VII. Lo genérico: indiscernible y verdad.
El acontecimiento-P. J. Cohen
Para empezar vamos a enfrentar a partir de ahora directamente los aspectos más técnicos de estas últimas partes del libro de Badiou. Y lo haremos de la forma más visual posible, metiéndonos directamente en la forma concreta que toman los diversos conceptos, intentando esquematizar para que queden impresiones y sea menos difícil el trabajo. (También aclarar que cuando entrecomillo (" ") es normalmente porque cito de Badiou, de "el ser y el acontecimiento".)
Una pieza clave va a ser la presentación efectiva de un conjunto indiscernible. Y ésta va a tener muchos ingredientes. Algo muy importante para Badiou es que lo indiscernible se deje pensar de esta forma. El truco aquí es que trabajemos un poco matemáticamente, que nos esforcemos por ir donde quiere Badiou, por mucho que cueste, a que en definitiva demos cuerpo -en nuestro cuerpo- a esa cierta materialidad matemática de lo indiscernible obligándonos -por cierto- a usar ese cierto "operador fiel" de la matemática que no es otro que el de la deducción.
Lo genérico va a ser una parte (¡indiscernible!) de la situación. Lo genérico estará compuesto de lo que llamamos aquí condiciones. El conjunto de condiciones va a tener una definición que nos permitirá empezar a representarnos "lo genérico" -sólo en tanto que ser, en la situación- y lo hará capaz de sustentar lo indiscernible/innombrable/inconstructible/genérico, como sustraído al saber. El indiscernible, la parte genérica de la situación S, será llamado G y será parte del conjunto de condiciones ©. Una vez tenemos claro que lo indiscernible tiene ser en la situación, con más herramientas vamos a poder luego forzar (en la parte VIII) el trayecto de lo indiscernible a lo indecidible mediante la verdad.
Revisitar el siguiente resumen (-del propio Badiou, claro- del largo trayecto final de "el ser y el acontecimiento", largo y pese a eso no del todo desarrollado) nos puede ayudar durante el camino. Además, por sí mismos los conceptos veréis que toman cuerpo en el desarrollo técnico y el viaje de ida y vuelta entre este tipo de resúmenes y los desarrollos se verá recompensado. El resumen Badiou lo realiza en las últimas meditaciones y apéndices (éstos sobre el forzamiento) y lo tenemos al final de la meditación 36 del libro de Badiou:
"
a. Dada una situación quasi completa enumerable, donde las Ideas de lo múltiple son ampliamente verídicas -por consiguiente, un múltiple realiza el esquema de una situación en la que la ontología histórica se refleja por entero-, se puede encontrar en ella un conjunto de condiciones, cuyos principios son finalmente los de un orden parcial (ciertas condiciones son "más precisas" que otras), una coherencia (criterio de lo compatible) y una "libertad" (dominantes incompatibles).
b. Reglas inteligibles para un "habitante" de la situación permiten designar ciertos conjuntos de condiciones como partes correctas.
c. Ciertas partes correctas serán llamadas partes genéricas, puesto que evitan toda coincidencia con las partes definibles, o constructibles, o discernibles en la situación.
d. En general, una parte genérica no existe en la situación, ya que no puede pertenecer a esa situación, aunque esté incluida en ella. Un habitante de la situación dispone del concepto de parte genérica, pero no de un múltiple existente que le corresponda. Sólo puede "creer" en dicha existencia. Sin embargo, para el ontólogo (por lo tanto, de afuera), si la situación es enumerable, existe una parte genérica.
e. Lo que existe en la situación son nombres, múltiples que intrincan condiciones y otros nombres, de manera tal que el concepto de un valor referencial de esos nombres puede calcularse a partir de hipótesis sobre la parte genérica desconocida (esas hipótesis son de tipo: "se supone que cierta condición pertenece a la parte genérica").
f. Se llama 'extensión genérica' de la situación al múltiple obtenido a partir de fijar un valor referencial para todos los nombres que pertenecen a la situación. Entonces, pese a que son desconocidos, los elementos de la extensión genérica son nombrados.
g. Se trata precisamente de una extensión, ya que se muestra que todos los elementos de la situación tienen ellos mismos un nombre. Es el nombre canónico, independiente de la particularidad de la parte genérica supuesta. Como pueden ser nombrados, todos los elementos de la situación son también elementos de la extensión genérica, que contiene todos los valores referenciales de los nombres.
