¿Qué es?
En el texto de Serres "los orígenes de la geometría", no hace mucho tiempo traducido al español, tienes referencias a todo esto, entre muchas otras "generalidades".
Esta emoción erudita-antierudita en cierto modo tiene que ver con poder o querer entender, plantear, quizá "vivir", un concepto de tiempo "complejo", un tiempo complejo y relacionado con el "origen", mucho más alegre y "lleno" que nuestra miserable y antiparticipativa concepción ins(ex)titucionalizada en nuestros cuerpos mediante la escuela y demás antros de perdición-desencuentro esperanzadores.
En la página 29 de aquel libro:
-
" Del exceso de información
Periódicamente escuchamos la expresión temerosa de que la acumulación de saber conduzca a la barbarie tan fatalmente como su misma ausencia; la ciencia tendría que desplomarse bajo el peso de su propia proliferación productiva. Eso sucede por creer que el avance de los conocimientos recupera la totalidad del saber anterior: por un proceso acumulativo la enciclopedia formaría una bola de nieve sobre si misma.
Al menos para las matemáticas, las cosas no suceden así, puesto que ellas filtran su herencia en vez de asumirla en su totalidad; mejor aún, la asumen filtrándola. De golpe, se abrevian al aumentarse, se reabsorben al acumularse. Tal teorema sobre el triángulo aritmético hace inútiles tres volúmenes de cálculo sobre la Armonía de R.P Mersenne; tres teoremas del De Arte Combinatoria suprimen mil técnicas del tipo de Lulio; tal estructura resume una galería de modelos. "
Un inciso. Podéis comprender, tras esto, la emoción consustancial a lo científico, aunque sólo sea por el aspecto jocoso y egoísta:
- El aspecto divertido aliviante: poder crear algo, además con ese vislumbre de superación filtrante, no deber estudiar necesariamente toda una serie de tomos con demasiado tufillo a ego pasado de moda y a pérdida de tiempo ligada a una querencia personal de "nuestros mayores"... :). Esto es, bien mirado este "universalismo" es a veces un cachondeo vital, míralo así también, :), quizá algo básico para la "vida".
- El egoísta: ver que "uno puede" entender, vivir, saber, crear; ver que uno pinta algo, verse inmerso en una cosa que Alain Badiou llama procedimiento de fidelidad. Esto es el corazón de aquello que se defiende cuando se defiende la tradición "occidental". La creación, el hombre-Dios creador, dador de vida a entidades cuasi(post)metafísicas en forma de teorías y teorías-experimentos-objetos, convertido en un Dios en acto, por y para la Realidad, una realidad desplegable y complicable en infinitos colectivos hechos de interacciones entre "objetos" y personas(*). En realidad, creo --por la poca experiencia que yo pueda tener y lo que yo pueda haber leído-- que para la gente de esta nueva mística de la pragmática y vivida realidad, realidad en construcción y en ampliación mediante el uso y la puesta en juego de nuevos juegos, aparatos, cuidados y saberes que llamamos ciencia, para esta gente vivir es crear, aprender es inventar, es superar y superarse, imaginación... Lo fundamental parece eso, lo esencial de la época que nos llena de aparatos y de aires a veces irrespirables es entonces un valor altamente subversivo y el que sea subversivo quizá tenga que ver con el giro reaccionario de muchos científicos, lo reacios y aparentemente conservadores que son muchos de los que andan realmente metidos en el impresionante jaleo del que se componen unas matemáticas, una física, etc, etc.
Siempre será asombroso observar la anticientífica actitud de científicos que increíblemente ¡se muestran, con su actitud, inseguros! ¡en una plaza segura! (¡esto es así ahora a menudo!). "Anticientífica" porque nuestra época quizá esté viviendo una crisis post-humanista: los científicos, como cualquier persona, van a tener que cada vez más verse como entes estudiables, analizables, objetos de saber científico, observados, por una filosofía o sociología impertinentes pero muy "verdaderas" que desencantan su trono del "no estoy", "yo no he sido", "ha sido la realidad", etc, etc. Posición esta, cierta posición "humanista cobarde" que nuestra propia y siempre nueva "Academia" ha hecho obsoleta.
