[Nota: este texto es muy combinable y "aclarable" a la luz de este otro (comentando un texto de Rancière) sobre emancipación en educación, etc.]
Tratando con un "problema" como el de la nuda vida (nuda vida: digamos que es vida reducida a la supervivencia y sacrificable, que se desaloja del mundo, nuda vida frente a las "formas-de-vida"), las palabras de Agamben en el texto "medios sin fin", que siguen aquí, aclararán (por si no está claro) lo que se viene a llamarse filosóficamente "multitud" y algunas cosas más (al menos en este texto y para Agamben); además, estas preciosas palabras podéis apuntároslas para soliviantar a profesores o jefes exagerados engreídos, "(neo)liberales" de todo pelo y demás:
"Sólo si no soy siempre y únicamente en acto, sino que soy asignado a una posibilidad y una potencia, sólo si en lo vivido y comprendido por mí están en juego a cada momento la propia vida y la propia comprensión -es decir, si hay, en este sentido, pensamiento- una forma de vida puede devenir, en su propia facticidad y coseidad, forma-de-vida, en la que no es nunca posible aislar algo como la nuda vida. [como anotaciones al margen digamos que es esta una bonita manera de hablar de un fenómeno muy concreto y fácil de observar que quizás también os ha preocupado cuando habláis con gente -si es que estáis "en esta onda"-; y se trata simplemente de que en esta sociedad a menudo los discursos que tenemos sobre nuestras vidas son en cierto modo "deshacedores" de cierto sentido de la palabra "comunidad" en tanto que se dan a un cierto falso anti-utopismo, meramente se dan a la clasificación consabida, aburrida, de tus actos, tus pasados, etc. y reducen aquello que Agamben llama posibilidad y potencia a la nada, ¿diríamos que es el recurso fácil de "la masa" frente a la multitud?]
La experiencia del pensamiento de que aquí se trata es siempre experiencia de una potencia común. Comunidad y potencia se identifican sin fisuras, porque el que a cada potencia le sea inherente un principio comunitario es función del carácter necesariamente potencial de toda comunidad. Entre seres que fueran ya siempre en acto, que fueran ya siempre esta o aquella cosa, esta o aquella identidad y en ellas hubieran agotado enteramente su potencia, no podría haber comunidad alguna, sino sólo coincidencias y divisiones factuales [esto toca con lo que Badiou comenta como el papel de lo estatal como disolvente del vínculo, como creador de un vínculo que contradictoriamente consiste en impedir la vinculación (un ejemplo básico podría ser -visto de cierto modo- el sistema de oposiciones para los puestos)] Sólo podemos comunicar con otros a través de lo que en nosotros, como en los demás, ha permanecido en potencia, y toda comunicación (como había intuido Benjamin para la lengua) es sobre todo comunicación no de un común sino de una comunicabilidad. Por otra parte, si no hubiera más que un único ser, sería absolutamente impotente (por esto los teólogos afirman que Dios ha creado el mundo ex nihilo, es decir, absolutamente sin potencia), y donde yo puedo, allí siempre hay muchos (de la misma forma que si hay una lengua, es decir una potencia de hablar, no puede haber sólo un ser que la hable).
Por esto la filosofía política moderna no empieza con el pensamiento clásico, que había hecho de la contemplación, del bios theoreticos
, una actividad separada y solitaria ("el exilio de uno solo en uno solo"), sino sólo con el averroísmo, es decir, con el pensamiento del único intelecto posible común a todos los hombres y, más precisamente, en el punto en que Dante, en el De monarchia, afirma la inherencia de una multitudo a la potencia misma del pensamiento: "Puesto que la potencia del pensamiento humano no puede ser íntegra y simultáneamente actualizada por un solo hombre o por una sola comunidad particular, es necesario que haya en el género humano una multitud a través de la cual pueda actualizarse toda la potencia... La tarea del género humano, considerado en su totalidad, es la de actualizar incesantemente toda la potencia del intelecto posible, en primer lugar en vista de la contemplación y, consiguientemente, en vista del actuar (I, 3-4)"
El intelecto como potencia social y el General intellect marxiano sólo adquieren su sentido en la perspectiva de esta experiencia. Nombran a la multitud que es inherente a la potencia del pensamiento como tal. La intelectualidad, el pensamiento, no son una forma de vida más junto a las otras en que se articulan la vida y la producción social, sino que son la potencia unitaria que constituye en forma-de-vida a las múltiples formas de vida. Frente a la soberanía estatal, que sólo puede afirmarse separando en cada uno de los ámbitos la nuda vida de su forma, aquéllos son la potencia que reúne incesantemente la vida con su forma o impide que se disocie de ella. La diferenciación entre la simple y masiva inscripción del saber social en los procesos productivos, que caracteriza la fase actual del capitalismo (la sociedad del espectáculo), y la intelectualidad como potencia antagonista y forma-de-vida pasa a través de la experiencia de esta cohesión y esta inseparabilidad. El pensamiento es forma-de-vida, vida indisociable de su forma, y en cualquier parte en que se muestre la intimidad de esta vida inseparable, en la materialidad de los procesos corporales y de los modos de vida habituales no menos que en la teoría, allí y sólo allí hay pensamiento. Y es este pensamiento, esta forma-de-vida, el que, abandonando la nuda vida al "hombre" y al "ciudadano" con sus "derechos", debe pasar a ser el concepto-guía y el centro unitario de la política que viene.
El trío multitud, nuda vida y forma-de-vida
Agamben y "multitud" (a modo de presentación del diccionario)