h. La parte genérica, desconocida en la situación, es, en cambio, un elemento de la extensión genérica. Inexistente o indiscernible en la situación, ella existe en la extensión genérica. Sin embargo, ella sigue siendo allí indiscernible. Se puede decir que la extensión genérica resulta de adjuntar a la situación un indiscernible de dicha situación.
i. En la situación, se puede definir una relación entre las condiciones, por una parte, y las fórmulas aplicadas a nombres, por otra. Esta relación se llama forzamiento, y es tal que:
- si una fórmula λ (μ1, μ2,... μn), referida a nombres, es forzada por una condición π, toda vez que esta condición pertenezca a una parte genérica, el enunciado
λ (RG(μ1), RG(μ2),... RG( μn) ), referido a los valores referenciales de esos nombres, será verídico en la extensión genérica correspondiente;
- si un enunciado es verídico en una extensión genérica, existe una condición π, que fuerza el enunciado correspondiente aplicado a los nombres de los elementos puestos en juego en la fórmula y que pertenece a la parte genérica de la que resulta esa extensión.
Por consiguiente, la veridicidad de una extensión genérica es controlable en la situación por la relación de forzamiento.
j. Utilizando el forzamiento, se constata que la extensión genérica tiene toda una variedad de propiedades que son ya las de la situación. Por este motivo, los axiomas, o Ideas de lo múltiple, que son verídicos en la situación, también lo son en la extensión genérica. Si la situación es quasi completa, la extensión genérica también lo es. A su vez, ella refleja toda la ontología histórica en lo enumerable. De igual modo, la parte de naturaleza contenida en la situación es la misma que contiene la extensión genérica, pues los ordinales de la segunda son exactamente los de la primera.
k. Pero ciertos enunciados que no pueden ser demostrados en la ontología y de los que no puede establecerse la veridicidad en la situación, son verídicos en la extensión genérica. De modo que, en una extensión genérica, existen conjuntos de condiciones que fuerzan al conjunto de las partes de ω0 a sobrepasar todo cardinal dado de esa extensión.
l. De esta manera, se puede forzar un indiscernible de modo que la extensión en la que figura sea tal que un enunciado indecidible de la ontología sea verídico en ella y, por consiguiente, decidido.
Esta conexión última de lo indiscernible y lo indecidible es propiamente el rasgo de ser del Sujeto en la ontología.
Que su punto de aplicación sea justamente el errar del exceso estatal indica que la falla del dispositivo ontológico, su incapacidad para cerrar el abismo sin medida entre la pertenencia y la inclusión, proviene del hecho de que hay una interferencia textual entre lo decible del ser-en-tanto-ser y lo que no-es, donde se origina el Sujeto. Esta interferencia resulta de que el Sujeto debe poder ser, aun cuando dependa del acontecimiento, que pertenece a "lo-que-no-es-el-ser-en-tanto-ser".
Forcluido de la ontología, el acontecimiento reaparece en ella bajo la forma en la que lo indecidible no puede decidirse más que forzando su veridicidad a partir de un indiscernible.
De hecho, todo el ser del que es capaz una verdad equivale a esas inclusiones indiscernibles de las cuales, retroactivamente y sin anexarlos a la enciclopedia, ella permite señalar sus efectos, anteriormente suspendidos, tal como un discurso los recoge.
Todo lo que es el ser del Sujeto -pero un Sujeto no es su ser- es localizable en sus rasgos en la juntura entre lo indiscernible y lo indecidible, que los matemáticos, por una inspiración feliz, circunscribieron a ciegas bajo el nombre de forzamiento.
El impasse del ser, que hace errar sin medida el exceso cuantitativo del estado, es en verdad el pase [passe] del Sujeto. El hecho de que en ese lugar preciso estén fijadas las orientaciones axiales de todo pensamiento posible -constructivista, genérico o trascendente-, obligadas a apostar sobre la medida o la des-mesura, queda elucidado si pensamos que la prueba de la indecibilidad de esa medida, que es la racionalidad del errar, reproduce en la ontología matemática lo aleatorio del procedimiento genérico y las correlativas paradojas de la cantidad: ausentamiento de cardinales o, si ellos se mantienen, arbitrariedad completa de la evaluación cuantitativa del conjunto de las partes de un conjunto.