"Sucediendo así la diseminación, la síntesis la aniquila de un plumazo. He aquí una palabra que no se sabía decir y que, desde que se dijo, detiene la repetición tonta y lenta. En nombre de la divina rapidez de la inteligencia, Galois pedía saltar a pies juntillas por encima de los cálculos. Un gran invento anula, suprime un campo del saber tanto como promueve otro: cierra tras él, con su sésamo, todo un dominio que no es comprendido más que como el infierno en que se afanaban, con su colador, las hijas de Danaos, o como Sísifo, remontando indefinidamente su peñasco; el viento pone en cortocircuito un corpus que permanece en la historia como un lazo olvidado. Mediante esta serie de atajos, la historia de las ciencias puede avanzar en línea recta; ella se comunica de manera fulminante con el origen.
De aquí también las rupturas: a partir de mundos extraños a la tradición, incluso desaparecidos, aparecen informaciones nuevas, venidas por el camino más corto. Arqueológica en su tendencia principal, la geometría abandona sin cesar sus meandros.
[...]
A la vez anterior y posterior a la precedente, la nueva lengua la hace explotar, la recorta, la filtra, elimina lo impuro, no guarda de ella más que el oro de la matematicidad. Cada reestructuración es una especie de terremoto que puede descubrir bruscamente capas arcaicas y enterrar sedimentos recientes, al mismo tiempo que revela el movimiento lento de las placas profundas. "
Esto sigue sucediendo. Por eso al principio decíamos: "es curioso...". Por tanto, diversas partes de "la ciencia" no son, como por otra parte pasa con lo social-económico, etc, meramente una "cosa de expertos".
Entramos entonces en otra peliaguda cuestión, pues nos podríamos preguntar, poniéndonos completamente ingenuos***: ya que "los científicos" hacen cierto borrón y cuenta nueva... si no sería posible que en cierto modo, partes de "la ciencia" "llamaran a todos", pues en determinadas partes se hace venir una cosa al mundo que antes no estaba y cuyo conocimiento puede albergar o requiere de la participación de gente diversa (lo estrictamente teórico, que no requiera de mucho material técnico es más utilizable para esta democratización rampante y quizá necesaria de "lo científico").
Universalismo, origen, reestructuración, un concepto de tiempo como percolante que es condicionado por --el tiempo "es" debido a-- el hecho de que haya habido invenciones que a su vez se cuelan en el mundo, filtran, se filtran filtrando y parece que pasan desapareciendo, percolan, invenciones que inventan orígenes, orígenes que inventan el inventar y el inventar invenciones... y estas cosas que dirá Serres...: bien, todo esto... es "para todos", sin duda. Pero ¿qué es lo que va a reestructurar uno mismo si nos creemos y/o aprendemos, en general, quizás, que somos legos en la percepción de por ejemplo aquella "anterior" estructura, en cualquier parte de la ciencia, si nos creemos o "somos unos ignorantes"? ¿Qué nos hacen para tener esa impresión en general, hasta los que de hecho andan por las escuelas y facultades? ¿Qué derecho tenemos a hablar?: "dialéctica", pues, pero dialéctica un poco "al revés". Y ¿por qué dialéctica? Pues porque nos podemos preguntar ahora: ¿por qué se le hace en cierto modo perder el tiempo a la gente y encima de eso no se plantea el acceso a "los conocimientos", como por ejemplo a importantes cuestiones en matemáticas, mediante la presentación de las actuales desavenencias entre "lo reaccionario" y "lo revolucionario" al estilo de Galois? ¿El que no se haga así es debido también a que, como es tan interesante, a que como llama tanto la atención, no puede darse al mundo en general, a "la chusma", aunque esté sentada en una clase de una facultad universitaria?
El problema es que entramos aquí en lo que se dice "política". ¿Para qué serviría el presentar un conocimiento de este proceso humano-colectivo que consta de superaciones emocionadas y emocionantes? ¿Por qué hemos abandonado o creemos que hemos abandonado la dialéctica, la filosofía? ¿Sólo la abandonamos en realidad nosotros, "las capas medio bajas", que somos siempre educadas en la antidialéctica del aprobar exámenes y que no esperamos llegar a ninguna síntesis vital o teórico-vital por definición? ¿Existe el saber de esa cierta estructura lógica que nos permite de un plumazo hacernos inteligentes en el desarrollo de la inteligencia? Esta propuesta sin duda que no es nueva, en realidad gran parte de la filosofía no parece otra cosa que este intento (pensemos en la brutalidad de un Hegel, claro).
