turbulencias

Naturaleza



Según Stengers, Whitehead dispone -para poder hacer cosas con él, para hacer algo más que aceptar simplemente divisiones que en el fondo podrían impedir cosas- el marco del problema de la bifurcación de la naturaleza (rápidamente dicho: la naturaleza de los poetas y la otra del positivismo "causa-efecto").

Definición: la naturaleza es de lo que tenemos experiencia, lo que nos atañe, en la percepción.

Con un simple enunciado como "esta piedra es gris", el lenguaje nos oscurece una indefinida complejidad -decía Whitehead-. Los humanos tenemos recursos muy indirectos para referirnos a cosas y para alimentarnos de ellas, de hecho tenemos relatos sobre aconteceres de hace miles de años. Tras adquirirlo, tenemos incluso el lenguaje para hablar muy indirecta o lejanamente de nuestras percepciones aparentemente en tanto percepciones (me siento así o así...), de nuestras relaciones y teorías de lo percibido, de los átomos, moléculas que hacen percibir... de las teorías que los interpretan... de las relaciones entre percepciones... o para hablar de lo que otras personas percibieron... y esas "memorias" en cierto modo participan o pueden participar en las percepciones diarias.

Nos autodecimos. De hecho, al contrario que una bacteria, un día podemos decidir y decir "se acabó", y pasarnos el resto de la vida sin comer ni beber (unos días) y auto-diciéndonos lo que somos. Para un vegetal, el percibir podría parecer muy diferente, pero en el fondo quizá no lo es tanto, pese a ser algo mucho menos brusco (la boca, lo que las alimenta, está más distribuida por todo el cuerpo de las plantas). Un vegetal parece más encadenado a la vida, con su falta de sistema nervioso (esperemos que nunca sean conscientes, pues les podría dar mucha rabia la fiesta que hay montada ahí fuera, en "la naturaleza", y su indefensión).

Percibir y ser/estar... ¿qué hacemos con ello? Un rojo atardecer será o tendrá que convertirse en algo igual de caliente, sentimentalmente hablando, que una explicación positivista que añada: "sí, pero se da por este fenómeno en las moléculas de la atmósfera"... Esta última explicación añade en realidad más cosas, más calor, aunque aún se pretenda equivocadamente que es algo que "reduce". Nosotros también somos naturaleza, o la naturaleza también es nosotros, y, de entrada -y en teoría al menos- es importante cómo separamos el qué de lo que vamos a "explicar", y el cómo lo haremos, y el por qué. Estamos en el universo. Es arbitrario, y por tanto en último término anticientífico, separar prematuramente -en los acontecimientos- los problemas del "espíritu" y los de "la naturaleza".

"¿Va a aparecer ahora el espíritu como el lugar del misterio irreductible, aquello sobre lo cual la ciencia siempre fracasará si intentarara dar explicación? ¿Exige acaso Whitehead que el científico se incline ante lo inexplicable? Por nada del mundo. [...] No hay fracaso, ni misterio o problema insoluble. Simplemente ocurre que las cuestiones científicas no permiten a un científico formular el problema del "espíritu" puesto que tales cuestiones y sus respuestas lo presuponen." (p. 49)

Siempre hay una trascendencia enorme en el hecho de que somos, aquí y ahora, emitimos radiaciones, palabras, comemos, excretamos... y lo hacemos todo irreversiblemente, aquí y ahora. Una enorme explicación es ya "ser". Y para añadir infinita complicación a nuestra trascendencia: el hecho de que nuestro lenguaje se comporta a veces como ese suplemento etéreo, indirecto.

¿Cómo afirmar todas las particularidades juntas, cómo no olvidar ninguna forma de conocimiento? La filosofía no va a ser denuncia, más bien es a veces resistencia.










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