Sólo un Sujeto es capaz de indiscernir. Es también la razón por la que él fuerza a lo indecidible a exhibirse como tal, sobre la subestructura de ser de una parte indiscernible. Por consiguiente, queda claro que el impasse del ser es el punto en el que un Sujeto se convoca a sí mismo a decidir, porque al menos un múltiple, sustraído a la lengua, propone a la fidelidad y a los nombres que induce una nominación supernumeraria, la posibilidad de una decisión sin concepto.
Que haya sido necesario intervenir para que el acontecimiento se dé bajo la forma de un nombre, hace que no sea imposible decidir, sin tener que dar razones de ello, todo lo que un trayecto de indagación y de pensamiento circunscribe como indecidible.
La veridicidad tiene así dos fuentes: el ser, que prodiga el infinito saber de lo múltiple puro, y el acontecimiento, de donde se origina una verdad, ella misma pródiga en veridicidades incalculables. Situado en el ser, el advenimiento subjetivo fuerza al acontecimiento a decidir lo verdadero de esa situación.
No sólo hay significaciones o interpretaciones. También hay verdad. Pero el trayecto de lo verdadero es práctico y el pensamiento donde él se libera está en parte sustraído a la lengua (indiscernibilidad) y en parte sustraído a la jurisdicción de las Ideas (indecibilidad).
La verdad requiere, además de la base presentadora de lo múltiple, el ultra-uno del acontecimiento. De ahí viene que ella fuerza la decisión.
Todo sujeto pasa forzado, en un punto en el que la lengua desfallece y la Idea se interrumpe. Aquello sobre lo que abre es una desmesura en la que se mide a sí mismo, porque el vacío fue convocado originalmente.
El ser del Sujeto es ser síntoma-[del]ser.
"
Hasta aquí el final de la meditación 36, ya casi el final del libro.
Meditación 33. El matema de lo indiscernible: la estrategia de P. J. Cohen
Empecemos con algunas citas que plantean la estrategia a seguir. Tener en cuenta que primero hemos de "construir" lo indiscernible, darnos cuenta de que se deja pensar, luego Badiou dará algunas notas sobre el proceso de "construcción" de la relación de forzamiento, por la que a través de nominaciones que tengan en cuenta que hemos añadido un indiscernible a la situación vamos a poder caracterizar a la nueva "situación genérica":
"En el interior de la situación fundamental, vamos a definir un procedimiento de aproximación de un múltiple indiscernible supuesto. Como este múltiple no se puede nombrar por ninguna frase, estaremos obligados a anticipar su nominación con una letra suplementaria. Este significante de más, al que no le corresponde inicialmente nada que sea presentado en la situación fundamental, es la transcripción ontológica de la nominación supernumeraria del acontecimiento. Sin embargo, la ontología no reconoce ningún acontecimiento porque forcluye la auto-pertenencia." "La ontología va a explorar cómo se puede construir, a partir de una situación dada, otra situación, por "añadidura" de un múltiple indiscernible a la primera. Esta formalización es claramente la de la política, que, nombrando a partir del acontecimiento un impresentado del sitio, modifica la situación por su tenaz fidelidad a esa nominación. Pero es una política sin futuro anterior, un ser de la política." "¿Qué quiere decir [añadir un indiscernible]? Visto que no podemos discernir G en la situación fundamental, ¿qué procedimiento explícito se le puede sobreañadir a los múltiples de esa situación? La solución de este problema consiste en construir, en la situación, múltiples que funcionen como nombres para todo elemento eventual de la situación obtenida añadiendo el indiscernible G. Naturalmente, no sabremos, en general, cuál múltiple S(G) es nombrado por ese nombre. Además, ese referente cambia en función de que el indiscernible sea tal o cual, y de que no sepamos pensar o nombrar ese "tal o cual". Pero sabremos que hay nombres para todos. Plantearemos que S(G) es el conjunto de los valores de los nombres para un indiscernible que suponemos fijado. La manipulación de los nombres nos permitirá pensar múltiples propiedades de la situación S(G). Las propiedades dependerán de que G es indiscernible o genérico. Es la razón por la cual S(G) es llamado extensión genérica."
Demos un salto.