A veces tengo la impresión que aprendemos meramente a llegar a decir: "no hay tiempo": no hay tiempo para esto, para lo otro... Y no creo que se trate solamente de "paso del tiempo y pérdida de capacidades", y más echando la vista atrás hacia los años de esfuerzo baldío que han sido necesarios para dictaminar sentencia: no hay tiempo.
Con esto que llevamos dicho --que en cierto modo se remonta sobre lo humano, que participa de un platonismo-antiplatonismo que parece a veces "obligatorio", composible, "realmente existente" (como el "socialismo realmente existente"), que pretende hacer inteligencia de la inteligencia-- pareciera que en realidad llamamos a la vida, surgimiento, de "otro tipo de gente", produciríamos otro tipo de gente, pues ya no hay derecho a tratar a la gente como inútiles o idiotas sentados, esto es, se pasaría, como poco, poniéndonos en lo peor, a otro grado del "tratar como idiotas", y no nos --o les-- presentaríamos el panorama con el masticado aburrimiento consustancial a la doma institucional que llamamos educación, sociedad, etc. Pero esto es un proceso, se despliega en el tiempo y en un proceso del que quizá nosotros formamos parte. Y es que no debe haber sido otra cosa lo que ha querido a menudo "la filosofía", me temo; y no será por otro motivo por el que estas infinitas filosofía-sociología-posmodernismo-etc se ven denigradas por todas partes, en acto o de palabra. No será por otra cosa que todo anda dividido: ciencia/filosofía, sujeto/objeto... etc.
Existen herramientas, podemos presentar, representarnos por tanto, aquella inteligencia, el hacer saber, y además presentarlo matemáticamente, matematizado, aquel desarrollo de la alegre inteligencia del joven y revolucionario Galois, que, creo recordar, murió muy pronto, en duelo por una señorita. Además, esta filosofía pretende hacer esquemas incluyentes, que compongan, y no reducirse a un aspecto de nuestra realidad humano-social-no-humana. Uno de estos esquemas es el de Alain Badiou, que utiliza una de estas alegres renovaciones filtrantes, accesos al origen, reestructuraciones, la curiosa teoría de categorías en matemáticas, para crear una conceptualización matemático-dialéctica sobre el ser y el aparecer, el acontecimiento... en definitiva, sobre la inteligencia de la inteligencia y sobre "todo lo habido y por haber" (pero en un cierto "desde abajo" común a otras filosofías "post").
Sigamos con Serres.
-
"
Tiempos.
Haciendo un balance, la ciencia tiende a suprimir las características tradicionales del modelo del tiempo: su carácter direccional, irreversible, la flecha y las plumas de su vector, su carácter continuo, sus olvidos y su acumulación mnemónica; por su elección iterada entre una comunicación fulminante y una puesta fuera de circuito, juega a veces el juego de Sócrates, y a veces el de esclavo niño. En una palabra, inventa o controla una nueva temporalidad, constituyéndola a partir de elementos dispersos por el estallido del antiguo modelo.
No se trata ya de tiempo o de eternidad, ni de tangencia entre él y ella, sino de la constitución de una historicidad que recompone a placer sus antiguas características: será preciso hablar de la percolación.
La mezcla.
La palabra tiempo deriva de uno u otro modo de dos verbos griegos, contradictorios, de los que uno, temno, significa cortar, de donde sacamos sin duda nuestras medidas y nuestras fechas, y la otra, teino, tender, cuyo estiramiento expresa muy bien el flujo continuo y sin ruptura.
Los gramáticos disputaban desde hacía mucho tiempo sobre esa elección difícil, hasta que, divina sorpresa, intervino una intuición de Émile Benveniste, una de cuyas lecciones muestra que los compuestos, complejos, pueden, paradójicamente, datar de una era más arcaica y conservar rasgos más antiguos que el propio término simple.
Atemperar, temperancia, temperamente, tempestad, intemperie, temperatura, términos todos ellos de la misma familia, designan, en su conjunto, una mezcla, cuya idea precede, asocia y federa los dos sentidos, cronológico y meteorológico, del término tiempo, único en las lenguas latinas, y correspondiente a dos vocablos separados, en las lenguas germánicas: time o zeit y weather o wetter, lenguas que han olvidado o abandonado voluntariamente esta fuerte comunidad.
