sino encima recubierto de plumas, a un hombre totalmente irracional y no sólo a un pobre frustrado psicópata megalómano e hiperactivo como Hitler, un hombre tribal que ya no dejara en pie ni el sustento, ni a un alumno, ni un miserable despacho de catedrático universitario donde se pudiera posar la soberana Razón? Hay que cuidar las instituciones en muchos casos, sí, pero no por meramente continuar con la inercia de la Razón son capaces de auto-cuidarse estas instituciones. La inercia no es racional, claro. Así que como no se explique más, Weinberg nos deja básicamente en los huesos de lo que dice Latour: más inhumanidad contra la creciente inhumanidad.
Para poder decir algo "en positivo" mejor reformamos nuestras categorías y nuestros análisis del mundo, al estilo de lo que hace Latour, que si no se nota que los anti-análisis de los científicos nos dejan en una especie de encerrona.
Bueno, por otra parte resaltar que aquel Hitler no le ha venido nada mal -por una parte- a "América", ya que todos los intelectuales y científicos que allí se fueron o tuvieron que ir han hecho maravillas para "América".

Así que en definitiva: necesitamos, para Weinberg, más frialdad inhumana y contenida en más impersonales leyes, contra aquella inhumanidad de la irracionalidad que surge de la propia inhumanidad de la humanidad (demasiado humana). Sólo con esto ya se empieza a vislumbrar la encerrona hueca que despliega lo que Latour llamó la Constitución Moderna.

¿Qué hechos quizá misteriosos han podido ligar el pensamiento sobre las "leyes del universo", la Razón, al destino de la política de la humanidad para convertir a la política en el Derecho: el hijo políticamente correcto del Poder(violento)?

Como dice Latour, hemos de poner en cuestión la definición de ciencia y la definición del cuerpo político que ésta implica.

Latour va a utilizar una "escena primaria" donde se despliega un diálogo amañado entre el Poder y la Razón/Moral. Entre básicamente Calicles el "sofista" y Sócrates el "filósofo". El diálogo se llama Gorgias, y lo escribió San Platón. Calicles es el tercer sofista que se enfrentará a Sócrates en dicho diálogo, es el más importante de los tres sofistas.

Lo que Latour va a querer resaltar acerca de este diálogo es que:
1.- Sócrates y Calicles en realidad están de acuerdo en todo. Sócrates invoca la razón contra el enemigo común: el populacho y su sinrazón, y Calicles quiere una desigual distribución del poder contra dicho enemigo común.
2.- Pero aún es posible reconocer en "los discursos de los cuatro protagonistas el tenue rastro de las condiciones para la felicidad que son propias de la política y que tanto Calicles como Sócrates han tratado de borrar por todos los medios (al menos en el guiñol que tiene a bien disponer Platón para ellos)".

A: Sócrates y Calicles contra el pueblo de Atenas:

A1: la aversión al pueblo.
A2: el mejor modo de quebrar el gobierno de la mayoría.

B: la contienda triangular de Sócrates, los sofistas y el demos.

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