El conjunto de condiciones: © (una definición de un múltiple muy útil: el conjunto de condiciones, denotado ' © ')
Y "Dominación" en el conjunto de condiciones
Al grano, veremos que en cierto modo podemos representar © como un grafo, para ir impresionando nuestras retinas de alguna manera (que "conjunto" puede que os diga muy poco); será un grafo que estará en cierto manera "abierto" a toda inclusión, a todo devenir. El conjunto de condiciones va a estar ordenado, lo representaremos mediante una línea π1 — π2 donde el número del subíndice nos dará el sentido de la "relación". En el gráfico quizá lo representemos como una flecha →. Diremos que π2 domina a π1: π1 → π2, y esto vendrá a decir que π2 da más información, es más restrictiva, más precisa, más fuerte, porta más ser.
Por supuesto que el vacío pertenecerá al conjunto de condiciones, será la condición vacía. La relación de dominación es un orden, es transitiva. Si π2 domina a π1 y π3 domina a π2 entonces π3 domina a π1.
Lo que hará que nuestro conjunto sea el "esquema ontológico de las indagaciones" del procedimiento de fidelidad será lo siguiente:
Compatibilidad. Dos condiciones se dicen compatibles si están dominadas por una misma tercera condición. → ver figura
Esto dará una mínima coherencia a las informaciones que proporcionaremos mediante el conjunto de condiciones
Y al revés, si son incompatibles es que no están dominadas por una tercera condición igual para ambas.
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Y ahora, para asegurar la posibilidad de cierta "abertura": toda condición estará dominada por dos condiciones incompatibles entre sí. Esto es, para toda A, condición, siempre habrá B y C tales que digamos que el "cuadrado" de la figura de la derecha nunca se podrá "cerrar", lo que representamos con una flecha tachada.
Esto nos permitirá la "libertad de condicionamiento", debemos poder elegir entre condiciones incompatibles. |
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Recordemos aquí la concisa definición de verdad y la de indiscernible que proporciona Badiou en el diccionario presente al final de su libro.
verdad
"Una verdad es la reunión de todos los términos que habrán sido indagados positivamente a través de un procedimiento de fidelidad genérico que suponemos acabado (por lo tanto infinito). Por consiguiente, es, al futuro, una parte infinita de la situación.
Una verdad es indiscernible, pues no cae bajo ningún determinante de la enciclopedia de la situación. Hace agujero en el saber.
Es verdad de la situación en su totalidad, verdad del ser de la situación.
Es preciso hacer notar que si la veridicidad es un criterio de los enunciados, la verdad es un tipo de ser (un múltiple). Por consiguiente, no hay un contrario de lo verdadero, tal como hay un contrario de lo verídico, que es lo erróneo. En rigor, lo "falso" puede designar sólo aquello que obstaculiza la continuidad del procedimiento genérico."
Indiscernible
"Una parte de una situación es indiscernible si ningún enunciado de la lengua de la situación la separa, o discierne. O bien: una parte es indiscernible si no cae bajo ningún determinante de la enciclopedia.
Una
verdad es siempre indiscernible.
El esquema ontológico de la indiscernibilidad es la no-constructibilidad. Distinguimos:
- la indiscernibilidad intrínseca: la parte (en el sentido de la inclusión, ⊂) indiscernible de una situación quasi-completa no pertenece (en el sentido ∈) a la situación;
- y la indiscernibilidad extrínseca: la parte indiscernible pertenece a la situación en la que es discernible."
Lo acabamos de ver: para Badiou, la verdad es un múltiple, un ser. De él podemos ir teniendo pistas con la definición del conjunto de las condiciones. La parte genérica será subconjunto suyo, como dijimos. El conjunto de condiciones va a ser el meollo de la cuestión.
Poco a poco intentaremos ir mezclando las anteriores definiciones y los desarrollos más
técnicos (aunque no "completamente técnicos" que Badiou proporciona en el libro).
Ahora bien, no hemos concretado aún de qué situación estamos hablando. Nos restringimos a una que Badiou llama
situación quasi-completa.
De forma parecida a como Gödel demuestra resultados importantes concretando a sistemas formales que sean capaces de admitir al menos los axiomas de la aritmética, sistemas donde por tanto podamos hacer al menos la matemática que conlleva la aritmética y con los cuales poder hacer afirmaciones sobre toda la matemática (ya que ésta contiene a la aritmética), Badiou se va a restringir a una presentación de lo múltiple (¡ontología!) que cumpla unos requisitos mínimos que le permitirán a su vez dar sentido a que exista lo indiscernible y construir con él el proceso de forzamiento de Cohen inventado por éste en los años 60 (de ahí la disyuntiva: "el ser" y "el acontecimiento", la ontología de lo múltiple y lo que lo rebasa desde dentro).
