turbulencias

memoria: algo sobre el arte de la memoria (empezando)

 

I.

¿Cómo te creaste "huecos" y para qué cosas desde tu infancia?

La "pedagogía" podría ser la "ciencia de crear huecos" (y la del dejar que se creen, que los creen los "menores" y los mayores en sus mentes-cuerpos), huecos que son, que tienen sentido para luego ser "desvirgados" con todo el placer del mundo y casi inconscientemente por el mar infinito de los miles de "conocimientos" y experiencias posibles en el mundo de "los humanos".

Pero la "pedagogía" tiene un serio problema/enemigo: la escuela, y ciertos vicios monótonos sociales que se le parecen (y que se parecen a campos de concentración). Imaginar. Crear huecos. Usar más las imágenes y las imágenes-emociones.
Un libro -"histórico"- imprescindible para esta ciencia de los huecos es "el arte de la memoria", de F. A. Yates.

Ya hemos hablado sobre cosas parecidas, aquí, y en concreto era ese un texto que hablaba de otro texto que en realidad debía ir "después" de una lectura del texto de Yates.

Los espacios son también lugares donde pueden vivir los temidos "conceptos" (en realidad y como siempre decimos por aquí: que no os timen en educación, no hay concepto sin memorias apasionadas y demás "magias"). Por ejemplo las iglesias estaban para ello, como muletas imprescindibles, no como museos de momias... estarían para impresionar-apasionar, permitir el memorizar... agrandar... Se supone, creo, que todo esto estaba en cierto modo "mezclado" desde un principio, cuando parece que filosofía y arte de la memoria corrían paralelos para los afortunados que los cultivasen... y antes de que veamos ahora en nuestros días que ni siquiera encontramos a esos malos suplentes que serán los diversos procedimientos de la mnemotecnia.

Pasión y memoria, autocontrol, autocuidado... mundo y sentimientos... ese libro empieza recordándonos que "el arte de la memoria" -como ya hemos dicho- nace junto con la filosofía. En cierto sentido degeneramos imaginativamente mientras este arte degenera o se pierde (o quizá más bien se recrea sólo en ciertos círculos exclusivos de humanos). La magia, que tiene que ver con todo esto, pretende uniones imposibles, pero a veces, como recuerda Lévi-Strauss al comienzo de "el pensamiento salvaje", es preferible una unión imposible a una total indiferencia a ese hecho-fundador de las "uniones". Y es que sin forzar uniones imposibles no hay nada: palabras que nada tienen que ver en principio con las "cosas"... sueños aliviadores... etc.

La comunión en la escuela es imposible si ni siquiera los chavales cultivan/cultivamos auto-co-muniones individuales con la ayuda o no de espacios, espacios que en mi infancia se vieron ampliados -recuerdo- por por ejemplo una fábrica de salchichas, en una de esas visitas programadas que se hacían algunas mañanas de "revolución en los métodos escolares". Recuerdo la vivencia de siempre: un espectáculo en el que un grupo de amigos-niños como yo veíamos a los adultos mostrándonos el mundo con el único aliciente que daba quizá la sensación de que estábamos un poco más dentro del mundo, dentro de la tele. Otro cantar en algunos aspectos son quizá las excursiones al campo...

Hablemos del "exceso" de las siguientes cosas
-"nuestra" televisión-publicidad y
-"nuestro" tipo de cine-publicidad o incluso de
-la literatura,
Esa literatura que cuando "es", que, "siendo" nos "comunica" que aquellos magos literatos que imaginan "lo valen"... y que lo por ellos imaginado está bien guardado en el papel..., papel que a veces se lleva con él las sensaciones vividas y que da miedo revisitar (quizá porque no se puede "vivir" en el papel...)... papel digno de ser vendido o atesorado en estanterías atemorizantes, leído e interiorizado... pero que básicamente a menudo tiene esa doble tarea contradictoria: hacer vivir mentalmente novedades insospechadas... y "robar-exteriorizar" lo vivido o sentido en el papel... y literatura que en realidad sirve para que los discapacitados sociales que son demasiado imaginativos, los asustados por los poderes de la imaginación... o todo tipo de niños raros, rebeldes...: que es a veces gente que no se conforma, otras veces gente que nació entre libros... sirve quizá para que tengan una salida (y a veces una incluso buena) en alguna web y/o editorial se deje insistir... Es curioso cómo tanta "lucha contra la imaginación" en la escuela es luego disimulada por un ensalzamiento de las creatividades... "excelencias"...