Vieja escena campesina: todas las mañanas, al despertar, antes de decidir qué trabajo emprender, el cultivador examina u observa el cielo y trata de apreciar, de prever, de evaluar, de pesar, las intemperies que le aguardan, problema que hunde a su temperamente, tacto, vista, olfato, memoria, en una mezcla formidablemente complicada de húmedo y de seco conjuntamente temperados, de frio y de caliente, aliados, componiendo la temperatura, con lo largo y lo corto, lo continuo y lo cortado, y cuya promesa real permite evitar los perjuicios de la tempestad o define, por laboreo, siembra, vendimia o henificación, comienzo o terminación, ese momento favorable que la lengua griega llama kairos, de un verbo que, todavía hoy, significa mezclar.
Sin tener que volvernos eruditos ni acordarnos de nuestra infancia campesina, podemos ya adivinar que el tiempo de la meteorología se relacionaba con las mezclas; pero, ¿Y el de la cronología?
Correr [colar, fluir] (Couler, en francés. En español, el verbo más cercano al de couler (correr del tiempo o de un río), es fluir. Couler procede del latín colare que en español dio colar. Para los propósitos de interpretación de Michel Serres, couler debe ser entendido tanto en el sentido de fluir como en el de colar. N d. T)
¿Qué decimos en realidad, por ejemplo, cuando, atolondradamente pretendemos que el tiempo corre? Con ese verbo, describimos un flujo o un río cuyo fluido desciende, desde la fuente hasta la desembocadura, por un canal llamado, también atolondradamente un cauce (couloir: corredor), porque queremos que un flujo (écoulement: escurrimiento) siga una canalización, un poco como el Sena, sabio y racional -cultivado desde hace milenios-, desciende dócilmente, en el encajonamiento liso de sus riberas, corriendo bajo el puente de Mirabeau; llega la noche, suena la hora, los días se van, yo permanezco. Por suerte la lengua tiene mejor memoria que los poetas.
¿De qué fuente desciende, en efecto, este verbo correr? El latín colare no describe de ninguna manera el descenso laminar que conduciría desde Charenton, después de la confluencia del Marne, hacia y bajo el puente de Mirabeau, toda el agua de París hacia Rouen y La Mancha, sino un proceso más complicado de paso por un tamiz o de filtrado por un colador: en las noches ardientes del verano, los antiguos romanos refrescaban su vino haciéndolo pasar por un colum de nieve, término que deberíamos traducir, justamente, por colador, puesto que -¡oh infancia campesina una vez más!- esa misma palabra en francés, designaba entonces el embudo, con fondo de paño tejido, por el que filtrábamos la leche recién ordeñada: tamiz sembrado de obstáculos, no canal de facilitación.
Ciertas cosas atraviesan el colador, otras no. [...]
Percolación
El flujo (ecoulement) había olvidado esta percolación que traduce más fielmente el latín antiguo y la ciencia reciente.
En las altas latitudes, el Amur, río también él, el Yukón, el Mackenzie,... y el Ganges en las bajas latitudes, proporcionan la más amplia imagen. En una planicie inmensa, de 50 a 100 lechos de ríos , separados o ligados, se cruzan enredados por múltiples anamostosis; todo canal puede constituir un obstáculo y toda barrera un pasaje. Hiela esta mañana y el curso no corre o pasa poco; pero hacia mediodía, el deshielo deshace múltiples afluentes, algunos de los cuales, demasiado cargados de arenas, forman diques en el sentido de su flujo; como los aluviones, corren a todo lo largo del lecho del río; el flujo de éste ya no corre... [...]
Aunque significaba en su origen y fisicamente percolar, el verbo correr (couler) se redujo, con el flujo laminar y simple, a un caso particular. Lo que nosotros tomamos por el sentido usual y razonable se remite a una rareza. [...]
En el mismo sentido el tiempo no corre ni pasa, sino que percola, [...] en definitiva, "el tiempo corre" se traduce pues, término a término: las mezclas percolan.
-
"
La historia de las ciencias matemáticas se transforma al mismo tiempo que prosigue su invención, y tan profundamente en ocasiones, que parece cambiar de naturaleza antes que de aspecto.
En efecto, a veces parece seguir líneas regulares de expansión o de crecimiento, espirales de recuperación o círculos de invariancia, y otras veces sufrir disparos bruscos, retrocesos o rupturas, por olvido, o estabilidades, por larga conservación... Diez modelos diversos de estancamiento, de regresión o de progreso, discretos o continuos, podrían componerse de suerte que se perdiera el sentido de su evolución en cuanto observamos la variedad compleja de esos diferentes flujos o abanicos...
