mujeres
El goce del hacer y del crear en cualquier terreno "intelectual" es algo fantástico. (O no sé si lo que impresiona es nuestra capacidad de locura, que luego se hace confluir a muy variados términos. Una droga fantástica.)
Pero el caso de las relaciones -por ejemplo eso que dice alguien heterosexual cuando dice "las mujeres", con lo mal que suena hablar así en general...- es diferente a todo lo demás.
La comida pasa por nosotros, nos devolvemos al mundo a nosotros mismos distintamente iguales, dando paso dentro de nosotros a esos suculentos objetos que nos dan la vida; pero tenemos que, a la inversa, las mujeres son una especie de comida al revés, pasamos por ellas (al nacer... etc.).
Y ¿qué devolvemos al mundo tras o durante el atravesar una o varias relaciones dichosas a lo largo de la vida? ¿Cómo y cuánto renacemos, re-salimos al mundo? (En vez de los excrementos que evacuamos tras la comida, hay unos actos-anti-excrementales que por fuerza -simétrica- conllevan esos pasar-por, contrarios, inversos a los pasar-comida-dentro-de-evacuar. ¿Cómo nos devolvemos nosotros al mundo en ese darnos? Nos volvemos mágicamente enganchados a un afuera de cuerpos y recuerdos. La comida te engancha al tiempo -al tiempo malentendido- y las mujeres te enganchan al aire.
La comida es un hábito, "las mujeres", desgraciadamente, no, y no sé por qué (quizá precisamente por la contaminación del aire, la mediático estresante... el frío, etc).
Creo que ese anti-amor es demasiado frecuente donde yo "vivo", un país -y mis circunstancias- fundamental y estadísticamente estúpido en ese sentido, creo recordar. Serán las cosas del espectáculo y la ensoñación consumista.
Es fácil oír a la gente hablar en general de algunas formas más estúpidas aún -quizá- que las que aquí empleemos (se da mucho aquello del auto-encierro, la represión, y demás generalizaciones "antimoleculares", etc). Por cierto, no sé si seré yo ya un fósil en este sentido, pero a mí me metieron en un colegio de sólo chicos hasta los 14.
Qué curiosa es la afición a sufrir. Y qué locura ponerse a pensar pragmáticamente de qué y cómo se componen tales aficiones.
Esa sensación que tenemos cuando estamos satisfechos de comida no nos lleva a decir cosas como "no más", o a tener crisis extrañas al respecto; no tanto, quiero decir, nunca seríamos tan idiotas de decir, por cualquier cosa: ya no como más. Sin embargo creo que con mayor frecuencia sí que llegamos a decir cosas de ese estilo en el caso de ese amor también básico, el de las mujeres, las "parejas", amor que como característica más importante a menudo es la de que te alegra y te empuja a ser en otros amores, supuestamente "más importantes" (bien llevadas las relaciones pueden darte bastante ánimo, eso de sentirte muy querido... ánimos para seguir trabajando, amando, estudiando, para el buen rendimiento de tu cuerpo y mente... y esas cosas). En mi caso me cambia la salud demasiado para bien cuando estoy "con amor", es muy sospechoso :) . Y es que está en juego tu aire, lo dicen las canciones, desde siempre. Por tanto toca desde ya mismo recomendar que cuanto antes os deis a ese amor-ci(lla)miento, para llevarlo con naturalidad en adelante y no enloquecer cuando os déis con ello, y para poder acomodarlo a vuestro mundo. Debe ser fantástico poder siempre pintar de vuestro color esa cierta parcela de corazón y vida, de tu pareja enamorada, y que te pinten...
¿Ocurre lo siguiente? : ¿Cuanto más complicados son los hábitos o las necesidades intelectuales o de disciplina en una sociedad "avanzada" mayor es la variedad o proliferan más aquellos auto-encierros y disfrutes en el dolor... a veces sumidos en eso del "romanticismo"?
No soy una mujer, no sé lo que es "mujer", ni "mujeres", o tanto como pueda saber lo que es una "piedra" o "el vacío".
¿Construcción social? ¿Teoría? Hay veces que parece exagerarse y que cuando los eternos neófitos que quizá somos todos nos acercamos a cierta teoría y cierta filosofía tenemos una impresión como de que se estuviera "reprimiendo" exageradamente una supuesta "biología".
Son enseñadas acerca de todo esto murallas de palabras y conceptos, quizá ante el aburrimiento y ante el hecho de no poder hacer demasiado en una sociedad burocrática a más no poder; y por cierto, nunca bastan.
En miles de conocimientos-lucha se insertan miles de emocionados occidentales allá donde vayas; luego, de mayores, se dice, "maduran": esto es, se amoldan a las cosas que ya hay, cosas sin sueño, dejando atrás el sueño de las cosas. Flipar es lo más fácil y a la vez lo más difícil del mundo.
En los escondrijos de esta civilización, en esta parte "matrix" llamada España (con una atmósfera -atmospaña digamos- que cuando llegas de otros países te inunda como un espíritu asombrosamente plomizo) tenemos, dentro de lo que cabe decir, "mucha intelectualidad". Hasta ocurre a veces que, en vez de incitarte a la alegría de las combinaciones y las especializaciones, a que formes tus grupos y a que te formes, te incitan a que lo dejes, que es como incitarte a morir. Por ejemplo eso te puede hacer cualquier barrigudo profesor, que te puede decir, sentado en su despacho y en su sueldo, que "ya hay muchos filósofos/informáticos/matemáticos", etc. Tiemblo de pensar la de gente muy muy joven que se pueda sentir como que "ya se le ha pasado el arroz", y lo único que ha pasado es el espíritu pesado y la pesadez del estado de cosas, por encima de ellos, dejándolos grises, como el aire de Madrid.