Los requisitos para esta situación quasi-completa son:
-S verifica todos
los axiomas de la teoría de conjuntos que se expresen en una sola fórmula.
-S verifica al menos un número finito de instancias de los axiomas que se expresen con una serie infinita de fórmulas, como ocurre con la separación y el reemplazo.
-
S además será transitivo.
-
S es infinito pero enumerable, su cardinal será el primer aleph, el ω
0.
Tendremos entonces un camino que recorrer, desde S, la situación de partida (que aquí Badiou simplifica en la quasi-completa), a SG, la situación genérica, construída a partir de ella. Habrá cosas que en la situación S no tengan mucho sentido, es decir, que más bien sean un mero nombre sin-sentido, y ello debido a que están siendo construídas desde el azar de un sitio de acontecimiento, desde una parte genérica G por los militantes de una verdad (como proceso a su vez riguroso que agujerea el saber, que agujerea la lengua de S).
Ahora sólo nos queda un paso antes de definir conjunto genérico o indiscernible, debemos definir lo que es una parte correcta del conjunto ©.
Subconjunto o parte correcta de ©
Dijimos que la parte genérica ha de ser un subconjunto de ©, así que no es muy raro que pidamos un criterio para hablar de la coherencia de tales subconjuntos en general. Una cierta prescripción de orden, compatibilidad, cómo hacer elecciones, etc. Es un "condicionamiento colectivo" que nos permitirá dar entidad a la parte genérica e indicará lo que "puede o debe pertenecer a partir de la estructura de información de las condiciones". Estamos haciendo una indagación, tenemos un conjunto genérico de condiciones que nos sirven para adjetivar los nombres que vamos encontrando en la situación para crear con ello una situación nueva que incluya a lo genérico, por tanto éste debe tener alguna prescripción intrínseca, ontológica, para funcionar, un mínimo criterio de coherencia que debemos encontrar ya con nuestro concepto de parte correcta de ©. Vayamos a ello, son dos reglas:
1.- Si π1 figura en el condicionamiento de una parte δ de la situación y si π1 domina a π2 (π2 → π1), entonces π2 también debe estar en el condicionamiento de dicha parte pues todo lo que ella da como información estaba ya en π1. "Llamemos conjunto correcto al conjunto de condiciones que se dirijan al un-múltiple de una parte δ de ©". La primera regla será lo que hemos visto ya: si una condición pertenece a ese conjunto correcto también le pertenecerán todas las condiciones dominadas por ella.
2.- Segunda regla: como la parte correcta apunta al uno de un-múltiple debe ser coherente, no puede contener condiciones incompatibles. "Si dos condiciones pertenecen a una parte correcta, son compatibles, es decir, dominadas por una misma tercera". Y como esta tercera "acumula" las informaciones contenidas en las dos primeras, será razonable afirmar que también pertenece a la parte correcta.
Recordemos que toda condición está dominada por dos incompatibles, pero esto no entra en contradicción con nada de lo aquí dicho. No hemos prohibido que en nuestro conjunto correcto de condiciones haya condiciones compatibles.
En cierto modo la primera regla desciende en la cadena de las dominaciones/informaciones hasta el final. En cierto modo la segunda regla asciende indefinidamente hacia las condiciones/informaciones que hacen compatibles a las condiciones de nuestro conjunto correcto.
¿Qué hará que una parte correcta de © sea indiscernible?
Subconjunto indiscernible o genérico
Supón que tienes un δ correcto, subconjunto de las condiciones.
Definamos discernible para los habitantes de la situación de partida S. Un conjunto δD será discernible si existe "una propiedad explícita de la lengua de la situación que lo nombra completamente". Todos los elementos de una parte discernible estarán explicitados por la fórmula que expresa una propiedad y sólo ellos poseerán dicha propiedad. Podemos decir que la propiedad separa al conjunto discernible δD. Considera a δ como discernible para una fórmula λ. Un elemento π ∈ δ si y sólo si λ(π).
Recordemos que toda condición está dominada por dos condiciones incompatibles. En particular, si π1 es de δ habrá dos condiciones, π2 y π3 que dominarán a π1 y serán incompatibles entre sí. La segunda regla de las partes correctas nos prohíbe que "dos condiciones incompatibles pertenezcan conjuntamente a una misma parte correcta". Es necesario que una de las dos no esté en δ. Supón que es π2. "Dado que la propiedad λ discierne a δ y π2 no pertenece a δ se sigue que π2 no tiene la propiedad expresada por λ". Así que tenemos la siguiente negación ¬ λ(π2).