Todas estas cosas en exceso parece que funcionan a modo de agujeros negros, absorbentes de la memoria-pasiones-imaginaciones. Precisamente los que ya tienen hecho un camino-espacio mágico en la vida, un camino de espacios, de caminos, de textos, pasiones, conceptos... armonías varias... van y te sueltan un "todo está en los libros".

De eso nada.

Estos agujeros negros... todo un robo hecho al planeta y camuflado con pragmáticas y redentoras palabras, por ejemplo "es un entretenimiento y ya está".

Como véis aquí tenemos implicado también eso que se ha llamado 'el problema del inconsciente'. Es digno de hablar, de problematizar, incluso divertido -que de eso se trata en las "humanidades/ciencias"- el cómo ya de hecho hemos "separado" -contingentemente- todas estas cosas, y las hemos puesto a "mercadear" o a relucir más o menos excesivamente hacia ciertas direcciones... sumideros para todo arte auto-personal y a veces para todo cuidado de una parte imprescindible de nuestras posibilidades organizativas...

Es alucinante que se escriban frases como la que se lee aquí, dicha por un hijo de filósofo:
"no creo que la escuela esterilice".

Claro, no esteriliza del todo si se tienen los antídotos. Ser de buena o aproximadamente buena familia es todo un antídoto; tener un Estado Nacional que mundialmente sea medianamente rico de tal manera que -aunque tarde- te meta o ayude a meter en sitios un poco más excitantes que quizá tu escuela, como a veces las universidades... para que veas "lo que podría haber sido de ti"... pues es realmente un antídoto. A veces.

Sigamos con esa frase dicha por un hijo de filósofo, argentino en este caso, digamos por tanto que dicha por alguien "de buena familia". No estar resentido es algo conseguido -como casi todo- mediante fabricación; a veces los de "mala familia" fabrican impepinablemente el resentimiento por muchos motivos, hay veces que se hace gratuitamente, que así de generosa y variada es la vida.

¿Todo tiene que tener un producto? ¿La escuela esteriliza, o, más bien nosotros la esterilizamos a ella (y esterilizamos así el aire, los espacios...), en el caso de los niños dejándose hacer... inocentes esterilizantes... que como niños que somos entramos allí con pocos años y permitiendo -sin rebelarnos o suicidarnos- que el -oh- profesor sea un "espíritu moderno" muy degeneradamente contemplativo y que intente transmitir "información" sin sentido a chavales sentados sin dirección, y chavales que poco a poco interiorizan las "dinámicas inconscientes" de un campo de concentración:
-nadie se interesa por ti, sólo tu pandilla como mucho...
-vas aprendiendo a sobrevivir... etc. etc.?

Método de encierro -la escuela- que podría ser peor, sin duda; sin duda esterilizaría bastante más encerrar a los niños en la cárcel de Guantánamo en versión siberiana y encapuchados y sometidos a lo que quizá estén haciendo los "yanquis" ahora mismo (quizá experimentos de high medicina... y/o high level tortura, etc. etc.). Y encerrar a los niños en esa cárcel para luego introducirlos en sociedad no sé si sería peor o mejor: "verían tanto la luz" cuando salieran que quizá tragaran con todo, no sé, todo les parecería maravilloso, la cuantía de las hipotecas, los horarios y el absurdo de los trabajos en este lindo capitalismo...


II.

De las miles de horas pasadas sentados en pupitres que hemos pasado (al menos estábamos calentitos o semicalentitos, que no hay que quejarse, que somos masa...), de esas miles de horas ahora mismo y en relación a "la memoria" recuerdo la sensación de repulsa que me provocaba un compañero cuando memorizaba de carrerilla los textos de "sociales", mientras el profesor nos daba más o menos la razón a los que poníamos cara de adultos "inteligentes" (de 10 años aprox.) que presencian un programa de telebasura con aire reprobatorio viendo a este energúmeno-loro repetir lo que ponía en el libro.

El tiempo en parte le ha dado la razón a este cerebrito de la tontería. Alabada sea la memoria, aunque sea la de este tipo, de un estilo tan pobre, tipo "Ramus" (ver "bibliografía"). Sin duda, en la desangelada y tristona ilustración arrepentida que vivimos, de oposiciones, opositores, tontería variopinta (ver políticos)... premios a la estupidez (ver...) ... premios al número y al borreguismo... y ante la necesidad extraordinariamente difícil de cumplir de tener un cobijo caliente -por ejemplo en estos fríos inviernos de esta absurda meseta central...- nada como una buena memoria-gimnasia para repetir cual loro y localizarte en una plaza segura para poder pensar entonces en realizar "más altas ocupaciones".