"Llegamos al siguiente resultado, decisivo para la caracterización de un indiscernible: si una parte correcta δ es discernida por una propiedad λ, todo elemento de δ (todo π de δ) está dominado por una condición π2 tal que ¬ λ(π2)."
Pero aún queda un cierto camino que recorrer que pasa por entender lo que es una "Dominación".
Dominaciones: (anticipando: una parte correcta G será genérica o indiscernible si para toda dominación D que pertenece a S se tiene que la intersección entre D y G no es vacía, por tanto es importante para finalizar entender claramente lo que es una Dominación)
Recordemos lo anterior, aquella condición π2, que escapaba, que no cumplía la propiedad λ que discierne a los elementos de δ y sólo a ellos, una condición que siempre existía para todo elemento de δ. Podemos especificar la discernibilidad de una parte correcta diciendo: si λ discierne la parte correcta δ entonces, para todo elemento de δ existe en el exterior de δ -esto es, entre los elementos que verifican ¬ λ - al menos un elemento (como ese π2) que domina al elemento elegido de δ. Osea, todo elemento i de δ tendrá digamos que "su correspondiente π2", su πi . Dirá Badiou que esto nos va a permitir hacer una "caracterización estructural, sin referencia a la lengua, de la discernibilidad de una parte correcta".
Antes de nada, tener presente que vamos a ver que todas esas condiciones que satisfacen ¬ λ cuando λ discierne un conjunto correcto van a ser una Dominación, que aún no hemos definido. El exterior de δ, un conjunto correcto y discernible mediante λ va a ser por tanto una dominación (a su vez el exterior de este exterior será δ). Una dominación es "un conjunto de condiciones tal que toda condición exterior a la dominación (en nuestro caso una de δ es exterior a la dominación) esté dominada por al menos una condición interior a la dominación. O sea, si denotamos D a la dominación tenemos que si π1 no está en D entonces existe π2 de D que domina a π1".
El que una parte sea correcta lleva al concepto de dominación de forma natural, pues como vimos los elementos de las partes correctas siempre tienen condiciones dominantes que no cumplen la propiedad que discierne a dichos elementos, y esas son precisamente las condiciones que pertenecen a la dominación. Si dibujamos la parte correcta como interna a la dominación D veamos lo que se presenta en la figura de la derecha:
para toda condición exterior (pi1) a la dominación, y por tanto perteneciente a la parte correcta, existirá al menos una condición de la dominación (pi2) que la domine (por eso se llama dominación).
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Como hemos dicho ya, las condiciones que no cumplen una propiedad λ encargada de discernir cierta parte correcta δ son una dominación, son lo que acabamos de decir, tales que dominan en cierta forma el exterior a ellas, pues para cualquier condición exterior pi1 siempre habrá al menos una condición interna a la dominación que domine.
Ahora tenemos una observación capital: "todo conjunto correcto y discernible es totalmente disjunto de al menos una dominación, a saber, la dominación constituída por las condiciones que no tienen la propiedad que discierne." Por el contrario "si un conjunto correcto interseca toda dominación -esto es, tiene al menos un elemento en común con toda dominación-, esto sucede porque es ciertamente indiscernible, ya que si no lo fuera, no intersecaría la dominación que corresponde a la negación de la propiedad que discierne." Badiou, y este proceso de definición de lo indiscernible, plantea entonces que la parte genérica G debe intersecar a todas las dominaciones, esto es, todas las que existen para un habitante de S, de la situación quasi-completa." Así que tenemos la "definición capital": un conjunto correcto G será genérico para S si, para toda dominación D que pertenece a S, se tiene D ∩ G ≠ Ø (la intersección de G y D no es vacía)".
Puede parecer que nos hemos saltado las reglas, pero algo importante aquí es observar, dice Badiou, que el conjunto de partes del conjunto de las condiciones no es absoluto, esto es, la fórmula que lo valida no es verídica en la teoría de conjuntos sin restricción, la "total". También hay que observar que aunque la anterior definición esté dada en la lengua de la ontología general es "perfectamente inteligible para un habitante de S". Nos aclararemos si seguimos leyendo, en concreto: cómo construir una parte genérica y correcta (meditación 34).