La historia de nuestra gigantesca tribu occidental (sobre todo la de los jefes/enseñantes/doctores/etc.) es apasionante, y se puede "dar" a niños, pero mejor practicándola. Pero no, no se practica casi en ningún caso, si acaso algo en matemáticas -y de las feas y tontas- sí que se intenta proporcionar algo de práctica (y a veces algunas pocas prácticas de física/biología... también sí que se hacen... etc.), pero en filosofía casi nada -en la cual hemos estado metidos milenios- y menos aún quizá en esa otra especie de filosofía -que, como decimos arriba, nace a la vez que la filosofía- que fue "el arte de la memoria" (ver [1]).

Para decirlo rápidamente, entre la literatura y la ciencia hay el espacio de cada uno de nosotros "imaginando", hombres/mujeres masa imaginando para hacerse su vida, su ciencia, sus composiciones de lugar. Su arte de la memoria... Cultivar la memoria tiene que ver con cultivar la imaginación, y no necesariamente hay que plasmarlo enseguida en libros de literatura; literatura vs/frente a "ciencia" (ciencia en la que el convenio es el extirpar "emociones"... etc.).

Parece que se tiene miedo a los mundos interiores; lo tenemos encasillado: locuras vertidas en la literatura, que el mundo está muy malito... y trabajo pragmático y no loco a la ciencia/técnica. Y ale, en dos patadas hecho el mundo, y ala, a procrear como ratas, cada uno con su tele y familia.

Recuerdo la pacatería de una de las pocas amigas que tuve en la semiadolescencia, de pequeño, cuando ella me decía algo así como que «tú es que tienes mucho "mundo interior"... y la gente así...». Creo recordar además que me decía realmente este tipo de frases sin terminar. No sé si se refería a que sus padres le habían prevenido acerca de la gente locuela con pelos raros, y con ello indirectamente me estaba poniendo en precedentes, ya que en el futuro ella iba para ese tipo de alumnas que cursan en zonas vip de los planes de estudios (en algunas carreras y universidades parece que hay algo así como un grupo selecto, al menos en derecho cuando ella lo hizo).

Bueno, será que no hay que abrir mucho las mentes a la imaginación pues necesitamos (¿por qué?) ruda mano de obra que tirar de los bueyes o tractores en los campos que no hay pero que no andan lejos de las urbes... Necesitamos gente que de sol a sol (¿por qué?) ponga uno sobre otro los ladrillos... que recoja la fruta en esta huerta de Europa que somos... Aunque ahora que lo pienso, estos infiernos de trabajo asalariado que hemos montado, especializados en la inespecialización infernal año tras año, en hacer lo mismo para confirmar "el esquema del mundo" que echan por la radio/tele... para oír en las peluquerías, etc... estos trabajos son a veces mejor antes para inmigrantes: si vuelven a su país, ellos ya están empezando a sobrevivir mejor allí (se pueden comprar casas por la diferencia entre las monedas, etc.) con la -para nosotros- "miseria" que pagan en dichos trabajos aquí, en "occidente".

Será entonces que para la gran masa de desmemoriados que ni tienen/tenemos arte de la memoria, ni filosofan/filosofamos escolásticamente, ni afrancesadamente, ni cientifilosofean à lo Deleuze o a modo científico... etc. será que para nosotros se están haciendo más y más trabajos de calentar el asiento... aunque por lo visto tampoco es así, aumenta la precariedad: los trabajos de estar sentados son auténticos infiernos en la tierra, purgatorios anticipados en los mejores años de la juventud: teleoperadores... secretariados acosados... ¿Sobramos? Sin duda. Pero no caigáis en la trampa: siempre fue así, aunque ahora es en una diferente dimensión (descomunal dimensión multimillonaria: varios miles de millones de personas). La gente que tiene los ases, la sartén por el mango... etc. con los que jamás podrás conectar en tu círculo de amigos... esas esferas separadas de gente que auténticamente tiene las espaldas cubiertas y que tiene "las responsabilidades" o las irresponsabilidades... y ves pasar a veces por la calle en autos millonarios... a esa gente no le importa que haya 10 millones más o 10 millones menos de "desmemoriados" por ahí "sin cultivar" y a su suerte. En este circo, por cierto, están los políticos: esos vendidos-que-nos-venden para acercarse a los laureles un poco más, acercarse a esas Esferas (ver nuestras viejas guardias de "la democracia": Felipe González... etc.), ahí están.






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"libros":

[1]. El arte de la memoria. F. Yates.



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